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El hombre que mató a Bin Laden está en el paro y no tiene seguro médico

Es la primera entrevista que concede el ex soldado de élite

La noche en que encontramos a Bin Laden. La cinta que dirige la oscarizada Kathryn Bigelow retrata cómo fue la caza y captura de Bin Laden por parte de la CIA. 'La noche más oscura' está protagonizada por Jessica Chastein y el actor Jason Clarke con el que hemos hablado en La Script / LA SCRIPT

Phil Bronstein, ex director del San Francisco Chronicle y actual presidente del Centro de Periodismo de Investigación, ha pasado un año compartiendo charlas y copas con uno de los grandes héroes estadounidenses para elaborar un reportaje que revela que que el hombre que mató a Bin Laden no tiene ni pensión ni seguro médico tras su salida de las Fuerzas Armadas norteamericanas en septiembre de 2012.

FLICKR (The White House) / Miembros del Gobierno y el Ejército de EE UU siguen la operación contra Bin Laden desde la Casa Blanca

Le pegó tres tiros al enemigo público número uno de los Estados Unidos pero su futuro puede estar al volante de un camión repartiendo cerveza. Es la primera vez que el hombre que acabó con la vida de Bin Laden cuenta su historia. Una entrevista de 26 folios que se publicará la revista Esquire el próximo mes de marzo. Amparado por el anónimato que le obliga a mantener el código de silencio de los Navy Seal, Phil Bronstein ha elegido el apodo 'The Shooter' (El Tirador) para referirse al hombre que mató a Bin Laden.

"Estas fuera de servicio, tu cobertura sanitaria se ha acabado. Gracias por tus 16 años de servicio", es la despedida que recibió el ex militar al abandonar el Team 6, el legendario equipo de élite del Ejército norteamericano. Doce misiones fuera de Estados Unidos, más de 30 enemigos abatidos y ocho años en el Team 6, que se reflejan en un cuerpo lleno de cicatrices, con artritis, tendonitis y varias vértebras dislocadas que hasta ahora cubría el seguro militar. Ahora, El Tirador tiene que pagar 500 euros dólares al mes por un seguro médico de caracter civil. "Si me hubieran matado en una operación, mi familia estaría cobrando. Pero como he vuelto, no tengo nada". Según las leyes militares estadounidenses, a un antiguo soldado solo se le ofrece cobertura sanitaria transitoria si acepta mantenerse como miembro activo de la reserva.

Lo único que ha recibido a cambio de servir a su país durante 16 años, es una oferta de trabajo para conducir un camión de reparto de cerveza. Oferta que no ha aceptado. "Nadie que haya luchado por este país debería tener que luchar por un empleo", dijo Barack Obama en su discurso del Día de los Veteranos, "y a mí me que me jodan", explica idignado. El gobierno de Estados Unidos lo ha dejado a su suerte.

El Tirador reconoce que si escribiera un libro sobre la noche en la que acabó con Osama Bin Laden podría ganar mucho dinero, pero a diferencia de su colega Matt Bissonnette (otro Navy Seal cuya identidad quedó al descubierto a pesar de firmar su libro 'No easy day' con el pseudónimo Mark Owen) no lo ha hecho ni lo hará. En el reportaje de Bronstein se revelan, sin embargo, nuevos detalles de la misión que culminó con la muerte y captura del "más infame terrorista de nuestro tiempo".

Cuando El Tirador se despidió de su ex mujer y sus hijos lo hizo pensando que no volvería a verlos y asegura que eso fue lo más difícil. En el helicóptero en el que voló hacia la misión más importante de su vida, explica repitió hasta la saciedad en su cabeza una frase que George W.Bush pronució el 11 de septiembre de 2001: "La libertad ha sido atacada esta mañana por cobardes sin rostro y la libertad será defendida". Cuando entró en el cuarto no tuvo dudas, sabía que era él. Osama Bin Laden tenía un arma al alcance de su mano que no podía ver porque todo estaba oscuro. "Gracias a las gafas de visión infrarroja yo sí podía ver lo que estaba ocurriendo. Su arma era una amenaza y pensé: tengo que dispararle en la cabeza para que no tenga oportunidad de pegarse un tiro". Le disparó dos veces en la frente, la segunda cuando se estaba cayendo. Se encogió al lado de su cama y volvió a disparar, en el mismo sitio, cuando le vio dar el último suspiro.

"Mientras veía cómo agonizaba no sabía si aquello era lo mejor o lo peor que había hecho en mi vida". Hoy, retirado, en el paro y sin seguro médico se siente abandonado por un gobierno, el de Estados Unidos, que puso precio a la cabeza de Bin Laden: 25.000 millones de dólares que nadie ha cobrado.