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"Jamás me había sentido tan necesario como aquí"

Oscar Camps, coordinador de la empresa de salvamento Pro Activa, no pudo hacer nada en el hundimiento de la barca de madera que este jueves dejó al menos siete muertos en la Isla de Lesbos. No siempre es así....

Oscar Camps en un momento de un rescate de la Isla de Lesbos /

Esperaban un día tranquilo. Mar calmada, poco viento, buen tiempo.... Y así fue hasta que una patrullera de la Guardia Costera griega, demasiado grande, intentó supuestamente el rescate de una barca de madera. Demasiado pequeña, sobre todo para llevar a tierra a más de 30 personas. Al menos siete murieron.

"Cuando nos han pedido auxilio, ya era demasiado tarde. Se ha hundido muy rápidamente, enseguida estaban flotando los que flotaban", se lamenta Oscar Camps, coordinador de Open Arms, la ONG que la empresa de salvamento Proactiva ha creado para ayudar a los refugiados en la isla de Lesbos. Frente al malestar que siente por esta tragedia,  recuerda otras operaciones en las que han participado con mejor suerte.

Momento de un rescate en la Isla de Lesbos /

Hace tres noches el señor del hostal en el que duerme le avisó a gritos porque una embarcación estaba teniendo problemas. Los compañeros de Oscar estaban en otra parte de la isla, participando en otro rescate. Estaba solo. "No tuve más remedio que ir nadando, y cuando llegué lo que me encontré era horrible". La barca estaba medio hundida, con unas 45 personas a bordo, todos de Afganistán. "Ya ni gritaban, llevaban tanto tiempo en el agua, que no tenían voz. Sólo gemían. Era espeluznante". Unos minutos más podrían haber sido trágicos. "Había bebés de meses, y en el agua, apenas aguantan 10 minutos". Ninguna sabía nadar. "Imagínate darle un remo a un afgano que no ha visto el mar en su vida". Pero es lo único que pudo hacer. Eso y empujar desde atrás, usando sus aletas como timón. "Fue tan fuerte... mientras iba nadando yo no veía nada, sólo oía los gritos".

Tardaron 40 minutos en llegar a la orilla. "La de besos y abrazos que me dieron, estaba rodeado, no me dejaban salir.... ". Hasta la madre del dueño del hotel bajó a besarle. "Claro, durante el invierno, y hace ya años, han estado recogiendo los cadáveres en la costa, y nadie ha venito a ayudarles". 

El equipo de Open Arms ProActiva en Lesbos, con Oscar Camps en primer plano /

Recordándolo ahora, sabe que hizo "todo lo que no debe hacer un profesional: meterse en el agua solo, sin avisar a su equipo", pero qué otra cosa podía hacer, se pregunta aún. Llevan un mes allí, y se están quedando sin presupuesto, pero sobre lo de irse, "ni podemos, ni nos van a dejar", concluye.

Algunos voluntarios locales y organizaciones internacionales ya les están ayudando, y han abierto un proyecto para recaudar fondos y poder continuar por lo menos hasta que termine el invierno. "Muy mal nos tienen que ir las cosas para que regresemos. Cada día es más necesario porque las condiciones del clima son cada vez peores, y cada vez arriesgan más". Y a modo de conclusión, admite: "Jamás me había sentido tan necesario como aquí, y llevo 20 años en esto, en el Mediterráneo, en el Atlántico... pero donde realmente estamos salvando vidas, es aquí".

Salvando vidas, cuando se puede. Otras veces, no. Como ayer, cuando una patrullera, demasiado grande, supuestamente trató de rescatar a una barca de madera. Demasiado pequeña. Y con demasiada gente.

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