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España

La dirección de las cajas gallegas presionó a sus empleados para que vendiesen preferentes

"Las personas que no sepan o no quieren vender preferentes, deberían preguntarse si realmente quieren formar parte de esta empresa y de su futuro", señalan algunos de los correos electrónicos

/ SANTIAGO DE COMPOSTELA 21/01/2013 - 18:26 CET

"Las personas que no sepan o no quieren vender preferentes, deberían preguntarse si realmente quieren formar parte de esta empresa y de su futuro". Con amenazas como ésta Caixa Galicia y Caixanova presionaron a su plantilla a través de correos electrónicos, a los que hemos tenido acceso en la SER, para que colocasen preferentes entre sus clientes.

La dirección de las cajas gallegas amenazó a sus empleados para que vendieran participaciones preferentes. Se les indicaban los objetivos a cumplir, la cantidad de ahorradores a los que tenían que convencer y se les daban los argumentos que deberían utilizar. Según la documentación a la que ha tenido acceso la SER, en algunos casos, con amenazas explícitas de despidos a aquellos que se negaran a comercializar el producto. "Las personas que no sepan o no quieren vender preferentes, deberían preguntarse si realmente quieren formar parte de esta empresa y de su futuro", se puede leer en un correo electrónico enviado por la dirección a la plantilla en abril de 2009.

En esos correos dicen además que "cuando vendemos preferentes estamos vendiendo Caixa Galicia, y si eso no se entiende, mal andamos". En tono amenazador, también les dicen a los empleados que tener dudas sobre las preferentes es tener dudas sobre la empresa. Les piden que se esfuercen porque la competencia también empieza a vender ese tipo de producto, y deben de adelantarse para conseguir liquidez para la entidad.

Las preferentes, un "producto vital" para la entidad

En esos correos electrónicos, aseguran que las participaciones preferentes son un producto de "vital importancia" para la entidad porque van a aportar la solvencia necesaria. En abril de 2009, la dirección muestra su preocupación por el "parón sufrido en la contratación de las preferentes", y presionan a los directores de las sucursales y a sus empleados para que apuren las ventas. "Las preferentes son nuestra empresa, por lo que debemos estar totalmente convencidos de lo que vendemos, si no lo estamos, es que tenemos dudas sobre nuestra empresa", dicen desde la dirección.

Un producto que "premia la fidelidad del cliente"

En 2009, en plena tormenta financiera, y con la solvencia de las cajas en entredicho, la dirección repartió un argumentario a la plantilla sobre las participaciones preferentes. En ese argumentario se recogen las respuestas que deben dar a los clientes ante posibles dudas. A la pregunta de ¿por qué Caixa Galicia paga un 7'5 por ciento de interés?, deben responder que "se trata de un producto que premia la fidelidad de nuestros clientes". "¿Por qué emite ahora la entidad participaciones preferentes?" La respuesta, "la caja se anticipó al desencadenamiento de la recesión mundial y no ha dejado de reforzar su solidez". Es el argumentario en el año 2009. Ya en documentación oficial del año 2003, en este caso de Caixanova, se habla de las preferentes como un producto de "gran seguridad y alta rentabilidad", y el objetivo es "colocarlo en pequeñas cantidades a un gran número de ahorradores". A pesar del "carácter perpetuo" de las preferentes, les piden a los directores que digan a sus clientes que podrán recuperarlo en un plazo de 15 días a través de un mercado secundario habilitado por la caja que permitirá hacer la devolución efectiva.

Pedro, afectado por las preferentes: "¿Ahora me tengo que poner a pedir teniendo ahí mi dinero?". 

Pedro: "Me han engañado, me dijeron que cuando lo necesitara, lo podría sacar". 

Pedro: "Yo no rellené nada, cuando llegué ya estaban todos los papeles preparados". 

El vicepresidente de Adicae Madrid y un afectado por las preferentes explican el supuesto engaño de los bancos con estas participaciones.