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Osijek, la ciudad más querida de Croacia

La cuarta ciudad más grande del país fue gravemente dañada por la guerra, dos décadas después busca mostrar su verdadero potencial

El Fiat 600 atropella al tanque, un monumento simbólico a la resistencia de Osijek en la guerra de los Balcanes /

Cuando uno escucha Croacia, como país o destino turístico, rápidamente lo asocia a la costa dálmata y a sus atractivas islas. Lejos del mar, a unos 300 kilómetros de Zagreb se encuentra la ciudad de Osijek, la cuarta más grande del país con algo más de 100.000 habitantes y cerebro comercial y cultural de la región de Eslavonia.

Entrando a la ciudad hay dos cosas que llaman la atención de forma poderosa. La primera son las fachadas de los edificios, pues conviven algunas preciosas edificaciones art decó con otras que corrieron peor fortuna en la guerra. Lo segundo son los parques, no hay avenida o calle sin su jardín plagado de robles típicos de Eslavonia.

Una panorámica de la Plaza de la Santísima Trinidad en Osijek / GETTY IMAGES

Por su situación en el mapa, en el medio de la confluencia de las fronteras de Serbia, Hungría y Bosnia, la ciudad goza de un mestizaje cultural enorme. Una posición de cruce de caminos que ha hecho que Osijek pase por varias manos en los últimos seis siglos, desde el Imperio Otomano hasta ser parte fundamental del Imperio Austrohúngaro a principios del siglo XX.

La historia reciente de la ciudad es demasiado atribulada como para explicarla en unas líneas. En apenas diez años la ciudad pasó de ser la cabeza visible de una región industrializada y próspera en la Yugoslavia de Tito a ver cómo los tanques entraban por las avenidas.

La imagen más famosa y potente de la ciudad

El 27 de junio de 1991 y con la guerra en ciernes, Osijek intentó evitar lo inevitable de forma pacífica. Con las relaciones ya rotas entre el gobierno yugoslavo y la federación croata, los tanques de Belgrado se dispusieron a cruzar Osijek para tomar la ciudad. En ese momento, un joven llamado Branko Breskic intentó detener los tanques de forma pacífica y no se le ocurrió mejor manera que colocar su pequeño Fiat 600 en plena hilera de tanques.

Los tanques de Belgrado no solo no se detuvieron, si no que destrozaron por completo el Fiat de Breskic. La imagen habría sido una más de la guerra si no fuera porque Osijek jamás logró ser ocupada por los militares y consiguió permanecer bajo poder croata en todo momento.

Veinte años después, los turistas que visitan Eslavonia tienen como uno de los grandes objetivos de sus viajes tomar una foto con el monumento que preside la ciudad. Un coche como el de Breskic aparece en plena ciudad atropellando un tanque, no es lo que ocurrió realmente, pero sí simbólicamente.

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