Cadena SER

Emisoras

Buscador de emisoras

Ir

Selecciona tu emisora

Gastro

Carta abierta a los Reyes Magos

Queridos Reyes Magos, Pedir cosas en estos tiempos en los que muchas personas necesitan ayuda no está muy bien visto, pero ustedes son tan buenos que seguro que algún regalo me concederán. El niño que llevo dentro se atreve a pedirles consejo y, con toda la ilusión del mundo, su bendición para con las siguientes causas. Ser solidario siempre ha sido un valor que me enseñó mi abuelita, pero hoy en día es algo más: es fundamental y muy necesario. Un kilo de arroz o de pasta puede ayudar mucho más de lo que pueden imaginar a personas de nuestro entorno. Tráigannos sus majestades por favor un poco de solidaridad y buenas intenciones. Y siguiendo con cosas fáciles, me encantaría que cuando entro a un restaurante me recibieran con una sonrisa, o media, si no es mucho pedir. No me gustan los ogros, me dan miedo, y en algunos establecimientos, en ocasiones, el señor de negro me intimida con su mirada y con sus imposiciones. Les pediría también que estas Navidades no traigan muchos sopletes porque en manos de papá son muy peligrosos. Estoy un poco hinchado de tomar tanto arroz con leche con sabor a gas. ¿Es eso normal? Porque yo no soy un globo. Les voy a hacer una confesión. No soporto esas magdalenas de colores que llaman capkeis o algo así. Si como dice mi mamá están de moda desde hace muchos años en Estados Unidos, y creo que es verdad porque yo los llevo viendo por la tele bastantes temporadas en Sexo en Nueva York... ¿No somos un poco lentos de reflejos en importar cosas a este país? Dicen mis amigos que me gusta copiar en clase pero no es verdad. Las únicas chuletas que he visto son las de Luismi o Ceferino, auténticos estudiosos del tema. Por eso, Rey Baltasar, le pediría que los cocineros no nos chamusquen esas chuletas tan ricas, que las cosas resecas me dice papá que pierden todo su sabor. ¿Por qué las cosas no saben a lo que tienen que saber? Me gustan los tomates que saben a tomate, como los de la huerta de mi abuelo, pero no los encuentro en casi ningún sitio. Me gusta la delicadeza y el cariño que ponen muchos cocineros. Yo de mayor quiero ser uno de ellos, pero me parece un trabajo tan esclavo y sacrificado…  No sé, me lo voy a pensar, pero por si acaso les pido un gorro y un delantal para la noche de Reyes. Y por último, y como vienen de Oriente, donde creo que hay muchas estrellas, les pediría que nos traigan un saco de ellas, porque tenemos muchos restaurantes que se las merecen, y los que las conceden en España son un poco tacaños. Gracias por hacernos seguir creyendo en algo, porque aquí ya nadie cumple sus promesas.