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Bankia, historia de un desastre anunciado

El Banco de España advirtió desde 2004 a la antigua Caja Madrid, germen de la posterior Bankia, de los riesgos en los que estaba incurriendo y que acabaron motivando el mayor rescate financiero de la historia de España: 22.429 millones de euros

Ciudadanos caminan ante las oficinas centrales de Bankia en Madrid /

Esta mañana está previsto que se apruebe en el Congreso la creación de una comisión de investigación sobre la crisis bancaria y el rescate de las cajas de ahorro. Según el informe del Banco de España del pasado mes de septiembre, el coste total del rescate a las cajas fue de casi 61.500 millones de euros, de los que hasta esa fecha (septiembre del año pasado) se habían recuperado sólo 2.686. El mayor agujero de ese rescate lo provocó Bankia, a la que en 2012 se sacó del abismo de la quiebra con 22.429 millones de euros de dinero público.

La imputación la semana pasada del que fue gobernador del Banco de España cuando Bankia salió a bolsa, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ha reabierto el debate sobre la responsabilidad política del mayor fiasco financiero de nuestra historia reciente. ¿Cómo es posible que nadie viera venir que en Caja Madrid  primero y en Bankia después se estaba incubando una crisis de dimensiones colosales?

Lo que viene a continuación es un recorrido por un desastre que estaba más anunciado de lo que pensábamos. El punto de no retorno se alcanzó el 20 de julio de 2011. Ese día, Bankia salía a bolsa y Rodrigo Rato, entonces presidente de la entidad, hablaba de "gran éxito"...

Rato además presumió de que la entidad hubiera conseguido salir al mercado en medio de lo que llamó "la tormenta perfecta"...

Resultó que la tormenta perfecta no sólo estaba fuera, sino también dentro de la entidad. En medio de una fuerte campaña de presión de la entidad hacia sus clientes para que compraran acciones, ese verano de 2011, 400.000 accionistas invirtieron sus ahorros en títulos de Bankia, a razón de 3,75 euros por acción. Sólo nueve meses después, no valían nada. 1.800 millones de euros de pequeños ahorradores se esfumaron. En mayo de 2012, Bankia tuvo que ser rescatada con 22.429 millones de euros. Más de diez millones de clientes de la entidad vivieron al borde del precipicio aquella situación.

El origen

La génesis de este fiasco hay que buscarla antes incluso del nacimiento de Bankia, cuando nadie había imaginado siquiera que algún día existiría una entidad fruto de la fusión de siete cajas de ahorro. En 2004, ocho años antes del multimillonario rescate de Bankia, España vive una situación de euforia económica. El paro se sitúa por debajo del 10%, se construyen 600.000 viviendas al año -como en ningún otro lugar de Europa- no hay conflictividad social y se sigue creando empleo a buen ritmo.
Sin embargo, en Caja Madrid, que registra unos beneficios multimillonarios, no todo es lo que parece. El 22 de diciembre de 2004, los inspectores del Banco de España escribieron el primer aviso: "Es necesario controlar la actividad promotora inmobiliaria, pues conlleva un elevado nivel de riesgo, máxime si por parte de los prestatarios no hay una aportación de fondos proporcionada a la magnitud del proyecto y las expectativas de recuperación de crédito descansan en una hipotética evolución futura de los precios”.

En 2006, los inspectores del Banco de España consideran que la solvencia de Caja Madrid es aceptable pero evoluciona a la baja y señalan que la gobernanza de la entidad es “mejorable”. Dicen que está empeorando el riesgo hipotecario y cuestionan las políticas comerciales de la entidad dado que Caja Madrid está dando créditos a particulares un 35% por encima de la media del sector y un 37% superior en el caso de los promotores inmobiliarios. Los inspectores avisan sobre la alegría con la que se están concediendo hipotecas: "Hay políticas comerciales que incrementan el perfil de riesgo de la cartera, como la generalización de préstamos cuyo importe supera el 80% del valor de tasación de la vivienda hipotecada, o la ampliación de los plazos de amortización”. Es el momento en el que el ladrillo empieza a aplastar a Caja Madrid.

Del aviso a la alerta

Una mujer limpia la entrada de una oficina de Bankia en Sevilla / CRISTINA QUICLER/AFP/GettyImages

Tanto aplasta el ladrillo que los avisos que hemos escuchado de 2004 y 2006, se conviertieron en 2009 ya directamente en alertas. Presten atención a esta frase que escriben los inspectores del Banco de España: “El riesgo de promoción dispuesto asciende a 22.915 millones de euros, lo que representa casi el 20% del total del riesgo crediticio". La morosidad en esa época empieza a crecer y para intentar recuperar el dinero prestado, Caja Madrid se dedica a adquirir los activos a los promotores con costes muy importantes. Hasta el punto, de que los inspectores del Banco de España dijeron que esa política era "una huida hacia adelante".

