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La Unión Progresista de Fiscales lamenta el sesgo político en los nombramientos

El Fiscal General de Estado propondrá al Gobierno sustituir a algunos de los fiscales cuyo trabajo ha resultado más desagradable para el Ejecutivo

Maza ha impedido la renovación de Manuel López Bernal, el fiscal jefe de Murcia. /

La Unión Progresista de Fiscales que ha resultado la más perjudicada en cuanto a los relevos dictados por el Fiscal General del Estado ha hecho un comunicado en el que manifiesta que quiere felicitar a los compañeros y en especial a las compañeras que han sido nombrados para los distintos cargos de la carrera fiscal y desearles lo mejor en el futuro porque sus éxitos profesionales será los nuestros, los de todos y todas los Fiscales.

Sin embargo, éste es uno de los comunicados que la Unión Progresista de Fiscales no hubiera querido publicar. Después de un largo período de interinidad en la jefatura de la Fiscalía General del Estado y tras la sorpresa por el nombramiento del nuevo Fiscal General, confiábamos que su mandato, claramente orientado a liderar  un cambio de modelo procesal, supusiera -de una manera clara y rotunda- el afianzamiento de la autonomía del Ministerio Fiscal respecto al Poder Ejecutivo.

Desgraciadamente no parece que vaya a ser así. Consideramos que algunos de los nombramientos y la no renovación en sus plazas de algunos de nuestros compañeros, casualmente en su mayoría asociados de la UPF, supone un claro retroceso en la pretendida autonomía del Ministerio Fiscal, pues tales decisiones solo pueden explicarse desde un interés eminentemente político e ideológico.

Es significativo que personalidades irreemplazables como Javier Zaragoza, cuyos esfuerzos, conocimientos y contactos en materia antiterrorista son en sí mismos un patrimonio de la Fiscalía española, sea relevado en momentos en los que entendemos imprescindible su contribución a la lucha contra el terrorismo internacional.

De la misma manera que únicamente se puede explicar por motivos ideológicos el relevo de Juan Calparsoro al frente de la Fiscalía Superior del País Vasco; parece un castigo a los años de dedicación al servicio del estado de Derecho y la democracia española en una coyuntura tan complicada como ha sido la culminación del proceso de paz, contribuyendo con su lealtad institucional al momento histórico del fin de la violencia en el País Vasco y la derrota del terrorismo.

Es especial el caso de Murcia, en el que si algún ejemplo había que dar a la sociedad para apuntalar la confianza en la Fiscalía era mantener al Fiscal Superior frente a las intolerables presiones y la imagen de nuestra Institución que han tratado de dar algunos políticos. Pues bien, Manuel Bernal no acudirá como Fiscal Superior el día 6 de marzo a la toma de declaración en calidad de investigado del todavía Presidente de la Comunidad Autónoma de Murcia. La ciudadanía y los propios fiscales hemos entendido el mensaje.

Finalmente, uno de los peajes exigidos por el Ministro de Justicia al nuevo Fiscal General del Estado era un cambio en la jefatura de la Unidad de Apoyo, pues al finalizar el mandato de Consuelo Madrigal había una manifiesta confrontación con el equipo ministerial debido a la gestión del control de los plazos de instrucción del artículo 324 de la LECrim y, sobre todo, por la precipitada implantación y a espaldas de la Fiscalía y los fiscales de las nuevas soluciones tecnológicas de comunicación y gestión digital. Ese fielato ha sido también cobrado por el Ministerio de Justicia con la no renovación por el Fiscal General de José Luis Bueren.

 

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