PLAY GASTRO | UNA HISTORIA FASCINANTE

Bicicleta, chocolate y huerto

Gracias las fuerzas del chocolate y los productos de su huerto, el cántabro Enrique Tezanos ha recorrido ya más de 224.000 kilómetros en bicicleta

La bicicleta, la comida y la artesanía: los grandes secretos de Enrique Tezanos para ser feliz. /

A punto de cumplir los 80 años, Enrique Tezanos Collantes, vecino de Barreda aunque nacido en Arenas de Iguña, es todo un ejemplo de superación. Después de toda una vida como ebanista, cuando se jubiló, en 2001, decidió que iba a empezar a disfrutar de la vida de verdad, y que no se iba a aburrir. ¡Dicho y hecho! El 6 de enero de 2001 acondicionó una bicicleta que tenía en su garaje y empezó a pedalear. 13 años después lleva recorridos más de 224.000 kilómetros, para lo que ha tenido que dar más de 280.000 vueltas al velódromo Óscar Freire.

Todos los días, salvo que llueva, hace sus kilómetros. Incluso ha sido galardonado con el Premio a la Gesta Deportiva de Torrelavega. Y cuando le preguntan cómo lo hace, dice que el secreto es comer chocolate: "Nada más y nada menos que 4.654 tabletas de chocolate a la taza del Horno San José".

Chocolate a la taza, que todos los días le hace su mujer, con leche condensada. Ya lleva consumidos 2.300 botes: "Aprendí a hacerlo en la mili. Con una navaja, troceaba muy finitas dos onzas de chocolate y las mezclaba con el café caliente que nos daban, que más que café era agua. Al día siguiente se había deshecho. Le añadía leche condensada y quedaba un chocolate muy rico".

Cuando se casó le propuso a su mujer hacer el chocolate de esa manera, con agua hirviendo. "Desde entonces llevamos 52 años tomándolo todos los días", explica Tezanos. Eso sí, la que lo hace es su mujer "porque lleva mucho trabajo", cuenta. "Si lo tuviera que hacer yo, igual no lo tomaba. Tiene que hervir tres veces para que quede bien posado y gordito".

Tezanos afirma no saber lo que es un dolor: "En 52 años no me ha dolido nada, nunca me he sentido cansado, ni después los kilómetros diarios que hago en bici. Sólo me ha dolido algún golpe que me he dado en la huerta".

Y es que en su trocito de terreno, cultiva de todo: pimientos, tomates, lechugas, cebollas... y elabora su propio orujo. Pero su perdición son los dulces. Eso sí, todo hecho en casa: "Me gustan las tartas, los bizcochos, las rosquillas, las torrijas... y dicen que lo que se hace en casa no es malo ¿no?".

Cuando no anda en bici y no está en su huerto ni comiendo algún dulce, Enrique se dedica a las artesanías: bastones, rabeles [un instrumento musical típico de Cantabria], albarcas... Todo eso conforma, para él, el secreto de la felicidad.

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