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Tensa reunión del Colegio Electoral para certificar victoria de Donald Trump

Es el último obstáculo que separa a Trump de la Casa Blanca y, aunque siempre ha sido un trámite habitual, este año es más tenso por las protestas de los ciudadanos Además, la perdedora de las elecciones ha ganado el voto popular en casi 3 millones de votos

Activistas manifestandose frente al Capitol de Texas antes de la reunión del Colegio electoral hoy. / /

El Colegio Electoral, el cónclave que elige al presidente estadounidense con base en los resultados por estado, se reúne para certificar la victoria del republicano Donald Trump, que algunos quieren frustrar in extremis pidiendo a que los compromisarios cambien de opinión.

Los motivos para que ahora los votos de los colegios electorales vuelvan a ocupar las portadas de los medios de comunicación son dos aspectos anómalos en la historia del país. El primero de ellos es que nunca en la historia del país un candidato perdedor en un colegio electoral había ganado por tanto votos la participación popular. Hillary Clinton consiguió 2,6 millones de votos más que Donald Trump en todo el país. El segundo aspecto es que la denuncia de la CIA de interferencias del gobierno ruso en el proceso electoral para favorecer a Trump.

Cada estado tiene un número de electores +1

El voto del colegio electoral en Estados Unidos es un mero trámite habitualmente que ratifica la nominación del presidente electo de Estados Unidos. Pero, ¿qué es un colegio electoral? ¿Es lo que entendemos en España como tal? Pues no. Se tratara de los estados que votan al presidente en relación a los resultados electorales. Cada estado tiene un número de electores específico dependiendo de su población más uno extra. Los que más votos electorales tienen son California (55), Texas (38) y Nueva York y Florida (29). El número total de votos electorales es de 538, así que para conseguir la victoria se necesitan 270 o sea, la mitad más uno.

Según indica la tradición, los electores votan al candidato que ha ganado en su estado. Es una regla no escrita, ni siquiera aparece en la constitución, pero tradicionalmente el partido que gana la mayoría de votos en un estado es quien escoge a los electores tras una sentencia del Tribunal Supremo que dio a los estados la posibilidad de pedir a los electores el voto al candidato elegido por la convención del partido.

Un poco complicado, pero hay cerca de 30 estados que han aprobado leyes y sancionado con multas a los electores que se rebelen y voten a otros candidatos aparte de los que han ganado allí.

Ahora bien, aunque el voto popular fue ganado por Hillary Clinton, perdió la suma del colegio electoral. El problema viene ahora, porque muchos electores y ciudadanos piden que se reforme este procedimiento o se elimine, llamando a la rebelión de los votantes contra Trump que reclaman un sistema más directo, quien más votos obtenga debería ser el ganador.

Todo este procedimiento se retrotrae a la época de Alexander Hamilton, considerado fundador de Estados Unidos y el primer secretario del Tesoro preocupado porque llegara al poder un demagogo (como ocurrió en la revolución francesa) o alguien que estuviera influido por el extranjero. Hamilton creó el colegio electoral como filtro contra la voluntad del pueblo que mostrara poco raciocinio.

Al principio era una reunión de eruditos y expertos que analizarían las cualidades del elegido en la votación popular y, en caso de peligro o duda, podrían cambiar la decisión para preservar la república recogido en el artículo 68 de los documentos federalistas advirtiendo contra el "desaconsejable ascenso de los poderes fácticos de fuera". En la práctica ni los integrantes del propio colegio electoral son una élite intelectual ni expertos con capacidades concretas ni analistas de las cualidades presidenciales y nunca han modificado una decisión del voto popular.

Los electores de los colegios electorales van a Washington con el papel ya escrito y ni siquiera se reúnen, solo lo dejan allí. Nunca han mostrado posiciones en contra grupales, y apenas algún cabo suelto, como ahora, cuadno un representante de un colegio electoral republicano que ha dicho que no va a apoyar a Trump y se le llama ya el "elector infiel".

Hubo un cambio general del voto electoral, pero fue en el año 1872 cuando el candidato demócrata Horace Greeley murió tras las elecciones, pero ya había perdido contra Ulysses Grant.

Hubo otra rebelión demócrata contra el candidato a vicepresidente y la última, en 2004, cuando un elector de un colegio electoral demócrata de Minnesota votó por John Edwards en vez de Kerry, pero sin mayores consecuencias porque las elecciones las había ganado George W Bush con un margen importante.

Si no sirve para nada, muchos se preguntan si se puede eliminar el papel del colegio electoral, pero aunque no aparece recogido en la constitución, su eliminación requeriría una reforma Constitucional, así que, si nadie lo remedia, Donald Trump será presidente porque aunque queda otro paso pendiente, la recepción de los votos electorales más la certificación de resultados por parte del Congreso será el próximo 6 de enero.

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