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Internacional

Estados Unidos sigue sin acuerdo y se acerca al 'abismo fiscal'

"El tiempo se agota, es hora de actuar", aseguraba Obama al salir de la reunión

"Esto es un déjà vu de nuevo. América se pregunta por qué es tan difícil, en esta ciudad, lograr que se haga el trabajo de forma ordenada, sin esperar hasta el último momento", aseguraba Obama con cierto pesimismo aunque sus palabras decían lo contrario: "Acabo de tener una reunión constructiva con los líderes del Congreso y mantengo el optimismo de que podamos llegar a un acuerdo".

Los líderes republicano y demócrata del Senado siguen trabajando este sábado en alcanzar un acuerdo para evitar, al filo de Año Nuevo, que se ejecuten los recortes y las subidas de impuestos del llamado "abismo fiscal".

En manos de los negociadores, el líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid; y el de la minoría republicana, Mitch McConnell, está un acuerdo que podría evitar que la economía estadounidense vuelva a recaer en 2013.

Obama, que compadeció está noche a la salida de la última reunión, aseguró que le ha pedido al líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, que presente una propuesta de ley para evitar el abismo fiscal si los republicanos no aceptan un compromiso. "Este es un patrón que se repite una y otra vez", añadía el presidente.

La reunión intentaba desbloquear las negociaciones en torno a un acuerdo fiscal que evite una subida de impuestos y recortes masivos al gasto público a partir del próximo 1 de enero. Se trata de la segunda reunión de Obama con los principales jerarcas demócratas y republicanos de ambas cámaras del Congreso en las últimas seis semanas.

Hasta ahora, ambos partidos mantienen sus posturas en torno a la prórroga de los recortes tributarios, instituidos en 2001 y 2003 y que vencen a finales de diciembre. El presidente Obama, por su parte, quiere que se mantengan los recortes de impuestos pero solo para los que perciben ingresos de hasta 250.000 dólares anuales, mientras que los republicanos quieren que estos se prorroguen para todos los contribuyentes, incluyendo para los más ricos.

Ahora, queda por delante un fin de semana de negociaciones y propuestas que previsiblemente se harán a través de los jefes de gabinete de ambos, por correo electrónico y teléfono, y no de manera directa.

La postura de partida de Reid será la que ha defendido Obama repetidas veces, que se permita la subida de impuestos para los ingresos superiores a los 250.000 dólares anuales, como forma de complementar recortes "responsables" que ayuden a reducir el déficit.

Los republicanos se han negado a cualquier subida de impuestos, pero parece que ceder en ese punto será la única manera de lograr que no se desencadenen unas medidas que podrían acabar con el crecimiento de la primera economía mundial.

Según varios medios estadounidenses, los demócratas esperan que los republicanos ofrezcan que se aumente a 400.000 dólares el umbral a partir del cual expirarán las exenciones impositivas aprobadas durante el mandato de George W. Bush

Asimismo, los republicanos podrían exigir como compensación que se rebajen los impuestos estatales.

Varios líderes demócratas del Congreso, acompañados de familias de clase media y pequeños empresarios se congregaron este viernes al mediodía frente al Capitolio para exigir que los republicanos desbloqueen medidas fiscales que, a su juicio, protegerán a la clase media. Se calcula que, si el Congreso y el Ejecutivo no logran un acuerdo, las familias de clase media afrontarán en promedio unos impuestos adicionales por 2.200 dólares el próximo año.

A tres días de que venzan los recortes impositivos, la mayoría de los expertos ha advertido de que, sin un pacto fiscal viable, la subida de impuestos amenaza con sumir a la economía estadounidense en una nueva recesión en 2013.

Se espera que el acuerdo, si se logra, esté finalizado el domingo, día en el que se reunirán el Senado y la Cámara de Representantes de manera extraordinaria.

Obama dijo el viernes ser "moderadamente optimista" con el resultado de estas negociaciones y recordó a los legisladores que la parálisis de Washington es vista con impaciencia y desilusión por los estadounidenses.

Si finalmente se alcanza el esquivo consenso, la ley que evitará las partes más apremiantes del "abismo fiscal" podría ser firmada por el presidente estadounidense el mismo día de Nochevieja, pocas horas antes de que venza el plazo.