Final con pronóstico abierto en Eurovisión

Siempre es difícil acertar en los pronósticos, pero este año aún se complica más al no existir una canción que destaque de forma contundente

Concursantes clasificados a la final se reúnen en el escenario durante la segunda semifinal del Concurso de la Canción Eurovision /

La 59º edición del Festival europeo de la Canción no tiene un favorito claro, como ha ocurrido en los últimos años. La lista de participantes no arroja grandes sorpresas, a pesar de dejar fuera a países históricos como Irlanda, Israel, Bélgica o Portugal.

Siempre es difícil acertar en los pronósticos sobre la clasificación final de Eurovisión, pero este año aún se complica más al no existir una canción que destaque de forma contundente sobre las demás. Si nos quedásemos con la situación de las pujas en las casas de apuestas internancionales, habría que situar en el 'top 5' de los países más votados a Suecia, Holanda, Austria, Armenia y Reino Unido. La canción española fluctúa entre los puestos 9 y 11. Pero una cosa son las apuestas económicas, que nunca se sabe hasta qué punto pueden crear un falso favorito, y otra muy distinta lo que suena entre los eurofans y, por supuesto, lo que finalmente se vota después de la gala.

¿Quién gana Eurovisión?

En el resultado del festival de Eurovisión intervienen numerosos factores. Uno de ellos es, por supuesto, la canción y el idioma en el que se interpreta. Este año, de los 26 participantes en la final, todos cantan en inglés excepto Montenegro, Francia e Italia (que se decantan por sus respectivos idiomas) y España, Polonia y Eslovenia (que optan por mezclarlos con el inglés).

Otro condicionante del resultado es la voz del intérprete y su puesta en escena. Muchas veces, una canción con verdaderas posibilidades de lograr un buen puesto ha quedado relegada a lugares menos meritorios de la tabla debido a una interpretación poco brillante o a un espectáculo pobre (o excesivamente estridente, que también se han dado casos).

En el resultado también influye el ánimo de los jurados y de los espectadores a la hora de votar. Cada intérprete dispone sólo de tres minutos para convencer, y hay quienes piensan que el orden de actuación (que se decide por sorteo) tiene su importancia: desde los que creen que las primeras actuaciones y las últimas son las que más votos atraen, hasta los que consideran que actuar a la mitad es lo más positivo, porque al principio el público está algo frío y las primeras interpretaciones se van olvidando, mientras que al final, el espectador está más cansado y saturado de canciones. Este año, el Festival lo abre Ucrania y lo cierra Reino Unido. España actúa en el puesto 19.

Lo normal es que los eurofans, que son los que con más frecuencia participan en el televoto, tengan una idea previa de sus canciones favoritas antes de la final, puesto que las han ido siguiendo durante las semanas previas. Por eso, también es posible que sus votos se hayan decantado ya hacia un país u otro en un porcentaje bastante alto. En estos casos, sólo una interpretación nefasta sobre el escenario por parte de sus favoritos puede hacerles cambiar la puntuación.

El peso de la geopolítica

El día de la final votan todos los países que han participado en la edición del Festival (38 en esta ocasión), incluso aunque no hayan obtenido un puesto en el gran concurso del sábado. Y es ahí cuando todos los años, y de forma casi automática, surge la polémica por la supuesta politización de los votos. Es verdad que en Eurovisión hay varias zonas de influencia en las que se van incluyendo una serie de países de forma involuntaria: el bloque del este, el balcánico, el nórdico, el mediterráneo, etc., pero considerar premeditado el reparto de puntos tal vez no sea del todo correcto.

