Un alegato sobre la diversidad y veinte cambios de vestuario

Hoy se estrena Priscilla, reina del desierto, el musical que relata el viaje, existencial y físico, de una mujer transexual y dos hombres travestis

Gemma Nierga, con el equipo de Priscilla, reina del desierto.

Un entrenador personal y un dietista fueron algunas de las inversiones que se quedaron por el camino del intérprete Christian Escuredo, más que determinado a encontrar un sitio en Priscilla, reina del desierto. Pero conseguir el papel era solo el principio: luego quedaban las coreografías y, sobre todo, la precisión suficiente para cambiar veinte veces de avatar sin llegar tarde de vuelta al escenario. Hoy, sobre las tablas del Nuevo Teatro Alcalá, mostrará al público su trabajo; el suyo y el de sus compañeros de reparto, el de los músicos de la orquesta o el del sinfín de cantantes y bailarines que le acompañan.

Otro giro en la trama sería, sin lugar a dudas, el de Mariano Peña, al que el gran público recuerda de la pequeña pantalla por Aída. Allí encarnaba a un gañán de barrio con toda suerte de prejuicios y aquí, sin embargo, interpreta a un transexual. Los asistentes esta mañana al programa especial que Hoy por hoy ha realizado desde el Nuevo Teatro Alcalá no lograban reconocer a quien les había acompañado tantas veces las cenas de los domingos. Pero de cambiar y convertirse en uno mismo es, precisamente, de lo que trata la obra. "La moraleja es ser valiente. Ser lo que se quiera ser", cuenta Jaime Zatarain, el tercero de los protagonistas.

Toda la producción, incluido el célebre autocar en el que los personajes realizan su viaje, se ha traído desde Londres hasta Madrid. Mientras, se rinden cuentas a los propietarios de la franquicia, nada menos que residentes en Australia. "Están muy contentos con el nivel de los actores", cuenta el productor Marcos Cámara. Tal y como cuentan, la Bernadette que interpreta Peña ha quedado especialmente cercana y cómica.

Y, además del talento, el despliegue. Los actores tienen ensayado, con precisión de segundero, el tiempo que pueden pasar cambiándose la ropa y el maquillaje. "Las bambalinas dan para un musical aparte", ríe Zatarain. De hecho, durante los ensayos -incluido el principal, que tuvo lugar frente a la prensa- han tenido que improvisar coreografías adicionales para esperar a los personajes que no llegan a tiempo al escenario. El equipo de Gemma Nierga ha podido conocer algunos de esos pasos, acompañados de música y voz en directo, durante el It's raining men que ha tenido lugar allí esta mañana.

"La moraleja es que hay que ser lo que se quiera ser"

"La moraleja es que hay que ser lo que se quiera ser"

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