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Clara Campoamor, la luchadora olvidada homenajeada en Google

Google celebra el 126º aniversario de su nacimiento. La diputada de la II República logró que las mujeres pudiesen votar en las elecciones de 1933

Clara Campoamor, el homenaje de Google /

Abogada y política madrileña, fue una de las tres diputadas de las cortes constituyentes de la II República y una de las principales precursoras del feminismo en España. Campoamor logró el voto femenino en las primeras elecciones republicanas e impulsó también la primera ley del divorcio. El buscador Google le rinde homenaje este miércoles con un dibujo en su famoso doodle con motivo del 126º aniversario de su nacimiento.

Nacida el 12 de febrero de 1888 en el seno de una familia humilde, pronto tiene que ponerse a trabajar por la muerte de su padre. En 1909 deja sus estudios y entra en el cuerpo de Correos y Teléfragos. Años más tarde, saca una oposición y se convierte en profesora en el Ministerio de Instrucción Pública. Sin embargo, acaba impartiendo únicamente clases de taquigrafía y sigue estudiando.

En 1923 participa en su primer ciclo sobre Feminismo organizado por la Juventud Universitaria Femenina donde comienza a desarrollar sus ideario sobre el derecho a la igualdad de las mujeres. En 1924 y a la edad de treinta y seis años se licencia en Derecho lo que le permite defender dos casos de divorcio muy célebres en aquella época, el de la escritora Concha Espina, de su marido Ramón de la Serna y Cueto, y el de Josefina Blanco, de Valle-Inclán. Fue también la primera mujer que intervino ante el Tribunal Supremo y que desarrolló trabajos de jurisprudencia sobre cuestiones relativas a los derechos de la situación jurídica de las mujeres en nuestro país.

En 1928 crea junto a compañeras de otros paises europeos la Federación Internacional de Mujeres de Carreras Jurídicas, que todavía existe con sede en París y trabaja junto a Victoria Kent y Matilde Huici en el Tribunal de Menores. En 1930 contribuye a fundar la Liga Femenina Española por la Paz. Con Azaña forma parte de la junta directiva del Ateneo de Madrid y se declara republicana. A la pregunta de un periódico "¿Monarquía o República?, responde ¡República, República siempre!. Me parece la forma de gobierno más conforme con la evolución natural de los pueblos. Y en muchos casos la más adecuada a la situación de un país específicamente considerado, verbigracia, España".

Al proclamarse la Segunda República, Clara Campoamor fue elegida diputada (en 1931 las mujeres podían ser elegidas, pero no ser electoras) por el Partido Radical, al que se había afiliado por su ideario republicano y liberal. Formó parte de la Comisión Constitucional encargada de elaborar el proyecto de la Constitución de la nueva República e integrada por 21 diputados, y allí luchó eficazmente para establecer la no discriminación por razón de sexo, la igualdad jurídica de los hijos e hijas habidos dentro y fuera del matrimonio, el divorcio y el sufragio universal, a menudo llamado "voto femenino". Consiguió todo, excepto lo relativo al voto, que tuvo que debatirse en las Cortes españolas.

La izquierda, con la excepción de un grupo de socialistas y algunos republicanos, no querían que la mujer votase porque se suponía que estaba muy influida por la Iglesia y votaría a favor de la derecha. Por ello, el Partido Radical Socialista puso frente a Clara a otra reconocida diputada, Victoria Kent, contraria al voto de las mujeres. El debate fue extraordinario y Campoamor fue considerada como la vencedora. Finalmente, la aprobación del sufragio femenino se logró con el apoyo de la minoría de derechas, gran parte de los diputados del PSOE -excepto el sector encabezado por Indalecio Prieto- y algunos republicanos. En 1933 no renovó su escaño, y en 1934 abandonó el Partido Radical. Después intentó unirse a Izquierda Republicana, pero su admisión fue denegada. Entonces escribió y publicó, en mayo de 1935, Mi pecado mortal. El voto femenino y yo, un testimonio de sus luchas parlamentarias.

Al estallar la guerra civil se exilió y, en 1937, publicó en París La revolución española vista por una republicana. Vivió una década en Buenos Aires y se ganó la vida traduciendo, dando conferencias y escribiendo biografías. Intentó regresar a España a fines de la década de 1940, pero se encontró con que estaba procesada por su pertenencia a una logia masónica. En 1955 se instaló en Lausana (Suiza), y trabajó en un bufete hasta que perdió la vista. Murió de cáncer en abril de 1972. Sus restos mortales fueron traslados algunos años después de su muerte al cementerio de Polloe en San Sebastián (Guipúzcoa),4 y permanece en el panteón de la familia Monsó Riu por ser madrina de la familia.

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