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El precio de ser padres

Cada año, unas ochocientas parejas españolas se someten a técnicas de reproducción asistida y gestación subrogada para poder tener hijos

Javier Cantero -cofundador de 'Surrobaby'- y su marido junto a sus dos hijas, Victoria e Irene

La gestación subrogada, conocida también como 'vientre de alquiler', es un proceso no reconocido en España, aunque está en marcha una Iniciativa Legislativa Popular que pide su legalización en nuestro país. De momento, las parejas que utilizan este método para ser padres, recurren a países como EEUU, México o Ucrania, donde sí es legal. Sin embargo, hay que prestar mucha atención a todos los trámites legales para no encontrarse con problemas imprevistos a la hora de inscribir a los futuros hijos nacidos en el extranjero como ciudadanos con nacionalidad española.

Un proceso completo de gestación subrogada puede durar en torno a un año y medio o dos años, incluyendo en ese tiempo los nueve meses de gestación. Los trámites pueden variar de un país a otro aunque, según la Asociación Surrobaby, que ayuda y asesora a futuros padres que utilicen este método, el que más garantías ofrece, tanto sanitarias como legales, es Estados Unidos. Por ese motivo, Surrobaby sólo trabaja con ese país. La principal garantía estriba en que el país norteamericano emite una sentencia judicial que avala todo el proceso de gestación subrogada, un requisito exigido por los consulados españoles para inscribir al bebé recién nacido como ciudadano español. "En países como Ucrania", señala Javier Cantero, médico y cofundador de Surrobaby, "al no existir una sentencia judicial que garantice toda la legalidad del proceso, las parejas que vienen con sus hijos nacidos allí pueden encontrar problemas en nuestro país. Además, existen otros problemas añadidos, como unas tasas más bajas de éxito en la fecundación in vitro y una situación social y política inestable que puede llegar a afectar al desarrollo del proceso".

Javier Cantero y su marido, Antonio, iniciaron todos los trámites para tener a su primera hija por su cuenta. La pequeña Victoria tiene ahora 4 años. Después repitieron el proceso por segunda vez. Irene tiene 2 años. Así que conocen todas las dudas que pueden surgir a lo largo de ese periplo marcado por viajes a Estados Unidos, pruebas médicas y psicológicas, y lectura y firma de contratos. Por eso surgió la idea de crear una asociación para que las parejas que se decidan por la gestación subrogada tengan un apoyo al que acudir para resolver todas las incógnitas. "Hay gente que afronta el proceso con miedo. La distancia, la diferencia cultural, la diferencia idiomática, hace que vean el proceso como algo muy difícil", asegura Cantero. "El hecho de que haya alguien en España a quien poder consultarle, a quien poder plantear las dudas, les da seguridad y les ayuda a que se lancen a iniciar el proceso. Nosotros colaboramos con diferentes agencias, con diferentes clínicas, con diferentes abogados, informamos a los futuros padres de las opciones que hay, ellos eligen siempre la opción que más les convence, les ponemos en contacto con las distintas partes que van a llevar su proceso en EEUU, y hacemos de intermediarios en todo momento. Y todo ello de forma gratuita, sin ningún coste añadido para los futuros padres".

Un proceso largo y costoso

Las parejas que quieran optar por la gestación subrogada deben cumplir unos requisitos básicos, como ser mayores de edad, no tener antecedentes penales, estar sanos y pasar una serie de pruebas médicas y psicológicas que avalen la idoneidad para afrontar todo el proceso. También hay una serie de exigencias para las gestantes (es decir, para las mujeres a las que se les va a implantar el embrión y llevarán a cabo la gestación hasta el parto). En su caso, deben ser mayores de 21 años, tener al menos un hijo para que su deseo de formar una familia ya esté cumplido, estar sanas física y psicológicamente, y tener un nivel social medio o medio-alto.

Los costes del proceso pueden variar mucho, dependiendo de las opciones elegidas por los futuros padres. Sin embargo, en Surrobaby han negociado un paquete 'todo incluido' con las clínicas con las que trabaja la asociación, una especie de tarifa plana que ronda los ochenta mil euros. Con ese dinero, "los futuros padres tienen todos los intentos necesarios e ilimitados de fecundaciones in vitro y de transferencias de embriones, hasta que consigan ser padres. Es un coste muy elevado", reconoce Javier Cantero. "Mucha gente no lo hace porque realmente no pueden afrontar un proceso tan caro".

Javier vendió su casa, otros piden créditos. El dinero es la parte más fría de un camino en el que prevalecen, sin embargo, unos sentimientos muy acentuados: el deseo de ser padres, la esperanza de lograrlo y la alegría de un anhelo que, finalmente, se convierte en realidad. Pero este deseo tiene un precio, y el dinero debe estar disponible para ir haciendo frente al pago cuando éste sea requerido en cada una de las fases.

Queremos ser padres

En el proceso de gestación subrogada entran en juego numerosos actores. Los primeros, los futuros padres que deciden tener un bebé. "La gente piensa que es una técnica de reproducción asistida casi exclusiva de parejas homosexuales", dice Javier Cantero, "pero están muy quivocados. El gran porcentaje que acude a estas técnicas son parejas heterosexuales con problemas de fertilidad".

