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Una niña de 9 años graba una charla con su padre para probar que abusaba de ella

La menor tuvo que recurrir a una grabadora escondida en un calcetín después de que un juzgado archivara el caso porque el perito no había creído a la pequeña

Una niña de nueve años de Madrid grabó una conversación con su padre en la que éste reconocía los abusos sexuales a los que la sometía. Ocurrió en junio cuando la niña tuvo que recurrir a una grabadora que se escondió en el calcetín para probar esos tocamientos de su padre después de que un juzgado archivara el caso porque el perito no había creído a la pequeña, según cuenta el diario El País.

La niña empezó a denunciar los abusos hace ya dos años. Entonces, la examinó un perito, ella le contó que su padre le tocaba por debajo de las bragas, pero el perito pensó que estaba mintiendo, así que se archivó su caso.

Un tiempo más tarde, tuvieron que llevarla al pediatra porque sentía escozor al hacer pis y cuando los médicos le preguntaron desde cuándo le pasaba ella contesta: "Desde que papá me clavó la uña". Luego fue contando que su padre le hacía "cosquillas" en los genitales y que a ella no le gustaba.

Estuvo con su padre durante 10 días y los análisis que le hicieron mostraban restos de infección vaginal. El médico dijo que podrían haber abusado sexualmente de ella, así que le tocó declarar ante policía, forenses y jueces, que le pedían que les contara qué le hacía su padre.

Un día a la salida del colegio, la madre de la menor y el padre (divorciados) discuten. Llega la policía y cuando intenta calmar al padre, él les dice, textualmente: "Prefiero verla muerta a no verla porque esto es insoportable".

Los agentes informan al juzgado y el mismo juez que había archivado los abusos concluye que "esa frase no denota intención de hacer daño a su hija". Dice que "probablemente lo dijo por estar imputado en un delito de abuso sexual contra la misma".

El mes pasado la niña cogió una grabadora de su madre y, al terminar las clases, se fue al baño y se la metió en el calcetín. Grabó una conversación que tuvo con sus abuelos y su padre en la que la niña acusa al padre de tocarle y el padre le dice: "Cariño, eso es para jugar".

Ella le responde: "Es que no tienes que hacerme eso. Mi cuerpo es mío". Y el padre insiste en que él no hace nada mal, dice que solo juega.

El abuelo intenta mediar y el padre interviene: "Yo sé por qué lo dice la niña, yo sé a qué se refiere". La niña le grita: "Bueno, pues ya está" y el padre le responde gritando: "Bueno, pues apechuga". La discusión termina seis minutos después, cuando los abuelos desvían la atención de la niña hacia sus muñecas.

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