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Carmen Cafranga utilizó un crédito opaco de Caja Madrid y su ONG para un millonario negocio urbanístico

La expresidenta de la Fundación Caja Madrid recibió un crédito de 4,5 millones de euros de la entidad con el que su asociación benéfica levantó un bloque de viviendas. El crédito no figura en el informe anual de la entidad. La operación ha proporcionado a la ONG un patrimonio valorado en 13 millones

¿Ha de estar la caridad reñida con el negocio? La cuestión parece estar fuera de toda duda para Carmen Cafranga a juzgar por los millonarios beneficios, provenientes de la promoción inmobiliaria, que le ha reportado su asociación benéfica Asociación Patronato del Niño Jesús del Remedio.

Cafranga, a propuesta de Esperanza Aguirre y en representación de sus fundaciones benéficas (Cafranga es también fundadora y presidenta de la Fundación Carmen Pardo-Valcarce), entró a formar parte de la Comisión de Control de Caja Madrid (el órgano encargado de la supervisión de la dirección de la entidad) en marzo de 2003.

Un año después de tomar posesión de ese cargo, en el verano del año 2004, la Asociación Patronato del Niño Jesús del Remedio, dirigida por la propia Cafranga, comenzó la construcción de un enorme edificio de viviendas en el madrileño barrio de Montecarmelo, uno de los ensanches más prometedores de la capital de los levantados durante la fiebre del ladrillo.

El proyecto, consistente en 51 viviendas, 51 trasteros, 65 garajes y 4 locales de comerciales, contó con la financiación de Caja Madrid, que concedió a la Asociación de Cafranga 4.498.300 euros de crédito en condiciones especialmente ventajosas, dado que la promoción de viviendas contaba con la calificación de VPP (Vivienda con Protección Pública). Según la documentación relativa al crédito, que esta emisora ha podido consultar, la propia Cafranga figura como firmante del mismo.

A pesar de que Cafranga formaba ya en aquel momento parte del órgano de control de la entidad, ni la concesión del citado crédito, ni su importe, ni las condiciones en las que fue concedido se reflejan en la documentación oficial hecha pública por parte de Caja Madrid. Esta ausencia es especialmente significativa, porque en el Informe Anual de Gobierno Corporativo de 2004 Cafranga sí que figura como vinculada a dos avales a empresas concedidos en ese año, por importe de 6.000 y de 100.000 euros; nada se dice en cambio del crédito de casi 4,5 millones de euros que ella misma firmó para levantar aquel bloque.

A preguntas de la SER, el entorno de Carmen Cafranga atribuye la omisión del crédito en el Informe Anual de Gobierno Corporativo a un “fallo” de la propia entidad, asegurando que “la declaración de las relaciones financieras entre Caja Madrid y sus consejeros (…) se elabora por los propios servicios de la entidad financiera, cuya sucursal debe comunicarlos a la entidad”. Del mismo modo, el entorno de Cafranga insiste en que “no se le puede atribuir intención de ocultar su relación con el mencionado crédito porque en ningún momento fue requerida o interrogada para la elaboración de esa declaración de relaciones entre consejeros y Caja Madrid”.

Desde la concesión del polémico crédito (2004) Carmen Cafranga ascendería progresivamente en la dirección de Caja Madrid –siempre representando a las ONGs- hasta ser designada en 2013 Presidenta de la Fundación Obra Social; no obstante, se vería obligada a abandonar ese cargo tras conocerse que cargó más de 173.000 euros a su tarjeta “black”. Con todo, el negocio inmobiliario de su asociación benéfica financiado por la entidad de la que fue consejera no podría ir mejor, ya que dentro de once meses las viviendas perderán su calificación de ”protegidas” y pasarán a ser viviendas libres, lo que permitiría en su caso la venta o alquiler a precio de mercado.

Las viviendas están valoradas en 13 millones de euros

Con el levantamiento de la condición de protegidas, la asociación benéfica de Cafranga habrá conseguido en 10 años convertir 4,5 millones de crédito en un patrimonio que triplica esa cantidad. Un patrimonio asociado ahora a otra organización de Cafranga, la Fundación Carmen Pardo-Valcarce, a la que la Asociación Patronato Niño Jesús del Remedio cedió las viviendas en 2010.

Dado que las 51 viviendas edificadas por la ONG de Cafranga fueron calificadas de Vivienda con Protección Pública gozaron de financiación cualificada estatal, es decir, el préstamo fue concedido en condiciones más ventajosas de las habituales. Desde el momento en que se terminó la promoción y hasta ahora, esas viviendas se han arrendado –de acuerdo con las condiciones con las que se levantó la promoción- a “personas de recursos limitados”. Se da la circunstancia de que la mayoría de los inquilinos -lo admite la propia memoria de 2013 de la entidad benéfica- están vinculadas a la fundación que dirige Cafranga: “el 70% aproximadamente de los inquilinos tienen relación directa o indirecta con la Fundación”.

Sólo con los ingresos obtenidos de los alquileres, la Fundación está devolviendo el crédito con el que se levantó la promoción y obteniendo además beneficio: es decir, las viviendas se están pagando a sí mismas. Según los cálculos que hace la propia memoria de 2013, los ingresos que obtienen por arrendamientos superan los 600.000 euros al año, y el ritmo al que se está pagando el crédito de Caja Madrid se sitúa en torno a los 500.000 euros anuales.

Pero lo más destacado es precisamente que a partir del momento en el que el préstamo vence (el 4 de octubre de 2015) las viviendas, hasta entonces de protección pública y que tenían que estar dedicadas al alquiler, pasarán a ser viviendas libres: a partir del año que viene, se podrán vender a precio de mercado. Y esto es lo que hace excepcionalmente rentable la inversión, porque las viviendas y locales que, según las cuentas de la Fundación, están tasadas por una cantidad de 4.117.749 euros, en realidad valdrán el triple cuando queden desprotegidas el año que viene.

Según los datos de tasadoras independientes, el precio actual del metro cuadrado en Montecarmelo ronda los 3.400 euros/metro cuadrado. Haciendo por tanto una estimación muy conservadora, y tomando como base una vivienda de 75 metros cuadrados (dejando al margen que el edificio incluye pisos más grandes), sólo la venta de las 51 viviendas (excluyendo los locales comerciales) podría reportar a la ONG de Cafranga, como mínimo, unos beneficios de más de 13 millones de euros, el triple del coste de construcción que figura en la escritura.

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