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Brexit, el gran desafío de la UE

Después de que la mayoría de los votantes británicos se pronunciaran el 23 de junio de 2016 a favor de su salida, Reino Unido y la Unión Europea deben ahora negociar su nueva relación. El Parlamento Europeo desempeñará un papel crucial en el resultado final del brexit.

La bandera de la Unión Europea ante el Big Ben en Londres, Reino Unido. / ()

La palabra 'Brexit' se creó para hacer referencia a la salida del Reino Unido, pero el asunto es mucho más serio. José María Areilza es profesor de ESADE y titular de la cátedra Jean Monnet-ESADE: "Brexit es un espejo de algo que nos ha ocurrido a todos, no es sólo un asunto británico. Es una llamada a la responsabilidad de las élites europeas, que además intensifica las demás crisis que atraviesa la Unión  Europea. Brexit va a consumir casi todas nuestras energías en la UE por lo menos hasta 2019".

En esa misma línea, Miguel Poiares, ex ministro adjunto al Primer Ministro de Portugal, y catedrático de Derecho en el Instituto Universotario Europeo de Florencia advierte de lo que se le viene encima: "Brexit es uno más de los desafíos y riesgos que afronta el proceso de integración europea, que ya tenía bastantes con la crisis del euro o la de los refugiados. Paradójicamente, en el pasado cuando la UE tenía crisis daba respuestas importantes y se refundaba, ahora ya parece que no es así; hoy cuando hay una crisis la UE pone de manifiesto sus debilidades en lugar de superarlas".

Parece fuera de duda la seriedad de un asunto en el que el Parlamento Europeo también jugará un papel fundamental. Lo recordaba en un foro organizado por Esade el embajador de Luxemburgo en España, Jean Graff: "Hay un representante, Michel Barnier, que negociará por la UE, por los 27 Estados miembros dentro de un marco institucional. Después el Parlamento Europeo tendrá que aprobar, o no, ese acuerdo de salida. Y por último vamos a negociar el nuevo acuerdo que fije la relación entre la UE y el Reino Unido. Ése es el proceso".

No parece fácil la tarea para una institución que tendrá que apostar por una solución que satisfaga a los dos lados. "La UE no debe sancionar ni castigar. Tiene que haber un equilibrio entre no castigar, por un lado, y por otro no dar la sensación que hay un acuerdo a medida. Eso tiene que quedar claro porque si se manda ese mensaje, si se acepta que un ex Estado miembro puede tener todo lo que quiere y rechazar lo que no quiere, se abre una puerta terrible, la puerta a la desintegración".

El diputado liberal Guy Verhofstad, elegido como representante del Parlamentoen las negociaciones, se ha comprometido a garantizar que institución europea "elegida directamente" por los ciudadanos, "desempeñará un papel central tanto en la negociación de salida como en el acuerdo sobre la futura relación con Reino Unido".

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