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Champions League

Lo imposible: remontada para la historia en el Camp Nou

El Barcelona necesitaba tres goles en el minuto 87 y logró un hito jamás visto en la historia (6-1)

Sergi Roberto celebra el gol de la victoria /

El FC Barcelona obró el milagro en una noche absolutamente histórica en la que logró remontar el 4-0 de la ida ante el PSG (6-1). Después de que el gol de Cavani pareciese romper el sueño, el Barça se repuso con tres goles en los últimos cinco minutos en un final increíble que se recordará para siempre. Sergi Roberto, en el minuto 95, marcó el gol de su vida.

La noche empezó tal y como la habían soñado los aficionados del Barça. Los de Luis Enrique salieron con el cuchillo entre los dientes y encontraron premio a la primera. Solo dos minutos necesitaron para encender al Camp. Un centro de Rafinha al corazón del área quedó muerto tras un primer rechace, Trapp dudó en la salida y regaló a Luis Suárez la oportunidad de peinar el balón al fondo de la portería.

Con todo un mundo por delante, el Barça ya había hecho lo más difícil: abrir la lata. El equipo de Emery se metió completamente en su área demasiado pronto y no era capaz de aguantar el balón más de tres pases seguidos. Aún con todo, el conjunto francés pudo encontrar oro en su primer acercamiento si el colegiado hubiese visto una clara mano de Mascherano en el área que no pitó.

El encuentro parecía enfriarse por momentos, pero el PSG no salía de su campo y el Barça insistía. Era cuestión de tiempo. Primero Messi con una falta ajustada. Luego Neymar con un disparo que salió lamiendo el poste. Luis Suárez también lo intentó, pero disparó a las manos de Trapp ligeramente escorado tras un gran robo de balón. Los parisinos acumulaban errores en la entrega una y otra vez y el destino castigó la racanería extrema de su entrenador. Al filo del descanso, una jugada sin aparente peligro en la que Marquinhos tenía la partida ganada a Iniesta se convirtió en pesadilla para la zaga francesa. El manchego le robó la cartera, se sacó un taconazo como recurso y entre Kurzawa y Trapp culminaron el desastre introduciendo el balón en su propia portería. El primer objetivo estaba cumplido. Opciones reales ante un rival absolutamente muerto de miedo.

Y a la vuelta de vestuarios, más vendaval culé. A los cuatro minutos Meunier derribaba a Neymar con la cabeza y el asistente indicaba al árbitro la pena máxima que Messi no perdonó. La rompió y estalló el Camp Nou. La proeza estaba más cerca.

Cavani rompía el sueño...

El susto vino a la jugada siguiente, cuando Cavani envió la única ocasión clara del PSG al palo tras una buena contra. Era el primer aviso. La entrada de Di María cambió la cara a los de Emery, que empezaron a salir de la cueva con un par de acercamientos peligrosos que terminaron con el jarro de agua fría más temido cuando necesitas una remontada. A falta de media hora, Cavani se desquitaba del error anterior y aprovechaba el primer error defensivo azulgrana empalmando una bola perfecta ante la que nada pudo hacer Ter Stegen.

El Barça, que se había vaciado en la gesta, se rompió durante unos instantes y el PSG comenzó a encontrar más huecos. Fue de nuevo Cavani quien pudo matar la eliminatoria en un mano a mano ante Ter Stegen que sacó con el pie el alemán.

Pero no se rindió. La proeza estaba a tres goles y sabían que uno rápido volvería a meterles. Manos a la obra. No tardó en volver el arreón de fútbol y Arda, que entró por Iniesta, estuvo muy cerca de hacer el cuarto, pero le sacaron el balón bajo palos.

... Hasta que apareció Neymar

Ni con el Barça hundido terminó el monólogo. Los de Luis Enrique lo intentaron hasta el final, pero el gol en contra parecía una losa. Las llegadas se repetían, pero cada vez más a la desesperada y dejando huecos atrás que el PSG no supo aprovechar. Di María perdonó el segundo... y nunca lo olvidará. Ni su ocasión ni haber mandado callar el Camp Nou.

Y de repente, la locura. En el 87 Neymar enviaba una falta a la escuadra, pero seguía demasiado lejos. Y entonces llegó el penalti, que el brasileño también transformó. Quedaban cinco de añadido y un gol clasificaba al Barça. En la última jugada del partido, de nuevo Neymar no se precipitó y esperó el momento para picar el balón en profundidad para Sergi Roberto, que marcó el gol de su vida. Noche histórica para el barcelonismo y para el fútbol español.

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