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Internacional

Análisis:

El deseado y temido amigo catarí

Sus petrodólares compran influencia y decisiones en el fútbol, los medios y las grandes empresas occidentales

/ CORRESPONSAL EN PARÍS 30/01/2013 - 20:20 CET

Los servicios secretos (militares) de Alemania y Francia afirman que "dos grandes aviones de transporte, en misión para la Cruz Roja de Qatar", abandonaron de manera precipitada el aeropuerto de Gao cuando las tropas francesas (junto a las malienses) estaban a punto de llegar a esta ciudad, ubicada al noreste de Mali, en la frontera con Níger. Los aviones Rafale franceses "no los habían considerado un objetivo", escribe con ironía el semanario Le Canard enchaîné. Justo en una nota al lado el muy influyente satírico francés se refiere a una "reunión secreta sobre Catar organizada por el Ministerio de Exteriores francés". Habrían asistido el embajador catarí, diplomáticos y varios empresarios y expertos en la zona. El objetivo de París: calmar los ánimos y que la prensa no escriba tanto sobre "los intereses económicos de nuestros amigos cataríes en Francia".

Las "anécdotas" reflejan la ambigüedad con la que los gobernantes franceses de manera institucional, porque el estado francés es más omnipotente, se relacionan con uno de los países más pequeños y poderosos del planeta, al igual que muchos de sus socios occidentales. Por lo bajines los políticos franceses (y los alemanes y españoles) y naturalmente muchos expertos, se quejan de cómo Qatar influencia, financia y adoctrina a los grupos terroristas de Mali, Argelia y en general de todo el Sahel, y a los rebeldes libios, entre otros.

Pero en público defienden al país como un "inversor neutral" en occidente. La revista 'France Football' publicaba esta semana 20 páginas sobre el 'Qatargate' , la muy probable "compra" del mundial 2022 por parte del Emirato, corrompiendo a prácticamente todas las federaciones de fútbol, a miembros de la FIFA y a muchos de sus futbolistas y entrenadores más relevantes.

Pero el fútbol y los derechos deportivos en la TV y la propia televisión (Al Jazeera y Be In Sport) sólo es uno de los objetivos del emirato. FC Barcelona, Málaga, PSG en Francia o incluso en alguna medida el Bayern de Munich que ya "colabora" con la formación de deportistas en Doha. A través de su brazo financiero tiene importantes participaciones en algunas de las empresas más rentables y claves de la economía europea como Volkswagen, Porsche, Daimer en Alemania, Credit Suisse, en la británico holandesa Shell, la española ACS, los grandes almacenes británicos Harrods y Sainsbury's; en Francia, en el grupo de medios Lagardère, la constructora Vinci y el medio ambiental Véolia, el imperio del lujo LVMH, y la joyería americana Tiffany. Cuatro de los hoteles más lujosos de Francia tienen ya mayoría catarí y varios inmuebles de postín. Pero lo más polémico es que el Emirato va a invertir en los barrios periféricos y más conflictivos de París, para lo que ha aprobado un fondo de 100 millones destinado a proyectos económicos y culturales para los "desheredados". ¿Podrá controlar alguien si no hay guías islamistas entre los monitores?

Antes era Nicolas Sarkozy el que recibía en el Elíseo al príncipe heredero Tamin bin Hamad al-Thani, a veces en secreto (como en la reunión con el presidente de la Uefa , Michel Platini,y el propietario del club parisino PSG) pero otras no. Ahora lo hace el presidente Françoise Hollande, sin ningún rubor.

"Esclavos" para construir estadios

Algunos prejuicios occidentales hacia Qatar parecen justificados si uno se fija en la escasa trasparencia de sus Gobierno, basado en una monarquía absolutista, y en los relatos de quienes allí trabajan. Las organizaciones sindicales internacionales (CSI), que han elevado varias quejas ante la OIT (Organización Internacional de Trabajo), denuncian en la última "condiciones de esclavitud" de decenas de miles de trabajadores extranjeros en Qatar.

La presidenta de la CSI, Sharan Burow, al realizar el último informe tras visitar Qatar, concluye que se está recurriendo a "trabajos forzados". Y que de cara a la demanda de infraestructuras para realizar el Mundial de 2022 este país, en el que el 80 % de su población es inmigrante (de un total de 1,7 millones), va a contratar 1,2 millones de trabajadores extranjeros "con salarios de hambre y condiciones no seguras"

La mayor parte de su mano de obra procede de los países asiáticos como India, Pakistan, Nepal, pero también, egipcios, palestinos y marroquíes, que reciben de promedio 300 dólares mensuales, cuando el PIB per cápita supera los 100.000. Según los testigos que presenta la CSI, a los empleados se les quita el pasaporte cuando llegan al país y no tienen ningún tipo de derechos ni representación sindical. A las duras jornadas de trabajo con temperaturas que superan muchos meses los 52 grados centígrados, se unen condiciones de alojamiento "indignas e insalubres". El Emirato no publica estadísticas sobre accidentes laborales ni muertes. La descripción es parecida a la realizada por la ONG 'Human Rights Watch'.

Mientras la FIFA se inquieta por los jugadores y espectadores - que estarán albergados en estadios refrigerados- nadie lo hace por los peones que están en los andamios. "Habrá muchos muertos entre los trabajadores que construyan los estadios", ha advertido Burrow.