Las bacterias campan a sus anchas por tu casa (listado no apto para hipocondriacos)

Los lugares del hogar donde bacterias y gérmenes viven como reyes

Aquellas zonas donde más habitual es la presencia de bacterias. /

La frase “hogar, dulce hogar" pierde todo su sentido cuando analizamos con lupa y muy a fondo la limpieza en nuestras casas. Lo que puede parecer un lugar seguro puede convertirse en una pesadilla si atendemos a lo que aseguran los expertos sobre la cantidad de bacterias que podemos encontrar en lugares tan comunes de nuestra casa como son la cocina, el baño, los pomos de las puertas, las llaves de la luz, las brochas de maquillaje, el cubo de la ropa para lavar, la ropa húmeda, el móvil, el portátil... El listado que viene a continuación no es apto para hipocondriacos.

Un artículo de Eroski Consumer que cita un estudio de microbiólogos de la Fundación Nacional de Sanidad (NSF) señala que los lugares más contaminados de la casa están en la cocina. Si pensabas que era el baño, te equivocas.

  • Fregadero y grifo:  Si tenemos en cuenta que muchos restos de alimentos pasan por aquí, y lo unimos a la humedad, estamos ante un foco seguro de bacterias.  Los microorganismos están en un auténtico paraíso. No dejes allí platos con restos de alimentos más de lo necesario.
  • Estropajos y trapos: Quizás parezcan limpios, pero el ambiente cálido y la humedad que albergan los convierte en elemento de riesgo.
  • Tabla de cortar: La carne cruda que manipulamos en la tabla de madera o plástico de la cocina tiene riesgos. Los restos que no se ven pero quedan si no las limpiamos bien pueden ser un foco de bacterias y gérmenes.
  • Máquina de café: Ojo con las zonas que o están a la vista, como el depósito del agua o del café. Puede aparecer moho.
  • Encimera: Aquí dejamos bolsas, monederos, cajas, mochilas... los gérmenes traídos desde la calle acaban en esta zona propia del tránsito de alimentos.
  • Lavadora: Aunque sirva para dejar nuestra ropa bien limpia, el bombo puede acumular gérmenes y bacterias de nuestros pañuelos y ropa interior. Los expertos recomiendan hacer de vez en cuando un ciclo de lavado sin ropa y con vinagre para limpiarla. 
  • Cubo de la basura: Los restos de alimentos que se salen de la bolsa de basura acaban en el fondo del cubo, generando gérmenes y moho. Una buena solución puede ser colocar en el fondo del cubo un papel de periódico que cambiemos cada vez que quitemos la bolsa llena de basura.

Salimos de la cocina y vamos hacia el baño, otra de las zonas sensibles.

  • Cepillo de dientes: Nunca hay que dejarlo boca abajo en el vaso para evitar que las cerdas estén en contacto con restos de agua que puedan quedar en el recipiente. Y cuanto más lejos de la taza del váter, mejor. Tampoco es bueno ponerle el capuchón cuando está aún mojado; es mejor dejarlo destapado para que se seque.
  • Cortina de la ducha o bañera: Este elemento se puede mojar varias veces al día, se queda húmeda y se convierte en el hábitat ideal de mohos y gérmenes. 
  • Inodoro: La taza del váter no es lo más sucio de casa aunque así lo creas. Se calcula que la tapa donde nos sentamos tiene 50 bacterias por cada 2,54 centímetros cuadrados. No es mucho al saber que una tabla de cortar alimentos puede tener hasta 200 veces más.

Hay otros lugares que también acumulan bacterias en casa.

  • Manillas de puertas y llaves de la luz: Toda la familia las toca muchas veces al día y no son elementos de limpieza diaria. Esto hace de ellas un lugar ideal para que se acumulen bacterias.
  • Portátil, móvil, mando de la televisión: Al igual que el anterior caso, estos aparatos pasan de mano en mano por todos los miembros de la familia y no se limpian tan a menudo como el baño o la cocina. Entre sus teclas y botones campan a sus anchas todo tipo de bacterias y gérmenes. Conviene pasarles un paño con alcohol de vez en cuando para evitar contagios de resfriados y gripes.

El riesgo de gérmenes y bacterias

Los gérmenes que nos acechan en casa son los causantes del resfriado y la gripe, por lo que conviene tomar precauciones. Una bacteria puede reproducirse hasta más de 8 millones en menos de 24 horas, y las infecciones se propagan cuando los gérmenes pasan del objeto contaminado a las manos. Por eso es importante limpiar la tabla después de cortar los alimentos, lavarse las manos con jabón de manera habitual… No hay que obsesionarse pero sí usar el sentido común.

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