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Internacional

Aumenta el nerviosismo en París ante la gran manifestación anti-gay del domingo

La conservadora UMP y las Iglesias quieren movilizar un millón de personas en la capital francesa. Grupos empresariales harán una campaña contra la homofobia

/ CORRESPONSAL EN PARÍS 10/01/2013 - 11:52 CET

Las Iglesias, el principal partido de la oposición (la UMP) y asociaciones en defensa de la familia tradicional han convocado para este domingo una gran manifestación en París contra la igualdad del matrimonio gay. Hollande advierte que "no dejará decidir a la calle".

Las Iglesias, la católica al frente, el principal partido de la oposición, la UMP (del ex presidente Nicolas Sarkozy), y numerosos grupos y asociaciones en defensa de la familia tradicional han convocado para el domingo una gran manifestación en París contra el proyecto de ley que consagrará la igualdad del matrimonio gay con el de heterosexuales. El presidente socialista, Françoise Hollande, ya ha advertido que "no dejará decidir a la calle" sobre esta cuestión que prometió en su campaña electoral como el "mayor proyecto social" del quinquenio.

Pero el nerviosismo es grande y una prueba más de ello es que Hollande ha vuelto a "corregir" sus intenciones. En el proyecto de ley sobre el "matrimonio para personas del mismo sexo" que entró en la Asamblea Nacional esta semana y se debatirá antes de febrero, ya no se incluirá como enmienda la "procreación asistida" para los matrimonios del mismo sexo. Esta posibilidad "se aprobará en otra ley de familia prevista para marzo", declara ahora el jefe del Estado, después de haber titubeado durante meses, porque incluso una docena de parlamentarios socialistas (PS) no están a favor de que los homosexuales puedan recurrir a esta posibilidad que tienen las parejas heterosexuales para tener hijos.

No es la primera duda del presidente al respecto. En noviembre generó una gran polémica cuando dijo que los alcaldes podrían alegar libertad de conciencia para negarse a casar parejas del mismo sexo, pero luego rectificó para exigir que los regidores cumplan la ley como otros representantes del Estado.

Los convocantes del domingo confían en congregar a un millón de personas (lo que sería la mayor manifestación de la postguerra en París) , para lo que han encargad centenares de trenes y autobuses especiales . El principal partido de la oposición, la UMP, ha llamado a la participación. Pero no la extrema derecha de Marine Le Pen, quien no acudirá, pero ha dado "libertad" a los militantes para que elijan. Entre la marea de organizaciones antiabortistas, monárquicas, católicas, musulmanas, judías, destaca por su presencia mediática la de la humorista Virginie Tellenne, que se hace llamar "Frigide Barjot", en una alusión a la actriz francesa y "sex simbol" de los sesenta, Brigitte Bardot.

Contra la homofobia

En vísperas de la concentración, nueve grandes empresas internacionales con sede en Francia han dado un paso al frente contra la homofobia. Porque aunque la discriminación por motivos sexuales está ya recogida en las leyes, dos tercios de los homosexuales esconden sus inclinaciones sexuales por miedo a represalias laborales. De la mano de la asociación L'Autre Cercle (el Otro Círculo), la consultora Accenture, la cadena comercial Casino, las distribuidoras de agua Eau de París y Veolia Eau, el gigante de ordenadores IBM, la ex monopolista de telefonía Orange, el componentes de telecomunicaciones Alcatel-Lucent, Randstad, y L'Ars d'Ile-de-France entregaron una carta a la ministra Portavoz y de Igualdad, Najat Vallaud-Belkacem. En ella se comprometen a cumplir un código de buenas prácticas en materia de lucha contra la discriminación sexual en el ámbito laboral , "para que nadie tenga que esconderse".

El 58% de los franceses se declara partidario del matrimonio homosexual. Pero no todos los que están a favor de equiparar el matrimonio homosexual al heterosexual comparten el que las parejas de un mismo sexo puedan adoptar niños, como recoge el proyecto de ley. A mediados de diciembre, decenas de miles de personas partidarias de la ley salieron a la calle en muchas ciudades de Francia.