El primer paso es contactar con una agencia de EEUU que se dedique a tramitar el proceso. Las agencias se encargan de buscar a la donante de óvulos y a la gestante que esté de acuerdo con las preferencias o deseos de los futuros padres. La mujer donante y la gestante no tienen por qué ser, necesariamente, la misma persona. Las agencias también ponen en contacto con abogados especialistas en el tema, que serán los encargados de los trámites legales, y con la clínica de fertilidad, que será la que se ocupe de crear los embriones. "Los futuros padres tendrán que hacer, como mínimo, dos viajes a Estados Unidos", señala Cantero. "El primero para someterse a las pruebas médicas y psicológicas, para hacer la donación de esperma y proceder a la extracción de óvulos de la donante. También se firman en ese momento todos los contratos y se conoce a la donante y la gestante, si se da el caso". El segundo viaje obligatorio es en el momento del parto. "Ha habido casos de partos prematuros y no ha dado tiempo a que los padres lleguen. Todo eso está previsto y, en el hospital, que ya están sobre aviso, se hacen cargo del bebé hasta que acudan los padres".

Cuando el bebé ha nacido, recibe el certificado de nacimiento estadounidense y hay que solicitar su pasaporte norteamericano, nacionalidad que siempre tendrá por haber nacido en aquel país. Los padres deben, entonces, acudir al consulado de España en el Estado correspondiente donde tendrán que presentar el certificado de nacimiento y la sentencia judicial que avale la legalidad del proceso. El consulado, previa comprobación de los certificados de nacimiento y de empadronamiento de los padres, procede a inscribir al recién nacido como ciudadano español. Los padres pueden viajar a España con su bebé, y uno o dos meses después, el consulado envía el certificado de nacimiento con el que se puede acudir a una comisaría a sacar el DNI y el pasaporte al recién nacido. Según Surrobaby, todo esto se está llevando a cabo hoy en día con total normalidad y sin ninguna objeción legal. "Nuestras hijas", dice Javier, "tienen la doble nacionalidad. Van a colegios públicos en España, tienen su tarjeta sanitaria y aparecen en nuestro libro de familia como hijas nuestras. No hay ningún tipo de alusión a la gestación subrogada ni a la gestante, y en la partida de nacimiento, tampoco".

Imprevistos durante el proceso

Los futuros padres tienen que firmar un acuerdo en el que se establecen los términos en los que debe basarse todo el proceso de subrogación. Ahí consta que ellos son los responsables del bebé desde el momento en el que está implantado en el útero de la gestante, que no pueden rechazar en ningún momento su responsabilidad, y también se recogen los térmnos de la compensación económica que va a recibir la gestante, cómo y en qué plazos.

Son también las parejas las que deciden cuántos embriones se implantan en la gestante. Algunos médicos recomiendan transferir sólo uno. Sin embargo, otros recomiendan hacerlo con dos, porque esto aumenta las probabilidades de éxito de embarazo. Pero esto también conlleva un riesgo: aumenta la probabilidad de que el embarazo sea de mellizos. "En ese caso", recuerda javier Cantero, "la compensación a la gestante es algo mayor. Pero el principal problema que se plantea es que aumenta también la probabilidad de un parto prematuro. Y eso incrementa también el gasto para los padres, que tienen que pagar las facturas del hospital hasta que los bebés puedan abandonar la clínica".

Pueden surgir otros imprevistos durante el embarazo, por lo que todo debe estar muy claro desde el principio y recogido en el acuerdo con la gestante. Alberto, un ingeniero químico que ahora mismo está inmerso en el proceso de gestación subrogada junto a su marido, apunta que ellos pidieron "que todo se llavara a cabo en un Estado específico, por las leyes y por la cercanía del domicilio de la gestante a la clínica. Esas cosas limitan mucho. Hay gestantes que prefieren trabajar sólo con parejas heterosexuales, a otras no les importa, otras que no están dispuestas a abortar en caso de malformación grave del feto, y otras que sí lo están. Son detalles que tienes que especificar muy bien en tu ficha personal. Porque los padres elegimos a la gestante, pero la gestante también tiene que aceptar nuestras condiciones".

Para resolver todas las dudas y evitar estos inconvenientes se ofrece Surrobaby. "Nuestra ayuda es completamente gratuita", recuerda Javier Cantero, cofundador de la asociación. "En ningún momento los futuros padres van a firmar nada con nosotros, no hay ningún tipo de compromiso, pero sí nos van a tener a su lado hasta que estén de vuelta en España. Incluso hay parejas que me han pedido que vaya con ellas al parto, porque no se ven capaces de desenvolverse por si solos, por el idioma, porque no están acostumbrados a viajar a Estados Unidos, porque desconocen el funcionamiento de los hospitales norteamericanos. Esa es otra de las opciones que ofrece Surrobaby".

La gestación subrogada o vientre de alquiler

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