Aunque muchos eurofans se indignan con el resultado de las votaciones y hablan de politización a la hora de otorgarse los votos entre unos países y otros, también hay quienes rechazan de lleno esta afirmación y atribuyen cierta lógica a que Suecia, Noruega y Dinamarca suelan darse las puntuaciones más elevadas; que Rusia, Bielorrusia, Armenia, Azerbayán y Ucrania hagan lo mismo (aunque este año habrá que ver lo que ocurre, sobre todo con Rusia y Ucrania); o que Portugal, España o Italia suelan votarse también entre sí. Muchos lo justifican no sólo por la proximidad geográfica sino, incluso, cultural, con cantantes que, de alguna manera, suelen ser conocidos en todos los países de una misma área.

Los favoritos

Dicho esto, y teniendo en cuenta todos estos condicionantes, se podría elaborar un 'top 10' con las canciones que tienen más posibilidades de ganar este año 2014. No es un ránking, porque no hay una clara favorita. Cualquiera de ellas podría alzarse con el triunfo, o incluso otra que no se encuentre en la lista. Pero ya sabemos que Eurovisión es así.

SUECIA - Sanna Nielsen - "Undo". Una balada y una voz potente que por fin ha logrado llegar a Eurovisión tras pasar por una de las preselecciones más espectaculares del Festival, en el país que tal vez se tome más en serio su participación en el concurso.

ARMENIA - Aram MP3 - "Not Alone". Otra de las grandes baladas del Festival, interpretada por un humorista con una gran voz. Desde que se presentaron las canciones candidatas, la de Armenia siempre ha estado en lo más alto en las apuestas.

HOLANDA - The Common Linnets - "Calm after the storm". Una balada country que habla de una tragedia en la carretera. Una canción con grandes posibilidades, una magnífica conjunción de voces y una sencilla aunque sorprendente puesta en escena.

DINAMARCA - Basim - "Cliche love song". Este joven veinteañero de origen marroquí, que participó en el concurso "Factor X" con sólo 15 años, ha compuesto la canción con la que el país anfitrión participa este año en el Festivial, y con la que espera repetir triunfo. Es un tema de amor y desamor con ritmo pegadizo.

UCRANIA - Mariya Yaremchuk - "Tick - Tock". Con una gran voz y una llamativa puesta en escena, la cantante ucraniana, autora de la música y co autora de la letra, se ha convertido en una de las favoritas para quedar entre los primeros puestos de la final.

HUNGRÍA - András Kállay-Saunders - "Running". La canción del representante húngaro es un alegato contra la violencia de género y la violencia doméstica, y se basa en experiencias vividas por personas de su entorno. András ha intentado participar varias veces en el Festival y, finalmente, a la tercera lo ha conseguido.

AUSTRIA - Conchita Wurst - "Rise like a Phoenix". A sus 26 años, Conchita Wurst se ha convertido en una de las más abiertas defensoras de la tolerancia en el Festival de este año. Durante su adolescencia Tom Neuwirth formó parte de una boyband en Austria. Con una canción elegante y una imagen provocadora (barba incluída), la cantante austriaca es una de las favoritas a quedar entre los diez primeros.

REINO UNIDO - Molly - "Children of the Universe". Es un canto al amor y a la concordia en el mundo. Una canción con todos los ingredientes de un himno, que combina la melodía y los contrastes rítmicos marcados por la batería.

NORUEGA - Carl Espen - "Silent storm". La de Noruega es otra de las grandes baladas favoritas de Eurovisión 2014 que va ganando fuerza conforme se acerca al final. Su intérprete, que ha vivido el amor por la música desde pequeño en su hogar, muestra el poder de su voz en una puesta en escena sencilla.

ESPAÑA - Ruth Lorenzo - "Dancing in the rain". La cantante murciana, representante española en 2014, ha conseguido atraer la atención de los eurofans gracias a su portentosa voz y una balada que introduce muchas estrofas en inglés. En su favor, cuenta con el hecho de ser conocida en Gran Bretaña e Irlanda gracias a su participación en la edición británica de "Factor X", donde pudo cantar junto a grandes estrellas de la música internacional y donde recibió el apoyo del mismísimo primer ministro Gordon Brown.

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