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Bruselas amonesta al ministro del Interior francés por querer expulsar a los gitanos

Manuel Valls crea una gran polémica en Francia al exigir que los gitanos regresen a Bulgaria y Rumanía

El nuevo primer ministro francés, Manuel Valls, en una imagen de archivo /

La vicepresidenta de la Comisión Europea ha acusado al Gobierno francés de utilizar el debate sobre los gitanos para desviar la atención sobre problemas domésticos más importantes. Mientras, en el seno del Partido Socialista (PS) varios políticos alertan por las declaraciones del responsable de Interior, Manuel Valls, que consideran estigmatizan a los gitanos.

"Si no me equivoco, la campaña electoral ha comenzado en Francia (de cara a las municipales y europeas que se celebran en seis meses). Cada vez que no se quiere hablar de cosas importantes como la deuda o el presupuesto se saca el debate sobre los gitanos", manifestó en France Info, Viviane Reding, comisaria de Justicia y de los derechos humanos. La también vicepresidenta de la CE, añadió algún dato más al rapapolvo dirigido contra el titular de Interior francés. "La situación podría haberse resuelto ya hace años, estoy atónita" ha indicado, para quejarse de que Francia no ha hecho esfuerzos por la integración de las "comunidades itinerantes" y ni siquiera se ha hecho uso de los 50.000 millones que la CE ha puesto sobre la mesa para este objetivo.

Reding ha recordado que Francia ha firmado las reglas europeas sobre la libre circulación de ciudadanos y sólo un juez puede expulsar a los individuos cuando comenten delitos que van contra las leyes de los estados en cuestión.

Valls se reafirmó hoy en las polémicas declaraciones que hiciera el martes. "La mayoría (de los gitanos) debe ser llevados hasta la frontera (...) Nuestro papel no es acoger a estas poblaciones", dijo ante las cámaras de "BFMTV". La jornada precedente el responsable de Interior había declarado que "los gitanos deben regresar a Rumanía y a Bulgaria" donde tienen que hacer "esfuerzos para su integración" . Valls se ha unido a las opiniones de aquellos políticos conservadores que en Francia han pedido que esos dos países no se adhieran al espacio Schengen (de apertura de fronteras).

Varios políticos del PS e, incluso, del Gobierno, como el ministro de Industria, Arnaud Montebourg, consideraron "excesivas" las palabras de Valls y pidieron que fueran "corregidas".

Pero el máximo responsable policial ha insistido el desmantelando los campamentos de gitanos que hay en ciudades del país porque "suponen un problema para los vecinos y para los que los ocupan", desde el punto de vista "sanitario y de seguridad".

Amnistía Internacional ha acusado a Francia de graves deficiencias en el sistema jurídico sobre las minorías y en concreto el no respetar los derechos humanos de los gitanos. En particular se reprocha al Gobierno que "no avisa" a los gitanos del día de la expulsión y no les permite recurrir la decisión. "Los desalojos forzosos de comunidades romaníes que están llevando a cabo las autoridades francesas en todo el país siguen violando el derecho internacional un año después de que el gobierno publicara una circular interministerial sobre la cuestión", comunicó este verano AI.

Los municipios de más de 5.000 habitantes tienen la obligación de disponer de espacios para acoger a las poblaciones itinerantes pero eso no ocurre de forma suficiente en muchos departamentos por lo que los gitanos se instalan en terrenos rurales o entran en las grandes ciudades. El Gobierno socialista no ha mostrado ninguna indulgencia en su actuación contra los gitanos y procede de forma idéntica al de los Ejecutivos conservadores bajo la presidencia del conservador Nicolas Sarkozy.

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