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Internacional

El ataque a los Al Dalou, el paradigma de la operación sobre Gaza

La cifra global de heridos supera los 550, un 70% de ellos civiles

CARMEN RENGEL / Bombardeo en la calle Al Nasser, centro de Gaza, donde Israel ha matado a diez civiles a la familia Al Dalou. CARMEN RENGEL

En uno de los ataques de este domingo, todos los muertos, cinco niños, tres mujeres y tres hombres, pertenecen a la familia de los Al Dalou. Su familia niega que tengan algo que ver con el terrorismo aunque la agencia Efe reconoce que no está claro si uno de los varones adultos fallecidos es miembro de Hamás.

FOTOGALERIA: Una escavadora retira los restos de una casa bombardeada en Gaza

CARMEN RENGEL / Los restos de la casa bombardeada en la calle Al Nasser, en el centro de Gaza, donde han muerto diez civiles. CARMEN RENGEL

La calle Al Nasser es una nube blanca. No hay quien dé un paso. La polvareda lo tapa todo. Suenan los cristales machacados, se enredan los hierros entre los pies de los vecinos y curiosos, entre los restos de ropa, un jersey infantil entre rojo y rosa, hecho jirones. Al fondo cuatro excavadoras trabajan con prisa, retirando escombros, carga y vuelta a la avenida principal, arrollando literalmente a quien se cruza. Mucha urgencia, porque debajo de los cascotes aún puede haber alguien. Alguien vivo. Los demás ya no tienen esperanza: son cinco niños, tres mujeres y tres hombres los fallecidos por el último ataque de Israel sobre la franja de Gaza, cometido a poco menos de las cuatro de la tarde de este domingo. Los datos los aporta el Ministerio de Salud de Gaza, pero cualquiera presente en esa calle pudo ver al menos tres camillas ocupadas, una con un pequeño cuerpo.

Todos los muertos pertenecen a la familia de los Al Dalou, encabezada por Nahed, propietario de una tienda de alimentación en el mercado. El bloque entero estaba ocupado por los suyos, una saga de una docena de personas, relata Jamal, primo del fallecido, que niega enfurecido que su familiar tenga algo que ver con el terrorismo. "Los que han muerto son civiles, no han hecho nada malo", insiste. La Agencia Efe, sin embargo, reconoce que no está claro si uno de los varones adultos fallecidos es miembro de Hamás, afirma un portavoz gubernamental. Es el paradigma total de la operación Pilar defensivo, iniciada el miércoles por Israel: civiles que se ven afectados por la lucha abierta contra las milicias de Gaza, las mismas que siguen disparando cientos de cohetes sobre suelo israelí, quitando la paz a casi cuatro millones de habitantes. La persecución de un supuesto objetivo que no acaba en 'limpia quirúrgica' sino con inocentes en el hospital.

Varios de los vecinos relatan que en esta ocasión el avión no tripulado de Israel que suele avisar del impacto seguido no hizo ningún tipo de aviso, sino que el impacto fue directo, lo que habría impedido a la familia salir de la casa. Un extremo aún por confirmar con el Gobierno de Israel.

En total son ya 69 los palestinos muertos desde que comenzó la ofensiva, de los que al menos 22 son niños, mujeres y ancianos, según datos del Gobierno de la franja y del Centro Palestino por los Derechos Humanos. Con 48 se había llegado a la pasada medianoche, con la esperanza de que las palabras del presidente egipcio, Mohamed Mursi, fueran verdad: "estamos cerca de una tregua". No hay visos de que sea, hoy, factible. Hacia la una y media de la madrugada comenzó un ataque coordinado por aire y mar. Además del asedio a un campo de entrenamiento de Hamás, dos edificios de prensa fueron diana. En el Shawa Hoshari, tres impactos mandaron al hospital a seis periodistas locales, de la televisión Al Quds. A uno de ellos le amputaron una pierna. Mohamed Mussa, cameraman, estaba durmiendo en su estudio, esperando para seguir grabando los ataques nocturnos, cuando estallaron los ventanales de su planta. Ahora se recupera en el hospital de un golpe en la pierna y metralla en la cara. "Nosotros sólo contamos lo que pasa en Gaza. ¿Qué culpa tenemos de ejercer este oficio?", se lamenta.

Cinco horas más tarde, a las seis, impactaba otro proyectil en la torre Al Shuruk; en la planta 15 estaba emitiendo Al Aqsa, una televisión vinculada a Hamás. No hubo heridos esta vez, pero sí cuantiosos daños. Sólo una planta por abajo está la sede de Reuters, Sky News o Al Arabiya, y una serie de oficinas en las que la prensa internacional envía puntualmente sus trabajos por satélite. Entre los medios que se han visto afectados por este ataque, que les ha privado de servicios, de la posibilidad de contar lo ocurrido, están los españoles TV3 y Cuatro. El bloque tuvo que ser desalojado a la hora de comer por el rumor de un segundo posible ataque de Israel. En sus plantas, además de medios, hay despachos de abogados, dentistas y comerciantes.

A Shifa, el hospital donde esta el reportero de Al Quds, llegan los heridos más graves de los bombardeos. Es el principal en la zona. A media mañana el flujo de victimas es constante, porque se han recrudecido los ataques a plena luz del día. Una joven, Nur, arranca a llorar desesperada, con su bebé de pocos meses en brazos. Estaba esperando algo, y ha llegado. Acaban de decirle que su suegra, que un minuto después llega en ambulancia al centro, ha fallecido por el camino. Venía de Tufaj, una zona del norte. Los bomberos y los médicos tardaron tres horas en poder sacar a Nawal Abdilal de debajo de los escombros. Estaba atrapada, pero tampoco el vehículo llegó cuando debía: las calles de acceso a su vivienda estaban casi intransitables por los socavones de los impactos, dos cada cinco minutos.

La OMS ha expresado su preocupación por las carencias médicas, que pueden llevar al "colapso" si la operación se extiende en el tiempo. Ya las cosas están mal con el bloqueo impuesto a la zona tras la victoria electoral de Hamás. 192 medicamentos faltan, el 40% de la lista esencial de tratamiento, y otros 586 tipos de material desechable, el 60%. Por eso reclama diez millones de dólares de ayuda a los estados del mundo, para prevenir una crisis humanitaria.

"Israel no debería abrirse dos frentes".