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Argumentos a favor y en contra de las pedagogías alternativas que triunfan

  • La crisis de la educación tradicional abre la vía a una eclosión de formas de enseñar más personalizadas y respetuosas
  • La autora de 'Otra educación ya es posible' y el autor de 'Contra la nueva educación' reflexionan sobre estas pedagogías

Una niña trabaja con la madera en una escuela Montessori. /

Se aproximan las fechas para elegir colegio, un quebradero de cabeza para muchas familias. La cercanía al domicilio, el nivel académico y los valores o creencias suelen ser claves para tomar la decisión. En los últimos años hay un factor que ha ganado enteros y que puede hacer inclinar la balanza: el proyecto educativo.  Interesa la forma en la que aprenden los niños y cómo adquieren los conocimientos. De fondo, los políticos continúan enzarzados en un pacto educativo que nunca llega.

La demanda de pedagogías alternativas a las tradicionales ha ido en aumento en la escuela pública. Hasta el punto de que en Cataluña supera a la oferta. 300 familias han creado una plataforma después de quedarse sin plazas en centros que aplican nuevas metodologías.

Razones para el auge de métodos alternativos

Almudena García es filósofa y autora de Otra educación ya es posible: una introducción a las pedagogías alternativas (Litera.2017). Su interés por la educación la llevó hace cuatro años a crear Ludus, un directorio que aglutina 800 colegios públicos y privados. De las 20 visitas que su página recibía al día en 2013 ha pasado a 2.000. Le llegan consultas de familias que buscan centros distintos a los que ellos estudiaron. Almudena cree varios aspectos explican este auge. "El sistema educativo actual se percibe en crisis, los niños y profesores están desmotivados, cada vez hacen más esfuerzos y hay más deberes: 3 horas al día se considera lo normal. Luego los resultados no son para echar cohetes y no salimos mejor preparados. Ahora tenemos lo peor de ambos mundos: desmotivación y malos resultados", explica.

Cuando se supo que el príncipe Jorge acudiría a un colegio Montessori creció el interés por este método. Almudena recuerda que en estos días recibía más consultas. El hecho de que se ponga de moda sólo poque vaya un persona conocida tiene sus riesgos. "Con la bajada de la natalidad, algunos centros compraron material Montessori que con el tiempo dejaron en una esquina sin utilizar, solo como una campaña de marketing para captar clientes", asegura.

Escuela pública San Pedro y San Felices en Burgos. / GETTY IMAGES

Alberto Royo es guitarrista, musicólogo y profesor de Secundaria. Autor de "Contra la nueva educación. Por una enseñanza basada en el conocimiento" (Plataforma. 2016). Cuando se refiere a la nueva educación lo hace como "concepto extendido y utilizado de forma generalizada que, sin embargo, no es nuevo, y está por ver que sea bueno".  Alberto explica que la mayoría de los planteamientos neopedagógicos son bastante viejos: "Basta leer los Discursos a la nación alemana de Fichte -¡1808!- o revisar las ideas de Dewey, pero se venden como innovación, como cambio de paradigma, como revolucionarios. A este paso, en poco tiempo, lo revolucionario será el libro en papel o la pizarra de tiza". Abomina de lo que llama los "nuevos gurús de la educación" que son "aquellos que los medios de comunicación han lanzado al estrellato, amplificando unas propuestas en ocasiones incluso estrafalarias. Unas veces hacen consideraciones generales y otras defienden metodologías más concretas. Lo que casi nunca hacen es sostener que el conocimiento es algo valioso".

Alberto Royo: "La mayoría de las pedagogías desprecian el conocimiento y el esfuerzo"

Alberto mantiene que gran parte de estas propuestas "desprecian el conocimiento, considerándolo una burda recopilación de datos inútiles que han de memorizarse de forma mecánica, mientras defienden la educación en valores, olvidando que el conocimiento es un valor en sí mismo y que, por lo tanto, no son ideas excluyentes". Afirma que estas pedagogías alternativas pretenden convencer de que es posible aprender siempre divirtiéndose, cuando la realidad es diferente: "Aprender cuesta un esfuerzo; no siempre uno puede divertirse pero, a la larga, resulta siempre reconfortante".

Según Almudena, ésta es una interpretación errónea de las pedagogías alternativas: "No es verdad que digan que no sea necesario aprender porque ya está todo en Google. Si cuando se escribió la Enciclopedia se hubiese pensado que ya no era necesario estudiar porque todo estaba ahí, ¿qué hubiese ocurrido?". La vuelta de tuerca de estas pedagogías, asegura Almudena, tiene que ver con el respeto al ritmo de desarrollo de cada alumno, a sus intereses y capacidades lo que no significa que desprecien el conocimiento, el esfuerzo o la capacidad memorística.

Antes de escribir el libro, Alberto ha invertido tiempo y esfuerzo en leer otros libros, reportajes y entrevistas de diferentes autores, ha conversado con colegas y no colegas y ha debatido en distintos foros. "Me baso sobre todo en mi reflexión, a partir de mi experiencia como estudiante y como profesor. Este tipo de enfoques ocupan en los medios un espacio desproporcionadamente mayor que el que se concede a aquellos que defienden el conocimiento, el esfuerzo o la exigencia, que me parecen esenciales".

Almudena García: "Estos enfoques potencian la autodisciplina y el espíritu crítico"

En España se ha empezado a mirar hacia estas pedagogías porque el "ascensor social está atascado", mantiene Almudena. Explica que la pregunta que se hacen es: ¿Para qué voy a estudiar si mi hermano mayor ha hecho dos máster y se ha tenido que marchar a Londres a trabajar en otro sector?  "La sociedad se ha dado cuenta de que ha delegado en otros temas importantes como la educación de los hijos y que ahora llega el momento de tomar la iniciativa y formar parte de un cambio", afirma. Almudena deja claro que estas filosofías y enfoques educativos como la escuela libre y activa, Reggio Emilia, Amara-Berri o Montessori defienden que hay que ser crítico y pensar por uno mismo: "Se busca la autodisciplina, que lo alumnos sepan por qué hacen las cosas, que no les vengan impuestas desde fuera. Dan importancia al valor de respetar a los otros lo que les hace resolver los conflictos entre ellos y lo hacen escuchándose".

Clase con el método Amara Berri en la escuela pública San Agustín de Tenerife. / GETTY IMAGES

Alberto dice que la enseñanza pública "debería estar al margen de modas y no servir de campo de experimentación para teorías sin base científica, igual que la medicina tiene que estar blindada ante la pseudociencia". Siempre hay que rascar un poco para conocer el detalle. "Informarse bien, que no se conformen con lo que el centro cuentan en su web, que vayan a verlo y que se informen sobre el método. Te pueden vender una cosa, simplemente porque ahora se lleva, y luego no serlo", alerta Almudena.

La defensa de la libertad de cátedra y el negarse a ajustar sus enseñanzas a los dogmas oficiales en materia religiosa, política o moral fueron la bandera de la Institución Libre de Enseñanza. Fundada en 1876 por un grupo de catedráticos como Francisco Giner de los Ríos o Gumersindo de Azcárate, supuso un revulsivo en el panorama educativo de la época. Alcanzó su máximo apogeo durante la II República y sus principios fueron cercenados durante el franquismo. Con la llegada de la democracia, las leyes educativas se han sucedido sin alcanzar aún un consenso político y social. El debate continúa encima de la mesa y las pedagogías alternativas buscan su lugar entre la enseñanza tradicional.

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