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La Buena Noticia - BBVA
EDUCACIÓN

Más de 14.000 kilómetros para defender la educación en La India

Fran Ventura, junto con otros dos compañeros, ha recorrido más de 16 países en bicicleta hasta llegar a Anantapur, sede de la Fundación Vicente Ferrer, para luchar contra el abandono escolar

FOTOGALERIA | El viaje de Fran Ventura y sus dos compañeros, en imágenes. /

Madrid, Marsella, Venecia, Atenas y otras tantas capitales mundiales hasta llegar a Anantapur. En total 16 países, más de 14.000 kilómetros y 7 meses sobre el sillín de una bicicleta. Este ha sido el recorrido que ha realizado Fran Ventura con un objetivo solidario: recaudar fondos para facilitar el acceso a la educación de los niños y niñas de Anantapur. En esta región de la India la escolarización es compleja. Sobre el terreno, los escolares de tienen que andar varios kilómetros para llegar al centro. Si a esto le añadimos la carga que tienen que llevar sobre su espalda y el riesgo de violación existente en esta zona del país, el abandono escolar es una de las opciones más usuales.

“Cuando llevas a cabo proyectos de este tipo siempre necesitas ‘un algo más’ que de sentido a la épica del propio viaje”, nos cuenta Fran, que junto a otras dos personas –Antonio Camarasa y otro que quiere permanecer en el anonimato– se puso en contacto con la Fundación Vicente Ferrer con un objetivo claro: recaudar dinero para facilitar un medio de transporte para los niños de Anantapur. ¿Cuál? No hubo dudas tras siete meses rodando sobre dos ruedas.

“Este viaje, aunque el único que salió desde Madrid fui yo, lo hicimos tres personas. Una quiere permanecer en el anonimato y la otra es Antonio Camarasa, que se unió a mí en Estambul. En mi caso pasé por 16 países, algunos no te queda más remedio que pasar por ellos y otros son una delicia”, dice este realizador de la televisión pública española. Un viaje para el que no han recibido ningún sustento económico.

“La planificación del viaje la estuve preparando yo durante casi un año. Pensé en encontrar algún tipo de patrocinio, pero nada. Nosotros hemos corrido con todos los gastos, no hemos contado con ninguna ayuda de ninguna empresa. No hemos recibido ningún patrocinio y nos hemos financiado como hemos podido”, nos cuenta Fran, orgulloso por haber conseguido recaudar una cifra cercana a los 6.000 euros gracias a donaciones particulares.

¿DÓNDE ESTABA FRAN CUANDO...?

Fernando Rodríguez

Durante los siete meses que duró el viaje de Fran Ventura, en nuestro país se produjeron actos de una repercusión importante como la abdicación de Juan Carlos I. El periodista recuerda cómo vivió de ellos. "La noticia de la abdicación del rey Juan Carlos me pilló debajo de una tormenta de granizo en Turquía e inmediatamente, como no lo podía cree me metí en un café de carretera y ahí me entere". 

También recuerda las risas y bromas que le ocasionó la eliminación de España en la Copa de Mundo de Brasil. En aquel momentó Fran estaba en Irán. "La eliminación de España me pilló en Irán con los horarios muy cambiados. Teníamos que trasnochar para ver los partidos, pero viví muchas bromas por parte de los iraníes".

“Lo movimos a través de las redes sociales, sobre todo en Facebook y a través del blog. Hicimos una cuenta PayPal y de ahí ha venido. El Facebook lo fuimos actualizando con muchas dificultades, porque en muchos de estos países las conexiones son muy limitadas. Fuimos contando nuestras aventuras diarias, las entradas, salidas…esto generó una gran bola de nieve y la página fue creciendo y comenzó a llegar el dinero”, relata, orgulloso de que a día de hoy las donaciones continúen llegando.

Durante más de 200 días, Fran ha pedaleado por diferentes países, por diferentes continentes, en un recorrido no exento de dificultades. “El tema más complejo es el de los visados”, nos dice Fran mientras nos cuenta una de las múltiples vivencias que le ha aportado esta experiencia. Esta fue en Turkmenistán. “Es prácticamente un desierto, uno de los países más cerrados del mundo junto a Corea del Norte. En Turkmenistán te dan un visado de cinco días que solo se consigue en Irán. Son cinco días para cruzar un desierto de 500 kilómetros azotados por tormentas de arena. Son cinco días en medio de una tormenta de arena, haciendo una medía de 7km/h porque no puedes hacer más y haciendo 200 kilómetros diarios porque tienes que atravesar el país en solo cinco días”, recuerda.

Otro de los episodios más duros que recuerda fue su paso por el Kurdistán. Toda la parte este de Turquía está en una guerra silenciada pero que no deja de ser una guerra abierta contra el estado turco. Todo esto agravado con una cantidad ingente de refugiados sirios. Muchas veces te ves en medio de fregados que hacen que las cosas sean menos idílicas de lo que pueda parecer aquí”, lamenta este periodista.

Aun así, a pesar de que lo que predominan para el son los “momentos emotivos”. “Cuando ves el panel de Anantapur en la carretera, a 300 kilómetros aproximadamente, y después de muchas semanas pedaleando y pasándolas con muchas penurias y miserias por medio mundo, algo en ti se rompe, es un momento especial”, aunque recuerda con especial cariño su última etapa, la de llegada a Anantapur.

Recuerdo la etapa cumbre del viaje por una carretera de Tayikistán. Había que subir un puerto de más de 4000 metros de altitud con una bici con 40 kilos de equipaje. Estaba a 4.500 metros de altitud, con una bici cargada hasta los topes de comida y de agua para sobrevivir en medio de la nada y fue es un momento muy especial. Esa soledad y ese silencio te hablan mucho de tu propia existencia. De lo que es llegar a la cumbre y sentirte en la soledad más absoluta. Es un momento que te hace valorar todo lo que tienes en tu casa: tus amigos, tu familia”, nos desvela Fran.

La conclusión que a Fran le deja esta aventura la encontró un día después de concluir su trayecto, cuando filmaba con su cámara unas imágenes para un documental con el que pretende continuar ayudando a los niños de Anantapur. “Cuándo atravesamos toda esta comarca y vimos que todo estaba lleno de bicis y que llevaban y traían niños al colegio fue un momento muy especial. Ver que has transformado con tu esfuerzo y generosidad la vida de una comarca entera es bonito”, concluye.

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