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El rey insta a superar "divisiones internas" y a afrontar unidos el futuro de España

En su discurso de navidad, Felipe VI ha abogado por una "España de brazos abiertos" y "manos tendidas" para conseguir una "convivencia democrática" basada en el respeto a la ley

El desafío soberanista en Cataluña y la situación de gobierno en minoría de Mariano Rajoy han marcado el discurso de Navidad del rey. En el tradicional mensaje del monarca a los españoles, Felipe VI, que ha querido en primer lugar solidarizarse con aquellos que han sufrido las consecuencias de las inundaciones causadas por el reciente temporal, ha llamado al diálogo y el entendimiento tanto en política como en la cuestión territorial para evitar así fracturas y divisiones internas en la sociedad española.

Respecto a Cataluña, sin hacer una mención expresa, Felipe VI ha recordado a los ciudadanos de cuidar y mejorar "en todo momento nuestra convivencia". Para ello, el monarca ha insistido en que no son "admisibles ni actitudes ni comportamientos que ignoren o desprecien los derechos que tienen y que comparten todos los españoles para la organización de la vida en común. Vulnerar las normas que garantizan nuestra democracia y libertad sólo lleva, primero, a tensiones y enfrentamientos estériles que no resuelven nada y, luego, al empobrecimiento moral y material de la sociedad".

La convivencia, ha añadido, exige "respeto y consideración", también para aquellas ideas "distintas a las nuestras". "La intolerancia y la exclusión, la negación del otro o el desprecio al valor de la opinión ajena, no puden caber en la España de hoy", ha añadido Felipe VI.

La misma voluntad de diálogo que ha expresado para Cataluña la ha trasladado a los grupos políticos, a los que ha pedido trabajar en busca de consensos para solucionar los problemas de los ciudadanos españoles. "Es esencial, de cara al futuro, que el diálogo y el entendimiento entre los grupos políticos permita preservar e impulsar los consensos básicos para el mejor funcionamiento de nuestra sociedad", ha aseverado.

"Ya no vivimos en tiempos para encerrarnos en nosotros mismos, sino para abrirnos al mundo; si tenemos claro que no lo son tampoco para fracturas, para divisiones internas, sino para poner el acento en aquello que nos une, construyendo sobre nuestra diversidad; son tiempo para profundizar en una España de brazos abiertos y manos tendidas, donde nadie agite viejos rencores o abra heridas cerradas (...) El progreso, la modernización, el bienestar, requieren siempre de una convivencia democrática basada en el respeto a la Ley", ha reiterado.

Los efectos de la crisis

Lejos de abordar sólo el ámbito político, el discurso de Felipe VI también ha estado salpicado de temáticas sociales, con especial énfasis a los efectos de la crisis económica. "Es cierto que la crisis ha impuesto grandes sacrificios. Hoy, sin embargo, vivimos con la esperanza de la recuperación que ya hemos iniciado", ha afirmado.  "Estoy seguro de que nuestra memoria colectiva reservará un lugar de honor en la historia para estos tiempos de sacrifico y abnegación", ha continuado el rey Felipe, que ha deseado una recuperación completa, que genere empleo y ayude a resolver desigualdades.

"Vivimos con esperanza la recuperación que hemos iniciado. Todos deseamos que esa recuperación se consolide, que nos permita además crear mucho más empleo y de calidad, y también corregir tanto las desigualdades derivadas de una crisis tan profunda como la que hemos vivido, como fortalecer, en general, nuestra cohesión social, que es una garantía para asegurar la estabilidad y el equilibro de nuestra sociedad", ha aseverado Felipe VI, que ha resaltado el espíritu de solidaridad de los españoles.

"Allá donde se necesite una palabra de aliento o una mano amiga, hay un español que demuestra con obras la grandeza y el alma más profunda de nuestra tierra", ha setenciado el rey, que ha terminado con el deseo de felicitar las fiestas en castellano, catalán, euskera y gallego.

Retos y desafíos tecnológicos

En este mensaje, también hay que destacar una referencia novedosa, que no había aparecido hasta ahora en el discurso de Felipe VI: las nuevas tecnologías. "Ahora es el momento de pensar en la España que queremos para las próximas décadas, que será la de nuestros jóvenes de hoy, y de forjarla con solidez. Y para ello, debemos concentrar nuestras energías en mirar hacia el mundo que nos rodea, y darnos cuenta cabalmente de por dónde va", ha dicho el rey, que ha destacado entre grandes desafíos de índole político, social o de seguridad el avance de la tecnología. 

"Hoy sabemos que no se trata ya solo de una revolución tecnológica: es algo mucho más profundo. Es un nuevo modelo del mundo que traspasa fronteras, sociedades, generaciones y creencias (...) Es evidente que debemos adaptarnos a esa nueva realidad imparable y desarrollar al máximo nuestras habilidades para actuar con éxito en la ciencia, en la economía o en la cultura, también en la industria y en la seguridad; pero preservando siempre los valores humanos que nos identifican", ha sentenciado.

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