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El enfermo español preso en Marruecos se siente "hundido" tras la liberación del pederasta

La Cadena SER ha hablado con Antonio García Vidriel, el camionero por el que intercedió el Rey ante su homólogo marroquí y que todavía sigue en prisión

El camionero español preso en Marruecos, Antonio García Vidriel, en una foto de archivo. /

Antonio García Vidriel, diabético y enfermo del corazón lleva más de un año detenido en Marruecos después de que hallaran casi nueve toneladas de hachís entre el cargamento de sandías que transportaba. Aunque Juan Carlos intercedió personalmente por él ante el monarca marroquí y todos le aseguran que debería haber sido trasladado, sigue encarcelado en la prisión de Tánger. Denuncia que no puede tratarse de su enfermedad, problema agravado por malas condiciones materiales y la falta de higiene y seguridad en la cárcel.

Antonio Garcia Vidriel, preso español de 57 años en la cárcel de Tánger, ha expresado ante los micrófonos de Hoy por Hoy su estado después de la polémica desatada por la liberación del pederasta Javier Galván y los indultos del Rey marroquí: "Me siento hundido. Estoy muriendo aquí con la enfermedad que tengo y que un pederasta que ha cometido 11 indultos salga libre le hace sentirse a uno derrotado, totalmente caído".

Su caso fue el único por el que el Rey preguntó ante el Monarca alauí ("algo por lo que le estoy muy agradecido") y, según declaró el Secretario de Estado de Asuntos Exteriores Gonzalo de Benito, las autoridades marroquíes acordaron acelerar su traslado. Pero Antonio sigue en la ignorancia: "No entiendo lo que está pasando. Todo el mundo me dice que tendría que estar ya en España". "Resulta que se está yendo todo el mundo que está bien y yo, que me quiero ir por mi enfermedad, nada". Las autoridades españolas "no me dicen nada claro" aunque se escudan en que el suyo es un "caso especial".

Preguntado por la enfermedad del corazón que le aqueja desde hace varios años, Antonio manifiesta ni idea de cómo está. Lo que sí sospecha es que se ha agravado durante los 16 meses que lleva en la cárcel, porque "estoy tomando 18 pastillas al día, es imposible controlar esto aquí. No puedo hacer ni dieta ni nada, estoy en muy mala decisión".

A su recuperación no contribuyen las condiciones materiales de la cárcel de Tánger. Según ha contado, en su celda "hay 11 camas para 16 personas. Yo tengo la suerte de tener cama, pero antes dormía en el suelo, con dos mantas". También ha protestado por la falta de medidas de seguridad en la propia prisión, pues sus temores proceden de que "estamos entre locos asesinos, gente que ha matado a sus hermanas y su madre".

Según la Plataforma Presos Marruecos oficilamente se había aprobado el traslado del preso a una cárcel española. Según su portavoz los traslados suelen tardar entre uno o dos años. Sin embargo, el Gobierno se había comprometido a realizar los trámites necesarios para acelerar el traslado.

Antonio García Vidriel, preso español en Marruecos: "Me dicen que tendría que estar en España"

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