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Sociedad

Paris sospecha que tras el escándalo de la carne de caballo hay "estructuras mafiosas"

Francia extiende la vigilancia a los preparados de carne y pescado

GETTY / Las hamburguesas que compran los consumidores en los supermercados no siempre son 100% vacuno

/ CORRESPONSAL EN PARÍS 11/02/2013 - 21:41 CET

El Gobierno francés exigirá en la UE un etiquetado para que el consumidor pueda identificar la procedencia de la carne en los preparados

París sospecha que tras el escándalo de la venta de carne de caballo como si fuera bovina se esconden "estructuras mafiosas" que podrían afectar a numerosos países de Europa. El ministro responsable de Consumo, Benoît Hamon, y su colega del sector agrario, Stéphane Le Foll, manifestaron en rueda de prensa que "hay señales de alarma de prácticas mafiosas" por lo han decidido "reforzar los escudos de protección para el consumidor".

Se van a examinar todos los clientes (hay varios internacionales) de las dos firmas que están además en el centro del huracán, el importador Spanghero (con su filial Lur Berri en el sur de Francia) y la sociedad franco-luxemburguesa suministradora de congelados, Comigel. Por "prevención", los ministros anunciaron que enviarán los inspectores para sacar muestras a una gran parte de la industria cárnica. Y por la misma razón se extenderán "a todo el sector de preparados de pescado los controles masivos durante todo 2013".

Francia ha solicitado una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros de Consumo de la UE para el jueves o viernes. En el exigirán el cambio de etiquetado en los preparados de carne, para que el consumidor en el futuro pueda identificar la procedencia de los productos incorporados y cada actor en la cadena hasta llegar al supermercado, indicó Le Foll.

Casi todos los grandes grupos de distribución europeos están afectados por el fraude que fue detectado por Findus, gracias a sus controles internos. Esta firma comunicó a las autoridades los resultados el 2 de febrero. Sólo 9 días después el Gobierno francés describió la "trazabilidad de la cadena de suministro" que es rocambolesca. Los grupos afectados por ahora (Picard, Auchan, Casino , Cora, Monoprix ,Carrefour y Systeme U) compraron los preparados congelados de carne como lasañas, canelones o hamburguesas a dos proveedores franceses, Spanghero, situada en el sur de Francia y Comegel (controlada por un fondo de capital riesgo), que a través de su fábrica luxemburguesa, importó carne congelada de un intermediario chipriota, que a su vez utilizó a un subcontratista ubicado en Holanda; este último importó la carne de un matadero de Rumanía. El presidente de la patronal de cárnicos francesa, Dominique Langlois, reconoció a la Cadena SER que "tal vez hay que reflexionar si el uso de tantos intermediarios en la vía de suministro favorece la transparencia al consumidor".

París señala que la investigación no está ni mucho menos concluida y recuerda que el fraude alimentario en el peor de los casos, puede ser condenado con dos años de cárcel y una multa de 37.500 euros. Pero como recuerdan las asociaciones de consumidores, la mayoría de los casos de fraude son sancionados como mucho con multas, que apenas llegan a la mitad de los beneficios obtenidos.

SER Consumidor (03/02/2013).