Un guardia civil cobraba por “dar protección” a los manteros de un mercadillo sevillano

El Supremo condena a un agente del Instituto Armado a seis meses de suspensión de empleo tras confirmarse que cobraba a los comerciantes de la Isla de La Cartuja 4 euros por punto de venta

El uniformado estaba integrado, hasta su sanción, en el Servicio de Información de la Guardia Civil de Sevilla. Como les dijo a sus compañeros cuando le interrogaron “lo hacía porque estaba un poco cogido por la hipoteca de su casa”. Su actividad fue detectada por una patrulla de la Policía Local

Este agente centraba sus actividades en el mercadillo que se instala en la sevillana Isla de la Cartuja todos los sabados.Alli realizaba labores de control, seguridad y de cobro para lo que usaba hasta un “walkie-Talkie” e incluso avisaba a los vendedores de la presencia de la policía municipal.

Este funcionario ha sido detectado “dando el agua” porque la mercancía que se ofertaba era ilegal o porque el vendedor no tenía los papeles en regla. Cada jornada de trabajo le reportaba entre 50 o 60 euros.

Tras la investigación que ha desarrollado el propio Servicio de Información del Cuerpo se ha constatado toda la larga lista de “servicios” que este funcionario “ofrecía”. De ahí que se le haya sancionado por incumplir el régimen de incompatibilidades de la Guardia Civil ya que nunca obtuvo autorización para desarrollar una segunda actividad fuera de sus cometidos habituales.

La condena a seis meses y un día de suspensión de empleo y sueldo le obliga a abandonar definitivamente su destino habitual y que la Benemérita le adjudique un nuevo puesto de trabajo.

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