¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

¿Han muerto las Google Glass?

Están vivas, dice Google, pero la mayoría de sus creadores abandonan el proyecto porque no hay mercado

Gafas de realidad aumentada. Íbamos a ir con ellas a todas partes. Cualquier tipo de información podría aparecer ante nuestros ojos. Es verdad que la visión periférica iba a verse bastante perjudicada; pero con los conceptos claros de lo que es realidad y lo que es ficción, las Google Glass en particular, -y cualquier gafa de realidad aumentada en general-, es un valor añadido. Sin duda.

Lo malo es que han llegado demasiado pronto...o que son demasiado caras, y algo incómodas. Nueve de los dieciseis creadores de las Google Glass han abandonado el proyecto, según la agencia Reuters. "Si hubiera 200 millones de Google Glass vendidas, habría una perspectiva distinta. No hay mercado en este momento" ha afirmado Tom Frencel, que ya no desarrollará aplicaciones para estas gafas inteligentes.

Fuentes de Google aseguran a la SER que las gafas están vivas, que un equipo de cien personas sigue trabajando en ellas y que incluso el proyecto ha recibido una inyección de 50 millones de dólares en el último trimestre. Pero los expertos consultados reconocen que no estamos preparados para semejante dosis de realidad virtual. Para empezar por una cuestión de dinero: "Las gafas van a ser un concepto básico de nuestro futuro a medio plazo, pero en estos momentos no tenemos la capacidad suficiente para afrontar desde el punto de vista del mercado la compra de este tipo de dispositivos especiales por parte de la gente normal", asegura a la SER el profesor Ignacio Aedo, catedrático de informática de la Universidad Carlos III.

Un hombre utiliza las Google Glass durante el Eurobest festival, en Finlandia / Andreas Rentz (Getty Images for Eurobest)

Google insiste en que sus gafas no están en venta, que ni siquiera hay plazo de salida al mercado y que por supuesto tampoco se ha decidido un precio. Los prototipos costaban 1.500 dólares y podrían reducirse significativamente, apuntan desde la universidad, incluso a la mitad, lo que sigue siendo caro si tenemos en cuenta las prestaciones. "Claramente 600 o 700 euros para el ciudadano medio es una cantidad excesiva, sobre todo si lo comparamos con los teléfonos móviles porque no tiene ni las aplicaciones ni la utilidad de un teléfono". Además, -añade el profesor-, "estas gafas siguen siendo muy intrusivas. Aunque ya hay modelos ergonómicos, todavía se crean elementos que son muy artificiales. No son naturales desde el punto de vista del uso".

Al parecer las gafas han llegado pronto. Hasta diez años demasiado pronto; así que puede, -sólo puede-, que para el 2025 e incluso antes, las veamos delante de cada mirada.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?