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Brasil 2014 ya tiene mascota: un armadillo

La mascota del Mundial de Fútbol de Brasil se llama 'Fuleco' y es una especie autóctona que se encuentra en peligro de extinción

'Fuleco' es el nombre de la simpática mascota del Mundial de Brasil de 2014 / CADENA SER

El Mundial de Brasil de 2014 ya ha elegido a su mascota. 'Fuleco' es el nombre que han elegido más de un millón y medio de brasileños a través de una votación popular. Esta mascota futbolera es un armadillo autóctono del país que se encuentra en peligro de extinción por la destrucción de su hábitat natural.

'Fuleco' será el nombre de la mascota oficial del Mundial de Brasil de 2014, así lo ha anunciado este lunes la FIFA. Este animal futbolero es un armadillo originario de Brasil que se encuentra en peligro de extinción. 'Fuleco' es el nombre que ha elegido un 48% de las personas que participaron en una votación popular en la que participaron 1,7 millones de brasileños. El 31% de los votantes eligió el nombre de 'Zuzeco' (combinación de las palabras azul y ecología) y el 21% restante apostó por el nombre 'Amijubi' (palabra que sugería amistad y júbilo).

'Fuleco' es un armadillo azul y amarillo, que además de transmitir la pasión que tiene Brasil por el fútbol, está ideado para transmitir a los embajadores de todo el mundo la importancia de la conservación del medio ambiente. Su nombre es la combinación de: fuleco (fútbol) y ecología.

La mascota es un armadillo de tres bandas (el Tolypeutes tricinctus) que cuando se protege en su caparazón adopta una forma esférica que recuerda a un balón de fútbol.

La FIFA y la organización de Brasil 2014 creen que este animal animado, como especie en peligro de extinción, "puede desempeñar un papel crucial a la hora de promover la conciencia ambiental" y "motivar al público a respetar el medio ambiente".

Los organizadores del gran evento recibieron y evaluaron más de 450 propuestas para denominar a la mascota. Los tres nombres finalistas no contentan a todos los aficionados por dos razones: su difícil pronunciación y por las posibles cacofonías que pueden producirse con el portugués.