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Internacional

República Democrática del Congo, la emergencia que no cesa

La Organización MSF presenta un nuevo informe en el que alerta de crisis humanitaria en el este del país tras dos décadas de conflicto

Un campo de refugiados en Kibu del Norte (RDC). / Patrick Meinhardt / MSF

Tras dos décadas de conflicto y dos guerras que han dejado millones de muertos (Naciones Unidas estima que entre 1998 a 2003 murieron más de 5,4 millones de personas por causas asociadas a la guerra) la situación de emergencia persiste en la República Democrática del Congo, sobre todo al este del país.

En un nuevo informe titulado 'Sufrir en silencio en la República Democrática del Congo', Médicos sin Fronteras denuncia el "efecto catastrófico" que sobre la salud de la población están teniendo "la deficiente infraestructura y un sistema de salud que apenas funcionan, el prolongado e incesante conflicto, la falta de respeto, a los trabajadores sanitarios y humanitarios y el sistema de recuperación de costes, que requiere que el paciente pague, incluso en tiempos de crisis, la situación sanitaria que reciben . Este sistema impera en las estructuras de salud públicas y en muchas ONG. En un país en el que la mayoría de la población vive con menos de 1,5 euros, una mujer con un parto obstruido puede tener más de 35 euros para que se le practique una cesárea, según explica Manuel López, Coordinador de MSF en la RDC,

Año tras año se repiten los brotes de enfermedades en RDC, pero el sistema de salud es, en la mayoría de los casos, incapaz de responder. Como resultado, muchas personas padecen y mueren por enfermedades prevenibles. "Diarrea, infecciones respiratorias agudas y malaria representan más del 50% de las muertes de niños menores de 5 años en el país", asegura Sergio Martín, responsable de operaciones de MSF en la RDC. "La gente se muere de cosas muy simples, del sarampión, de una diarrea, del cólera, de la malaria, en la que la mayoría podrían salvarse" , añade Martín.

Las bajas tasas de inmunización y un ineficaz programa de vacunación suponen que los brotes de enfermedades infecciosas son frecuentes y generalizadas, añade MSF. Aparte de los problemas de infraestructuras y servicios públicos, el sistema de recuperación de costes hace que muchas personas no puedan permitirse ningún tipo de asistencia médicas, subraya la ONG

La República Democrática del Congo es uno de los países con mayor índice de violencia sexual del mundo. Una violencia sexual, utilizada como arma de guerra, y que , según MSF, no ha disminuído en los últimos años. La ONG atendió en 2012 a más de 4 mil mujeres , hombres y niños.

En diciembre de 2013, se estimaba en 2,96 millones la cifra de desplazados internos en RDC. Cerca del 90% de ellos viven en las provincias de Kivu Norte, Kivu Sur, Oriental y Katanga. Solamente en los Kivus viven el 60% de los desplazados de todo el país. Los desplazados son un grupo especialmente vulnerable, en particular los desplazados ocultos que viven con familias de acogida o escondidos en el bosque, cuya situación es desesperada. Estas personas reciben poca o ninguna asistencia humanitaria; y si la reciben, es de forma irregular e infrecuente, denuncia MSF. Mientras tanto, crece la presión sobre los proveedores de salud para que canalicen la asistencia hacia ciertas zonas liberadas de grupos armados con vistas a estabilizarlas y reforzar la autoridad del Estado.

Se estima que existen más de 60 grupos armados en RDC. Desde marzo, la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en el país (MONUSCO) cuenta con una Brigada con autorización para neutralizar a los grupos armados que se opongan a la autoridad del Estado, lo que compromete seriamente la percepción de la ayuda médico-humanitaria como actividad neutral.

"Los helicópteros, vehículos y otros medios de transporte desde los que la ONU está lanzando estas ofensivas son de color blanco y, por tanto, muy parecidos a los que utiliza el personal humanitario civil de las propias Naciones Unidas", dice Sergio Martín. "Esta confusión tiene importantes consecuencias a la hora de prestar asistencia, ya que tampoco la población civil sabrá si un vehículo blanco que entra en su aldea transporta armas o mantas".

MSF apela a los actores armados a que respeten a los civiles, a los trabajadores humanitarios y los servicios médicos. Además, solicita una mejor provisión de ayuda humanitaria que llegue a tiempo y que sea flexible, apropiada y basada en las necesidades y no determinada por el lugar ni por ninguna otra agenda política. La organización apela también a que se eliminen las barreras económicas a la atención sanitaria para las personas vulnerables en zonas afectadas por el conflicto en el este de RDC y que mejoren los sistemas de respuesta y prevención para enfermedades epidémicas.

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Las 21.00: La vida en Congo. 

Una fotografía de El Congo, por Severino Donate.