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Cinco razones para comer zanahorias y celebrar el día del 'carrot cake'

Analizamos la tarta de zanahoria y su ingrediente estrella con la repostera Marti Kilpatrick, la nutricionista Ángela Quintas, el chef Julio Fernández y la asesora gastronómica Helena Vaello

Carrot cake. /

La zanahoria lleva ahí toda la vida, pero es una raíz a la que, normalmente, se le presta poca atención. Una especie de eterna secundaria a la que, por si fuera poco, Alberto Chicote le ha arrebatado la legendaria propiedad de ponernos morenos. La excepción que confirma la regla es el Carrot Cake National Day, una cita que en EE UU celebran cada 3 de febrero y a la que cada vez se suma más gente.

La repostera y periodista Marti Kilpatrick, oriunda de Alabama y residente en San Sebatián, asegura que en EE UU tienen por costumbre inventarse días "para todo tipo de comida". Pero más allá de la efeméride, nos hemos propuesto analizar la tarta de zanahoria y su ingrediente estrella desde distintos puntos de vista:

  1. Zanahorias y cultura pop. El filósofo inglés Jeremy Bentham describió su célebre teoría motivacional del palo y la zanahoria a principios del siglo XIX. Más de 100 años después, los creadores de Bugs Bunny se inspiraron en una escena del actor Clark Gable para convertir la adoración a este alimento en un icono de la animación. Pero la verdadera popularización del carrot cake tiene mucho que ver con la escasez de azúcar en el Reino Unido durante la II Guerra Mundial. De ahí pasó a las cafeterías de EE UU, al cine y, mucho después, a las redes sociales o a inspirar parodias de Donald Trump.
  2. Un ingrediente dulce y versátil. El cocinero Julio Fernández probó el carrot cake en Londres y volvió encantado, así que ahora en Abantal ofrece su propia versión de la tarta, pero en forma de bizcocho y con naranja, café y chocolate. Además de ser un producto asequible y que está de temporada, "la zanahoria se trabaja muy bien en los postres", explica. "Sobre todo cuando está madura. Cuando la parte de arriba está bien naranja"...
  3. Un postre fácil. Marti Kilpatrick dice que los americanos llevan el carrot cake en la sangre y alaba tanto el dulzor natural de la zanahoria, que "siempre aporta jugosidad", como lo fácil que resulta preparar la receta en casa. Asegura además que la calidad del producto no es determinante ("las he hecho con zanahorias de supermercado y con otras de calidad, y el resultado apenas varía") y concluye que, aunque no son como los de EE UU, los carrot cake que suelen venderse en España "no están mal". Es obligatorio que el glaseado sea de "queso Philadelphia" y no de yogurt o tipo fondant, eso sí.
  4. Mejor cruda y con proteínas. Las zanahorias aportan vitamina A o antioxidantes y se ha demostrado su efecto protector en ciertos tipos de cáncer, pero la coaching nutricional Ángela Quintas, colaboradora de A Vivir que son Dos Días, recomienda comerla cruda y acompañada de proteína porque, si se cuece, eleva considerablemente su índice glucémico y, si además se mezcla con harina o almendras, como en el caso del carrot cake, por mucho que se auna verdura, puede acabar haciéndonos engordar.
  5. Un must de Instagram. La asesora gastronómica Helena Vaello (Inside Cooking) asegura que el carrot cake no solo está de moda sino que es un postre mainstream: "Hace cinco años solo la conocían unos pocos elegidos, pero ahora está en casi todas las cafeterías. El problema es distinguir entre las tartas realmente caseras y las fake, cargadas de grasa. Y claro, es un must de los blogueros, ¡pero de hace tres o cuatro años! Si lo estás sacando ahora, a no ser que vivas en Tomelloso del Campo, llegas un poco tarde". Vaello opina que el carrot cake es un "alimento aspiracional", perfecto "para hacerse el guay", pero al mismo tiempo se pregunta: "¿Por qué la gente no puede ser feliz gastándose tres o cuatro euros en un cacho de pastel?".

¿Cuánto hace que no comes zanahorias? /

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