Los ayuntamientos, primera frontera de la política

El editorial de la codirectora del programa 'Hoy por Hoy'. Lunes, 14 de octubre

Aunque sea lunes, y todo cueste un poco más les propongo comenzar con un ejercicio. Piensen las veces que han acudido en su vida a la sede de algún ministerio u organismo estatal, además de a Hacienda. O a una oficina de su Comunidad. Y ahora las ocasiones en las que ha acudido a su Ayuntamiento. Los Ayuntamientos son la primera frontera de la política, la más inmediata, la más humanizada. Donde pelean la política cara a cara con los ciudadanos. Pues bien, esta semana entra en el Congreso la reforma local que propone el gobierno. Y tiene en contra a todos los alcaldes que no son del PP. Más de dos mil alcaldes de PSOE, IU, Ciu, PNV, Chunta Aragonesista o Coalición Canaria se reunieron ayer en Madrid para pedir ser escuchados para una ley que, en su opinión, acaba con 30 de municipalismo democrático en España. Bajo el mantra de la austeridad y de la necesidad de acabar con el gasto descontrolado, la ley impone un principio aparentemente incontestable: los ayuntamientos no pueden comprometerse a prestar servicios para los que no son competentes y para los que no tienen dinero.

Estamos hablando de residencias de mayores, viviendas tuteladas, ayuda a los dependientes, comedores escolares o para la tercera edad, actividades extraescolares, apoyo a la familia, a las mujeres maltratadas, primer contacto con los inmigrantes, talleres ocupacionales... Todos esos agujeros de la vida cotidiana que los Ayuntamientos han ido tratando de tapar. Dice la ley -dice por tanto el Gobierno- que todos esos servicios pasarán a manos de comunidades o diputaciones. ¿Cómo? ¿A qué nueva y lejana ventanilla habrá que acudir para resolver cualquier problema de un pueblo de diez mil habitantes, de cinco mil si dejan a su ayuntamiento sin dinero ni competencias? ¿O a la sección de cobro de qué empresa privada? Por cierto, ¿son más imprescindibles las diputaciones que los ayuntamientos?

Los ayuntamientos en España, salvo algunas excepciones notables como Madrid, ni son deficitarios ni arrastran una deuda pesada. Tienen un problema de financiación que viene desde mucho antes que la crisis y que nadie, ni el gobierno central ni las comunidades, han querido resolver en serio en estos 30 años de democracia. Y seguro que ha habido disparates, todos hemos visto crecer empresas públicas municipales como setas y muchas sin sentido, infraestructuras mastodónticas...claro que hay cosas que revisar, simplificar y racionalizar. Que le pongan coto a eso y no a la atención que reciben los ciudadanos, pagadores otra vez de los platos rotos en la fiesta.

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