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España

El Supremo respalda los productos financieros de riesgo de los bancos

La sala de lo civil sostiene que no es posible asegurar que el defecto de información conduzca al cliente a contratar el producto financiero

La sala de lo civil del Tribunal Supremo ha respaldado a entidades bancarias en dos litigios seguidos a propósito de la contratación de operaciones de crédito e inversiones de riesgo sin garantía de devolución. Dicen los magistrados que "no es posible equiparar, sin matices, un defecto de información con la existencia de error" por parte de los clientes a la hora de contratar con las entidades bancarias. En ambos casos los clientes señalaron que de haber dispuesto de toda la información jamás hubieran firmado los contratos.

El Tribunal Supremo ha dado un balón de oxígeno a las entidades de crédito que están en el ojo del huracán por culpa del dinero que sus clientes han invertido en productos financieros 'milagro' durante los últimos años y que ahora reclaman.

La sala de lo civil ha dado la razón al Banco Santander y a Banesto en dos litigios que le enfrentaban con clientes. En el primer caso se trataba de una familia que llegó a comprometer varios millones de euros. Los demandantes sostenían que "de haber sido advertidos de los riesgos hubieran contratado en la medida que no superara su verdadera capacidad económica". Los magistrados no comparten que no se les hubiera informado correctamente. La sentencia recuerda que "el cabeza de familia había intervenido anteriormente en operaciones iguales, que sabían que adeudaban varios millones de euros a causa de contratos de crédito y que al vencer los plazos habrían de soportar las reclamaciones de la insatisfecha acreedora".

En el caso de Banesto la que reclama es una empresa pero recibe la misma respuesta del alto tribunal porque no se puede demostrar que el defecto de información que le proporcionó la entidad bancaria fuera la causa que le llevó a contratar un producto financiero de riesgo. Los magistrados sostienen que la operación contratada tenía un carácter "especulativo" y que en toda esperanza de ganancia, existe un riesgo de pérdida.