Entre las operaciones que se llevaron la palma del fracaso está un crédito de 1.000 millones a la inmobiliaria Martinsa-Fadesa y otro préstamo sindicado de 4.000 millones a la constructora Metrovacesa para un negocio de alquiler de oficinas que fracasó y que obligó a Caja Madrid a quedarse con un 9% de la compañía.

Los correos electrónicos intervenidos dentro de otra causa judicial destaparon el despilfarro de Miguel Blesa al frente de la entidad.

La batalla por el control de Caja Madrid

Es precisamente en 2009, cuando se desata la batalla por el control de Caja Madrid. Se trata de sustituir a Miguel Blesa, que había llegado a la entidad en 1996 de la mano de Aznar, y eso provoca una batalla interna del PP, entre Esperanza Aguirre, entonces presidenta madrileña, y Mariano Rajoy, presidente del PP. Aguirre intentó colocar a su segundo, Ignacio González, al frente de la entidad tras un pacto con PSOE, Izquierda Unida y sindicatos, que aceptaban el cambalache a cambio de puestos en el consejo de administración. Aguirre pretendía hacerse con el control de una herramienta financiera de primera magnitud justo cuando más se discutía el liderazgo de Mariano Rajoy, que venía de perder las elecciones de 2008 contra Zapatero. La presidenta madrileña amagaba con disputarle el puesto. Pero en el último momento, Rajoy da un golpe de mano y decide colocar al frente de la entonces cuarta entidad financiera de España a su excompañero de Gobierno, Rodrigo Rato. A finales de 2009, Rajoy reconoce que no todo se había hecho bien hasta entonces en Caja Madrid, pero tampoco tan mal, y destaca la talla de la figura de Rato.

¿Qué hizo el Banco de España?

Para contestar a esa pregunta sólo tenemos la declaración como testigo del exgobernador Miguel Ángel Fernández Ordoñez ante el juez Fernando Andreu en la Audiencia Nacional hace justo 4 años. Se trata de un sonido inédito. En su declaración el 14 de febrero de 2013, Fernández Ordóñez explicó que el organismo supervisor enmienda continuamente la plana a los bancos, en comunicaciones secretas, que "si la gente las viera se aterraría". Añadió que su función es hacer que las entidades que se descarrían "vuelvan al carril", sugiriendo cambios "pero hay gente que no cambia, que no cambia, y hay que intervenir, y eso es muy costoso". A preguntas del fiscal sobre si el Banco de España no tenía otras medidas coercitivas, Fernández Ordóñez respondió que "sólo la amonestación pública pero eso es casi llevar a la intervención".

De Caja Madrid a Bankia

Caja Madrid, ya dirigida por Rodrigo Rato, está en una situación desesperada y busca maneras de resolver sus problemas de liquidez y morosidad. El Gobierno socialista de Rodríguez Zapateroha puesto en marcha un proceso de reestructuración del sistema bancario para fortalecer a las debilitadas cajas de ahorro mediante fusiones apuntaladas con dinero público. A mediados de 2010, Caja Madrid se fusiona con Bancaja, y las cajas de Canarias, Ávila, Segovia, Mataró y La Rioja. Esperanza Aguirre, entonces presidenta de Madrid, saluda la fusión como un acierto.

La fusión llegaba con el aval del Banco de España y del ministerio de Economía... y, como decía Aguirre, era buena porque era la más grande, por encima de La Caixa. Pero cuando dos años después, en 2012, estalló la crisis y Bankia tuvo que ser rescatada, Esperanza Aguirre cambió de discurso.

Cuando Bancaja se fusionó con Caja Madrid tenía el doble de morosidad con la mitad de tamaño y un riesgo inmobiliario colosal... así que se juntaron el hambre y las ganas de comer.

La salida a bolsa

Y con esos mimbres llega la salida a bolsa. Ante una acuciante necesidad de capital para superar las pruebas de resistencia que imponía el Banco Central Europeo, Bankia empieza a cotizar en el verano de 2011. La entidad envía una nota a la CNMV donde señala que la situación de liquidez que atraviesa es cómoda y el riesgo inmobiliario poco menos que inexistente. El folleto para los accionistas habla de la “muy saludable solvencia” de Bankia y unos “prometedores beneficios”.

El entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió en el debate sobre el Estado de la Nación de 2011 el proceso de recapitalización de Bankia y pidió a Rajoy que "apoyase ese proceso porque era clave para nuestro sistema financiero"...


Años después, en diciembre de 2014, el ministro de Economía, Luis de Guindos, acusó en sede parlamentaria al Gobierno de Zapatero de haber forzado la salida a bolsa de Bankia...

Un mes después, ya en 2015, Zapatero respondió en HOY POR HOY, en la SER, a esa acusación tan directa de Luis de Guindos...

La duda que surge es si se sacó a bolsa un negocio inviable con el conocimiento de los inspectores del Banco de España. Esa es la pregunta que deberá contestar el juez que investiga esta causa, y es la pregunta que se harán sin duda los parlamentarios que integren la comisión del Congreso que analizará lo sucedido. Respecto a qué dijo el Banco de España sobre la salida a bolsa de Bankia, según reveló el propio Fernández Ordóñez durante una comparecencia en el Congreso cuando la entidad ya había sido rescatada, lo único que hizo el organismo supervisor fue no oponerse...

Sin embargo, sí que hubo avisos internos, dentro del propio Banco de España, de que esa operación era un error... Uno de los inspectores, José Antonio Casaus, se lo contó al juez Fernando Andreu en la Audiencia Nacional. Le entregó cuatro correos electrónicos que remitió a sus jefes de Supervisión donde desaconsejaba la salida a Bolsa con estas palabras: “Una salida a bolsa no funcionará y creará quebranto al contribuyente”.

El rescate

Lo que sucedió después ya es de sobra conocido porque en mayo de 2012, el Gobierno pidió el rescate a Europa para salvar a buena parte de las cajas, el Gobierno destituyó a su otrora hijo pródigo, Rodrigo Rato, como presidente de Bankia y puso al frente de la entidad a José Ignacio Goirigolzarri. La salida de Rato fue un empeño personal del ministro de Economía, Luis de Guindos, que no fue tan bien visto dentro del PP. La propia secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, no dudaba en elogiar ese mismo mes de mayo de 2012 la labor de Rato al frente de Bankia...

El Banco de España, en entredicho

Hace cuatro años, en 2013, a petición de la Fiscalía Anticorrupción, la Intervención General del Estado realizó un informe sobre la actuación del Banco de España en todo este caso. Y fue demoledor con el organismo supervisor. Reprochó la falta de un "seguimiento más continuo sobre una entidad del tamaño e importancia de Caja Madrid, considerada sistémica". Dijo que los problemas empezaron en 2004, que ya se hicieron recomendaciones en 2006 y que hasta finales de 2008 no se les hizo ni caso porque "no se efectuó ningún seguimiento por parte del Banco de España".

El informe de la Intervención General del Estado sostiene que con "las normas que incumplió Caja Madrid (incorrecta contabilización de créditos y descontrol sobre tasaciones y garantías) era suficiente para que el Banco de España hubiera abierto algún expediente". Para colmo añade que los inspectores fueron suavizando sus recomendaciones hasta tal punto que "no se reflejaba con toda su crudeza los problemas que debía solucionar la entidad".

La conclusión final de los interventores del Estado es que los gestores de Caja Madrid fueron imprudentes e incompetentes y que el supervisor pudo haber sido más severo impidiendo el crecimiento desorbitado.

El Banco de España dará su versión

La semana pasada, en una tribuna publicada en El País, el actual gobernador del Banco de España, Luis María Linde, hablaba sobre el papel del supervisor en toda la crisis bancaria.

Dijo que no se acertó en todo pero que, en el caso concreto de las cajas, aparte de las insuficiencias propias del Banco de España, hubo muchas restricciones políticas e institucionales que fueron especialmente severas en ese sector... Al mismo tiempo, Linde venía a decir que el Banco de España no podía dar tantas explicaciones como le gustaría porque tiene un deber de confidencialidad... Sin embargo, terminaba diciendo que, ahora que ha pasado todo, es el momento de que la institución que Gobierna -el Banco de España- dé una versión de conjunto de su actuación en los años más duros de la crisis. De hecho, está preparando un exhaustivo informe sobre lo que hizo entre 2008 y 2012, que presentará en breve. Además, la comisión de investigación que hoy previsiblemente echará a andar en el Congreso, le brindará otra oportunidad de explicar su actuación.

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