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¿Noticia o marketing?

La Sureña, por El Mundo TodayMe reconozco con una persona muy suspicaz, nunca me creo la verdad tal y como me la plantean. Tiendo a observar la información como un objeto tridimensional y analizo todos los prismas posibles. Valorar las posibles variables de la ecuación hace que una noticia tenga matices totalmente diferentes y sorprende cómo, desde ópticas diferentes, el resultado es radicalmente distinto. También admito que entre la perspicacia y la paranoia existe una delgada línea pero prefiero que se me vaya la olla que ser una ingenua. Suelo seleccionar noticias relacionadas con gastronomía y alimentación para difundirlas en mis redes y muchas de ellas hacen que me cuestione cuál puede ser el objetivo final de que los medios hayan decidido divulgar esa información. El por qué y cómo una información concreta se publica y acaba por tener una determinada relevancia, en muchos casos, no es para nada casual. Vamos a ver algunos ejemplos. Una noticia que dio literalmente la vuelta al mundo, creando todo tipo de debates sobre el uso del móvil, fue la del restaurante que proponía un descuento en la factura si te prestabas a que te confiscasen el móvil al entrar. Un absurdo 5% de rebaja, que ni la mitad de sus clientes aceptaban, pero que hizo que el Restaurante Eva de Los Ángeles gozase durante unos días de una viralidad de lo más rentable. Aquí es donde me planteo si esto fue una estrategia desde el principio, más que una oferta real que se convirtió en noticia. No hay más que generar la idea apropiada, dejarla en manos de una agencia que la sepa comunicar y ¡voilà! Un caso del que sí puedo hablar con conocimiento de causa e información documentada de cómo se articuló la polémica es el de la de la Picota del Jerte. Es más, me encontraba comiendo con la dirección de la DO Picota del Jerte cuando comenzó la crisis. Después de llevar un par de semanas difundiendo un vídeo promocional con ciertos matices sexistas, donde las picotas hacían referencia a los redondos atributos femeninos, con la coletilla “el tamaño sí importa”, surgió la polémica. El Observatorio de la Imagen de las Mujeres dio la alerta, el PSOE de Extremadura denunció el caso y el spot fue censurado. El vídeo se retiró pero todo estaba perfectamente preparado. La campaña de promoción tenía previsto que el vídeo, antes o después, fuese retirado para, acto seguido, emitir la versión masculina del mismo. Provocaron deliberadamente una crisis de reputación para demostrar a renglón seguido que su punto de vista se podía apoyar en referencias de ambos géneros. ¿Consiguieron lo que se proponían? Sin duda alguna: una campaña de difusión que jamás hubieran conseguido con el presupuesto que manejaban. ¿Perjudicó esta crisis su imagen? Muy poco, ya que estaban preparados para neutralizar la polémica y nadie propuso un boikot a su producto, que goza de una buena imagen. Otra campaña que tomó una dimensión desproporcionada, aunque en este caso fue totalmente fortuito, es la de Damm del pasado verano: el famoso Paellagate. Un anuncio ñoño hasta decir basta que acabó siendo noticia en todo el planeta porque se cometió el terrible sacrilegio de echar cebolla a una pretendida paella. Otra crisis de reputación rentabilizada con una repercusión a la que, si hubiese que ponerle precio, tendría muchos ceros. Un claro ejemplo de que dejar deliberadamente que una semilla polémica germine en un florido y frondoso jardín puede darte una repercusión a precio ridículo. La de El Risotto de la pasión fue una campaña que mi malicia detectó en el primer segundo (algo que demuestra que mis delirios, a veces, tienen algo de coherencia). Un supuesto blogger enamorado de una desconocida que había dejado un cuaderno de notas en el restaurante donde trabajaba pedía ayuda para encontrar a su misteriosa amada. Intentando llegar a las más vulnerables féminas de la red, el chico, que además era (excesivamente) tierno y (sospechosamente) guapo, intentó catapultar una campaña que se quedó en agua de borrajas por falta de consistencia. Lo intentaron pero no salió como esperaban. No siempre estas estrategias funcionan. No hace ni una semana, Haribo se convirtió en otra supuesta víctima de una crisis de reputación. Habían tomado la determinación de retirar unas gominolas después de que algunos consumidores se quejasen de que unas máscaras africanas de regaliz tenían un marcado carácter racista. En un mundo donde los hipertextos lo vinculan todo, no había ni una sola referencia a la polémica que les había llevado a retirar el producto. Eso sí, muchos medios de comunicación publicaron la noticia en sus portadas. Haribo conseguía una gran repercusión cuestionando su imagen, a la vez que la posicionaba como sensible (excesivamente remilgada, diría yo) ante la problemática racial. Y por último, la que más me gusta, básicamente porqué mi teoría es tan delirante como la propia noticia. Los redactores de El Mundo Today tienen la gran habilidad de publicar noticias de lo más absurdas para que pasen como reales por increíbles que sean. Se han convertido en un referente de un tipo de periodismo que ha encontrado también su nicho como producto. Son muchas las marcas que se anuncian a través de sus extravagantes textos. En muchos casos figura como noticia patrocinada pero creo que no en todos los casos. Hace unas semanas encontré diseminada por varias redes sociales la noticia de que “La Sureña empezará a servir patatas bravas en barreños de plástico”. Alrededor de la información compartida, un debate cuerpo a cuerpo entre defensores y detractores del formato de negocio de La Sureña. Lo que en marketing on-line se llama generar ruido social pero a todo volumen. Si tenemos en cuenta que quien aborrece este establecimiento jamás irá y que, quien ya es cliente, lo defenderá a muerte, ya tenemos el argumento para poder pensar que esta noticia no es casual. Además me cuesta mucho creer que El Mundo Today se fuese a meter en el patatal de usar el logo de La Sureña para perjudicarles, con lo que legalmente puede suponer desprestigiar a la marca así. Si tú también has sospechado de alguna noticia, cuéntamelo. Me gustaría saber que no soy víctima de una esquizofrenia comunicativa ;)   * Imagen de cabecera extraída de la web de El Mundo Today.

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