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EL REAL MADRID GANA LA CHAMPIONS LEAGUE

Los penaltis dan la Undécima al Madrid

El Real Madrid se lleva la Champions en una final que se tuvo que decidir desde los once metros

Los jugadores del Real Madrid levantan el título tras la final de Milán ante el Atlético. / /

El Madrid vuelve a ser campeón de Europa. La Undécima vino esta vez desde el punto de penalti tras una final igualada y llena de emoción que al final terminó decidiéndose en la mas cruel de las suertes. La clave estuvo en el lanzamiento que Juanfran mandó al poste en el cuarto tiro de los rojiblancos. Después llegó Cristiano para dar la Orejona a los blancos.

Con ese tiro, ante un Oblak impotente en toda la tanda, el equipo de Zinedine Zidane cumplió su sueño y arruinó el de un Atlético que en muchos momentos de la final llegó a acariciar el título.

En el arranque del partido quedó claro que cuenta mucho la experiencia en este tipo de partidos. Aunque el Atlético ha jugado muchas finales en los últimos años, el Madrid impuso su leyenda anulando a los de Simeone donde son mejores, en el centro del campo.

Casemiro, el hombre de cuya importancia avisó en la víspera el técnico rojiblanco, se hizo el amo de la zona ancha, donde nada pudieron hacer los Augusto, Gabi, Koke y Saúl. Había nervios en las filas colchoneras pese a que Koke hizo el primer disparo entre los tres palos del partido. Fue fácil para Keylor.

A los cinco minutos llegó el primer aviso serio de los blancos. Casemiro se quedó solo delante de Oblak, aunque el esloveno le sacó la pelota de forma casi milagrosa. Respiró el fondo de los seguidores del Atlético, aunque poco después les vino el disgusto.

Sergio Ramos, también en Milán

Y es que un nuevo gol de Sergio Ramos era casi lo peor que les podía suceder. Se adelantó el Madrid antes de cumplirse el primer cuarto de hora del choque gracias al héroe de Lisboa. Estaba en fuera de juego cuando recibió un balón botado desde la izquierda por Kroos y peinado por Gareth Bale. Tocó lo justo el andaluz y en esta ocasión no pudo hacer nada Oblak para evitarlo.

Sergio Ramos, en el primer gol de la final de la Champions entre el Real Madrid y el Atlético. / /

Importante golpe para la moral de los colchoneros, que estuvieron perdidos durante mucho tiempo. No había señales de ese equipo que presiona, que ahoga al rival, que ganó este año al Madrid en el Bernabéu… El equipo blanco tocaba fácil porque los de Simeone no eran capaces de hacer lo que suelen hacer para tapar, para contener y salir con velocidad.

En ese momento Antoine Griezmann dio un paso adelante y quiso echarse el equipo a sus espaldas. No tuvo una ocasión clara –una fue buena, pero estaba en fuera de juego-, aunque se asomó con insistencia a la portería de Navas. Eso ayudó a recuperar la confianza del Atlético. El Madrid, por su parte, parecía esperar al descanso para coger un poco de aire.

Eso metió de nuevo en el choque a los rojiblancos, que se fueron al vestuario recordando aquello de que “si se cree y se trabaja, se puede”. Simeone no se lo pensó dos veces y sacó a Carrasco por Augusto en la reanudación. No había sido un buen partido del argentino.

Penalti fallado por Griezmann

El Atlético se encontró pronto con la oportunidad de empatar el partido, cuando Pepe hizo penalti sobre Fernando Torres. La responsabilidad del lanzamiento cayó sobre Griezmann, que mandó la bola al larguero. Lamentaron su suerte los hinchas colchoneros, pero los jugadores se lo tomaron solo como una ocasión más.

Griezmann falló un penalti cuando el partido iba 1-0 para el Real Madrid. / /

Porque lejos de dejarse vencer por la adversidad, empujaron más todavía. A punto estuvo Savic de marcar en un saque de esquina, pero su remate se fue a un costado de la portería de Keylor Navas. Poco antes, Carvajal se había retirado por una lesión que en ese momento parecía grave.

El Madrid supo leer el encuentro y se blindó para evitar que el empuje de los rojiblancos diera resultado. No quiso dar espacio a Carrasco, Griezmann y Torres. Durante unos minutos Zidane puso a casi todo el equipo detrás del balón para aguantar el temporal. Le vino bien ese respiro para volver a mirar la portería del Atlético. Benzema tuvo en sus botas el segundo tanto de los blancos, aunque tenía poco ángulo y Oblak no tuvo dificultades para evitar el gol.

Cristiano tuvo la oportunidad de sentenciar la final. Sin embargo, se adornó en el mano a mano con el meta del Atlético. Y en la jugada siguiente vino el tanto del Atlético. Recibió Juanfran en disposición de ganar la línea de fondo, levantó la cabeza y centró al segundo palo. Ahí estaba Carrasco para subir el 1-1 al marcador. La grada rojiblanca explotaba en ese instante.

El belga Carrasco celebra su tanto, el que supuso el 1-1 en la final de Milán. / /

Quedaban once minutos para el final y empezaba un nuevo partido. Los nervios y lo mucho que se jugaban los dos equipos hizo que ambos guardaran para no encajar un tanto que habría sido definitivo. En esos instantes finales, Sergio Ramos se jugó la expulsión con una falta a Carrasco cuando metía la directa hacia el área blanca. Acertó el defensa blanco, que en la acción se llevó la amarilla.

El físico fue insuficiente

En la prórroga quiso el Atlético ser protagonista y llegó a encerrar a los blancos en su área. El Madrid, en cualquier caso, buscó sus ocasiones para elevar a la final a una de las más emocionantes de la historia. En la primera parte del tiempo extra, cualquiera de los dos pudo marcar. Los rojiblancos tenían más físico, pero eso no es suficiente ante el Madrid en un partido tan exigente como la final de la Champions.

Hasta el final se pisó poco las áreas. La tensión fue máxima, pero el físico dio para poco. Y pese al arreón del Madrid en el último suspiro, el partido se fue a los penaltis. El cara o cruz fue para el Real Madrid, que acertó en todos sus lanzamientos. Oblak no pudo hacer nada ante Lucas Vázquez, Marcelo, Bale, Ramos y Cristiano Ronaldo. En el Atlético acertaron Griezmann, Gabi y Saúl, pero el fallo de Juanfran -acertado ante el PSV- fue determinante.

La Champions es blanca. El Madrid se la lleva a casa y el Atlético se vuelve pensando que, pese al dolor de la derrota, ha hecho ya méritos suficientes para tener un título tan grande como este.

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