Cadena SER

Emisoras

Buscador de emisoras

Ir

Selecciona tu emisora

Gastro

BCC: Basque Culinary Cabreo

Se dice que una verdad es una mentira repetida mil veces. Una frase muy analógica que toma una dimensión desproporcionada si la extrapolamos al mundo 2.0. Internet, para lo bueno y para lo malo, tiene una capacidad de difusión tal, que una trola puede convertirse en dogma de fe en apenas una hora. Ni se sabe la cantidad de hoax (leyendas urbanas de toda la vida de Dios, que se basan en el rigor científico e informativo de que le pasó al vecino de tu prima) que circulan por la red. Lo que sí sabemos es que es directamente proporcional a los cretinos que creen, difunden y viralizan estupideces de todo tipo y calibre. Si el hoax es del tipo “¿Sabes el tío que dormía con su serpiente y esta se empezó a comportar de forma extraña y bla, bla, bla?”, como mucho has perdido 10 minutos de tu vida escuchando la historia, o en el mejor de los casos has ganado un buen relato para ser el centro de atención en la próxima cena con tus colegas. Pero si la falacia en cuestión usa nombres propios, los desprestigia y la única y maliciosa finalidad es la de hacer daño, la cosa cambia. Desde hace aproximadamente un par de años, llevo recibiendo de forma regular y recurrente correos incendiarios en contra del Basque Culinary Center y de varios cocineros entre los que se encuentran Ferran Adrià, Andoni Luis Aduriz, Juan Mari Arzak o Martín Berasategui, entre otros. El mail contiene chorradas del tipo: “¿Sabes por qué cierra elBulli, o por qué Mugaritz sólo abre algunos meses al año? Pues flipa, tronco: el Gobierno le ha dado una subvención de 7 millones de euros a los cocineros y, ahora que viven a nuestra costa, ya no necesitan currar más. Si no me crees mira el BOE, donde lo dice bien clarito. Esto es vergonzoso!! Pásalo al máximo de gente posible, para que se enteren de qué tipo de gentuza son los cocineros!! Vamos con antorchas a quemar sus casas y a violar a sus mujeres!!!”. Bueno vale, esta es una dramatización que he hecho por mi cuenta, pero a efectos prácticos esta es la idea. Claro, tú lo lees, ves que citan y enlazan el BOE, que hace referencia a esa subvención... e inmediatamente piensas: ¡qué cabrones! Pero el cebo del BOE está basado en el efecto le pasó al vecino de mi prima: algo que no puedes comprobar, lo mismo que ningún paleto de los que redifunde esta información se lee el documento completo para comprobar si los argumentos son ciertos. La gente lee el reivindicativo correo, ve que el enlace al BOE lleva donde dice y, sin abrirlo (o quizás sí, pero sin mirar más allá del logo gubernamental), se casca un reenviar a toda su lista de contactos, y se queda con la saludable sensación de haber dispensado justicia kármica a gogó. Además a la trola la puedes ir vistiendo con su camisita y su canesú. Un ejemplo puede ser la desdichada historia de éste oncólogo que, por culpa de los desaprensivos cocineros (vascos), no va a poder dar con la cura del cáncer. Cuidado, que no le quito yo razón a este buen hombre en que la investigación médica no está suficientemente financiada, pero arremeter contra la gastronomía por 7 millones, cuando el cine español se lleva más de 90 al año, me parece un error de enfoque. La cosa comienza a irse de madre cuando en algunos artículos se dice que los cocineros vascos, ¡qué anda la mar, pero si resulta que son siete también!, son socios del BCC. Uhmmm socios ¿eh? ¿De los de ganar dinero te refieres? Y son 7 millones y 7 cocineros… “¡No me digas más. A millón por cucharón!”. Y ahora vamos a aclarar todo este chocho, a ver si con suerte podemos parar toda esta escalada de gilipolleces virales. En el año 2009 el Ministerio de Ciencia e Innovación destina, de un presupuesto de 497 millones de euros, una partida de 7 millones a un proyecto de la Universidad de Mondragon que propone la creación de una Facultad de Ciencias Gastronómicas. Un tipo de formación inédita en el mundo que cuenta como asesores con los mejores cocineros vascos y algunos de los del resto del mundo. Los citados chefs vascos forman parte del patronato de la fundación, así como a nivel internacional existe un comité que se reúne anualmente para analizar, consensuar y fijar objetivos. Un planteamiento que hunde sus raíces de manera local, pero que tiene una vocación internacional para cumplir el objetivo de hacer crecer el patrimonio cultural culinario. ¿Por qué se concede esta subvención? “Las razones que acreditan el interés público, social y económico de la concesión de esta subvención se basan en la indudable trascendencia e interés del proyecto Basque Culinary Center, que tendrá un impacto económico y social fundamental al incidir en la cultura gastronómica y alimentaria que afecta al desarrollo social de cualquier país, y en el desarrollo del sector empresarial alimentario y de la restauración, que tiene un peso muy importante en el Producto Interior Bruto del Estado, además de constituir un foco de atracción del turismo de calidad” (Disposición 17246 del BOE núm. 263 de 2009). ¿A qué va destinada esta subvención? “La subvención se destinará a cubrir gastos de obra, infraestructuras, equipamiento, personal, suministros, servicios, gastos generales y otros gastos directamente relacionados con la puesta en marcha del proyecto” (Disposición 17246 del BOE núm. 263 de 2009). ¿Quién es el beneficiario de ésta subvención? “Basque Culinary Center Fundazioa será la entidad beneficiaria de la subvención, y habrá de reunir las condiciones previstas en el artículo 13 de la Ley 38/2003, de 17 de noviembre, General de Subvenciones” (Disposición 17246 del BOE núm. 263 de 2009). Dicho esto, os pido por favor que no me mandéis más el dichoso correo con la intención de que denuncie esta situación. Ya sé que mi personalidad reivindicativa os hace creer que esta información me interesa pero, queridos, soy de las que defiendo el BCC porque me siento parte de ello. Así que no lo intentéis más, no tenéis nada que hacer.   * Foto: Juan Herrero (EFE).