¿Cuáles son los beneficios de un jardín vertical?

Conocemos sus ventajas y visitamos dos jardines de Madrid: CaixaForum y el hotel Be Live City Santo Domingo

Es un jardín colgante que permanece oculto a la mayoría de los ciudadanos. Se encuentra en el hotel Be Live City Center Santo Domingo. /

Tan solo un metro cuadrado de muro vegetal genera el oxígeno que necesita una persona durante un año. Estos sistemas mejoran el aire que se respira en las ciudades. Un edificio de 4 plantas que disponga de un muro verde en una de sus fachadas puede filtrar al año 40 toneladas de gases nocivos.

Y no sólo tienen efectos beneficiosos para la calidad ambiental. Pueden reducir hasta en 5 grados la temperatura interior de un edificio en verano y mantener una climatización estable en invierno, lo que supone un ahorro de 500 euros por metro cuadrado cada año, según el Instituto de Tecnología de Tokio.

La cercanía a las zonas verdes también tiene efectos positivos sobre nuestra salud. Disponer de vegetación cerca del trabajo mejora el rendimiento laboral. “Los jardines y áreas verdes son fundamentales para el bienestar integral de las personas”, según Enric Pol, catedrático de Psicología Ambiental de la Universidad Autónoma de Barcelona.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los municipios dispongan, como mínimo, de entre 10 y 15 metros cuadrados de zonas verdes por habitante. Sin embargo, las ciudades españolas están lejos de estas cifras. De las 34 capitales españolas, sólo siete superan los 15 metros cuadrados de zona verde. El primer puesto es para Vitoria con 39 metros cuadrados por persona y en otros puestos destacados figuran Girona,con 24 metros cuadrados, San Sebastián, con 22 y Madrid con 17, según los datos del Observatorio de Sostenibilidad.

Jardín del Caixaforum situado en pleno corazón de Madrid. / La Caixa

El jardín de CaixaForum, un pequeño freno a la contaminación y el ruido del centro de Madrid

Es el primer jardín vertical que se levantó en España y fue diseñado en 2008 por el botánico francés, Patrick Blanc. Ocupa una de las paredes de la plaza que se construyó donde antes había una gasolinera. Este inmenso muro vegetal mide 24 metros de altura y sobrevive sin tierra, gracias a un sistema de mantenimiento que sólo necesita agua y nutrientes. Las plantas están sujetas a la pared gracias a una instalación compuesta por un soporte metálico vertical, una lámina plástica y una capa de fieltro de poliamida.

Este escaparate verde atrae las miradas de todos en esta zona de Madrid. Según la directora de CaixaForum, Isabel Fuentes “en la plaza recalan paseantes del Paseo del Prado, gente que viene a propósito a verlo, turistas que van recorriendo Madrid andando o en bicicleta. La verdad es que es difícil pasear por aquí y no pararse a contemplarlo porque verdaderamente llama la atención”.

Isabel Fuentes asegura que “cuando el jardín está muy frondoso, sobre todo en primavera, los observadores del muro vegetal se multiplican”. Ocupa más de 450 metros cuadrados y acoge 1.500 plantas pertenecientes a 250 especies. “No todas tienen la misma fisiología ni adaptación al clima - explica la directora- aunque ,en general, las plantas han respondido muy bien a lo largo de los últimos años”.

Un jardín “escondido” en pleno centro de la capital

Es un jardín colgante que permanece oculto a la mayoría de los ciudadanos. Se encuentra en el hotel Be Live City Center Santo Domingo, en pleno centro de Madrid. Ocupa más de 800 metros cuadrados de superficie y pasa por ser uno de los más grandes del mundo. Constituye un auténtico microclima con más de 200 especies vegetales y una gran cascada de 20 metros de altura. Está abierto al público pero no se ha incluído en las rutas turísticas y ,por lo tanto, la mayoría de las personas que lo disfrutan son los propios clientes del hotel.

El ingeniero y paisajista, Manuel Pasquín, diseñó este jardín en 2012 y recuerda que los responsables del hotel barajaron varias opciones antes de decantarse por un jardín. “Había varias ideas: instalar un graffiti, realizar proyecciones de audiovisuales o instalar luces. Al final, se optó por un jardín vertical pero con una premisa muy clara: que el mantenimiento posterior no fuera un lastre para el hotel sino todo lo contrario, un punto de valor para los clientes y los visitantes”.

Este paisajista ha prescindido de los pesticidas químicos para ahuyentar los insectos: “Lo que hacemos es una suelta de depredadores naturales todas las primaveras para ayudar a la naturaleza a controlar las poblaciones de insectos y, con ello, conseguimos que el ecosistema esté en equilibrio. No se ha utilizado ningún producto químico desde que se inauguró el jardín hace más de tres años”..

En uno de los rincones del jardín vive un mirlo blanco desde hace más de dos años.

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