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Crónica:PREMIOS ENVERO 2014

Un destino de narices

Los Premios Envero, que reconocen a los mejores vinos de la Denominación de Origen Ribera del Duero, han reunido en Aranda a 800 catadores

Alrededor de 800 aficionados han elegido este año, tras una cata masiva, cuáles son los mejores vinos del año en la Ribera del Duero. /

Aranda de Duero se ha convertido este fin de semana en un destino de narices. Alrededor de 800 aficionados y amantes del vino participaron el sábado por la mañana en una cata masiva y popular para decidir qué vinos con Denominación de Origen Ribera del Duero merecían llevarse uno de los Premios Envero, galardones que, desde hace más de tres lustros, distinguen la excelencia de los caldos ribereños.

Pero en esta ocasión todo olía diferente: si hasta ahora el jurado había estado formado exclusivamente por expertos enólogos y sumilleres, este año los profesionales han cambiado su misión, encargándose de presidir más de una veintena de comités de cata compuestos por aficionados y amantes del vino que fueron inscribiéndose a lo largo del último mes para participar en esta propuesta alternativa impulsada por el Ayuntamiento de Aranda de Duero

A través de redes sociales, medios de comunicación y establecimientos especializados, así como asociaciones y clubes de enología, la convocatoria ha corrido como la pólvora. Los catadores han llegado a Aranda de lugares tan dispares (y distantes) como Valladolid, Asturias, Valencia, Madrid, Cantabria, La Rioja o Barcelona. Y aunque falló a última hora cerca de un 20 % de los inscritos, el resto de catadores derrochó entusiasmo y asumió su papel con total seriedad.

En tres horas cada catador probó 10 vinos para luego, con la asesoría de los presidentes de mesa y en base a cinco parámetros distintos, puntuarlos. Los voluntarios encargados de servir los caldos, de forma impecable, por cierto, fueron alumnos de la Escuela de Enología San Gabriel de Aranda. Y pese a tratarse de una primera vez, los comentarios unánimes de los participantes a la salida del recinto eran de elogio a la buena organización y a la originalidad de la iniciativa. Todo un respaldo para el esfuerzo de la firma Planeta Sonoro, organizadora también del Festival Sonorama.

Los presidentes de los comités de cata también se mostraron satisfechos al apreciar entre los catadores unos apreciables conocimientos enológicos. Y es que una de las principales dudas que suscitaba entre los profesionales el giro radical en la filosofía de estos premios era el mantenimiento del rigor en el dictamen. Por el contrario, la sorpresa ha sido encontrar entre los inscritos a numerosísimos profesionales y autoridades en el mundo del vino.

La organización ha confirmado, de hecho, que más de un 20 % de los participantes tenía vinculación profesional con el mundo del vino, mientras que cerca de un 60 % contaba con algún tipo de formación enológica relevante.

El éxito augura continuidad. Así lo ha certificado el concejal de Promoción y Desarrollo del Ayuntamiento de Aranda, Javier Rojas, dispuesto a convertir esta cata multitudinaria en el producto enoturístico de referencia en Aranda de Duero.

A muchos catadores les faltó tiempo para abandonar el recinto ferial una vez acabada la cata, urgidos por las reservas previamente pactadas en asadores y restaurantes de la zona. Algunos de ellos, como un grupo procedente de Asturias, encabezado por el presidente de los Museos del Vino de España, llevaban ya desde el viernes alojados en la Ribera, mientras que otros preguntaban por la posibilidad de contemplar por la tarde la exposición de Las Edades del Hombre, recién inaugurada en Aranda.

Hubo incluso quien se interesó ya por adquirir su abono para el Sonorama para, dentro de tres meses, ver a Amaral, Nacho Vegas, Iván Ferreiro o León Benavente en el mismo escenario en el que se ha desarrollado la cata de los Premios Envero.

Después de poner nota a los vinos que han concursado este año, los participantes pudieron disfrutar de un espectáculo de monólogos y un aperitivo con productos típicos de la zona, cediendo el protagonismo, por fin, a los vinos premiados.

El galardón para los caldos de alta expresión recayó en el vino Tres Matas de Bodegas Vega de Yuso, de Quintanilla de Onésimo y, como si fuese una compensación del destino, el premio al vino reserva se lo llevó Raíz de Guzmán, de la bodega raudense Páramo de Guzmán, afectada por un incendio hace solo unos días.

El vino de otra bodega de Roa, López Cristóbal, fue elegido como mejor joven roble, mientras que el mejor entre los crianzas ha resultado ser un Abadía de San Quirce, de Bodegas Imperiales, de Gumiel de Izán. Y el premio a los rosados se lo adjudicó el Rosa de Arrocal, de Bodegas Arrocal, de Gumiel de Mercado.

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