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Análisis:

Las memorias de Aznar, un relato de película

El ex presidente recrea en tono épico algunos pasajes de su vida y ofrece su visión particular de la historia de Alianza Popular y el PP

EFE / Fotografía facilitada por la editorial Plantea del expresidente del Gobierno José María Aznar, durante su primer mitin político que tuvo lugar en el polideportivo Las Gaunas de Logroño, por entonces era secretario general de Alianza Popular en La Rioja

En el primer volumen de sus recuerdos, rememora el flechazo que le unió a Ana Botella, el atentado al que sobrevivió en 1995 y cómo eligió a Rajoy después de que Rato se negara dos veces a ser su sucesor. Desvelamos algunos de los pasajes más llamativos del libro.

La decisión más difícil de su carrera política, asegura José María Aznar, fue mantener el compromiso de no presentarse a un tercer mandato. Si creemos lo que escribe en su primer tomo de memorias, realmente tuvo que serle difícil cumplir su palabra. Explica que todo el mundo le pedía que continuase, incluidos Tony Blair, George W. Bush o Vladimir Putin.

Esta primera entrega repasa recuerdos de su infancia en el Colegio del Pilar. Se describe como un niño con pelo largo, "para le época, en España, muy largo", que indignaba a sus profesores cuando le mandaban a la peluquería y le veían volver "con la melena prácticamente intacta". Asegura que practicaba "cierto gamberrismo" pero -aclara inmediatamente- no rebeldía... aunque abandonó los "Boy Scouts" tras la segunda excursión.

Entre sus recuerdos más personales está el de cómo conoció a su futura esposa: "Lo nuestro fue lo que cualquiera llamaría un flechazo". Fue en 1975, en el viaje de fin de carrera. Le pidió matrimonio a los dos días de conocerse: "Tardé solo dos días en pedírselo y siempre he pensado que con un día habría bastado". Sobre Ana Botella y él aclara que "nunca" han pertenecido a ninguna organización religiosa. Desmiente así a quienes relacionan a la actual alcaldesa de Madrid con los Legionarios de Cristo o con el Opus Dei.

Estudió derecho sin vocación y opositó solo para poder casarse cuanto antes con Botella. Ya como inspector de Hacienda en Logroño se lanzó a la política. Según su relato, fueron años de mucho trabajo, pero logros constantes, hasta que alcanzó la presidencia de Castilla y León con solo 34 años. Cuenta que conformó un Gobierno tan austero, tan austero que los consejeros que no eran de Valladolid compartían piso. Juan Carlos Aparicio y Pío García Escudero vivían en un colegio mayor.

Reconstruye Aznar esos años de ascenso imparable, aquello de las "ni tutelas ni tutías" de Fraga y su propia versión de la historia de Alianza Popular, el Partido Popular, el "viaje al centro" y la "total condescendencia" con que le trataba Felipe González. "Aquí me han puesto a uno con bigote que va a durar en la pista lo que yo tarde en darle un escobazo", cree que pensaba de él el entonces presidente. Luego, a la tercera, logró ganarle en unas generales.

En varios pasajes da la impresión de que en su afán de quedar bien no le importa dejar a los demás en peor lugar. Es el caso las páginas que dedica a explicar cómo nombró a su sucesor. Eligió a Rajoy tras dos negativas de Rato. Aunque asegura que cuando Rato supo que él no era el elegido le confesó: "pues yo ahora sí hubiera querido". Ni el actual presidente ni el que luego fuera Director Gerente del FMI salen muy bien parados.

Aznar da toques novelescos al mito de su cuaderno azul. Explica que allí estaba escrito el nombre de Mariano Rajoy desde 2002. Ese mismo año, en un vuelo hacia República Dominicana, le informaron de que su avión estaba seriamente averiado. Llamó al rey para advertirle de que si pasaba algo fatal en su cartera había un cuaderno azul con el nombre de la persona "que debía hacerse cargo de la situación". Aunque admite que si hubieran sufrido un accidente aéreo habría sido muy difícil recuperar un cuaderno de papel.

Dedica un capítulo especial a su "estrategia contra ETA". Cuenta algunas cosas y olvida otras. Intenta justificar por qué llamó a la banda terrorista "Movimiento de Liberación Nacional Vasco". Asegura que lo hizo como ejercicio de transparencia para hacer público "que el Gobierno se iba a reunir con ETA". Y deja para otro momento el relato de los atentados del 11M y de por qué su Gobierno se empeñó en atribuírselo a ETA a toda costa, a pesar de las terribles circunstancias.

El ex presidente explica como vivió aquel atentado de la banda terrorista del que, por fortuna, salió ileso. Salió del coche por su propio pie y preguntó por sus escoltas. "Estaban en la calle, aturdidos y chamuscados, pero enteros, pistola en mano. Les dije: Guarden eso, los que han hecho esto ya no están por aquí". Explica también cuál fue su reacción al ver a su mujer tras el cristal de la habitación: "No te preocupes, que creo que envejeceremos juntos", le dijo.

Como muchos de los que relatan sus memorias, Aznar reescribe su historia con un tono bastante autocomplaciente y algunos aires que tratan de darle la épica de un guion cinematográfico.