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Martín Berasategui, al rescate de España en la 'Eurovisión de la cocina'

El chef quiere que los representantes españoles acudan con más opciones al Bocuse

Martín Berasategui, durante su presentación como presidente de la recién creada Academia Nacional Bocuse d'Or, el pasado viernes en su restaurante de Lasarte (Gipuzkoa). / ()

A Martín Berasategui no le gusta perder ni a las canicas y al ver, una vez detrás de otra, que España siempre vuelve con las manos vacías del concurso Bocuse d'Or —la Eurovisión de la cocina— se pone de mal humor. Peor aún después de enterarse de que, a veces, el representante español ha tenido que ir "en la furgoneta de un amigo". Por todo eso ha aceptado ser el presidente de la Academia Nacional Bocuse d'Or España, una organización que nace con dos objetivos básicos: salvaguardar la celebración del concurso y promover la competitividad de España.

"Alguien de los grandes se tenía que implicar en esto y decidí echarles una mano desinteresadamente", explica el chef desde su restaurante de Lasarte-Oria. "Yo siento una admiación terrible por Paul Bocuse porque en 1977 ya estaba en Francia aprendiendo una cosa y otra... ¡Bocuse es el pontífice de la cocina!".

Berasategui está convencido de que en España hay gente "tocada por la varita de los elegidos, pero a la que le falta ayuda", por lo que ha decidido prestársela. "Yo me brindo a todos los niveles, desde la A hasta la Z", señala el cocinero. "Si a mí no me hubieran ayudado, yo no estaría hablando contigo. Y ahora tengo mis problemas de agenda, pero si al representante español le hace falta ayuda, tendrá la mía y la de mi gente. Es como si tienen un coche de carreras y te quitan las ruedas".

Berasategui, el chef español con más estrellas Michelin (8) y el único con dos restaurantes triestrellados, considera que "la actitud" es fundamental para que "nuestro representante en el concurso de cocina más competitivo del mundo demuestre de dónde va". Y esa actitud incluye "no renunciar a la máxima calidad, crecerse ante la dificultad y soltarse la melena del atrevimiento para ir en cohete".

En la última semigfinal europea del concurso, España quedó en el puesto 16 de un total de 20. En 2010 Juan Andrés Morilla quedó en 17º lugar. El valenciano Evarist Miralles ocupó el puesto 15 en 2012 y, dos años después, el madrileño Alberto Moreno (fallecido el año pasado) quedó penúltimo en la final. La mejor actuación española se remonta a 1989, cuando Koldo Royo quedó cuarto.

"A mí me molesta mucho que los representantes de este país vayan de manera desconcertada a la mayor competición de cocina. España ha revolucionado la gastronomía con nuevas técnicas y nuevos caminos. Nadie pensaba que fuéramos a conseguir tantas estrellas Michelin y lo hemos conseguido, pero siempre con mucho esfuerzo y, sobre todo, con ganas de hacer feliz a la gente".

Berasategui considera que, más allá de quién sea el representante, es fundamental rodearle de un buen equipo y asegurar que pueda lidiar con la presión: "Tiene que ser alguien joven y valiente, muy entrenado, bien asesorado y con ganas de dejarse unos cuantos años de su vida para hacer el mejor concurso que pueda".

Pero tampoco estaría de más un poco de atención mediática: "Aquí le damos importancia a cosas que no la tienen", dice el chef. ¡No puede ser que nadie le haga caso! No me gusta herir a nadie, pero es una crítica dura que hago".

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