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PhotoEspaña cumple 20 y se va de fiesta

PhotoEspaña 2017 celebra su vigésima edición huyendo de la melancolía y dando carta blanca a Alberto García-Alix

"Diré que lo sublime no tiene ángel, tiene duende. Desligado de la razón, anida en las tripas y el alma se alimenta. El ser. El sentido de lo único. La emoción como golpe. De ahí que regurgite como sensación o exaltación corpórea donde placer y dolor se dan la mano. Es una vieja idea romántica aún vigente. Desde los griegos, posee la idea de lo sublime la virtud de la revelación que nos agita y nos conmueve".

Son palabras del fotógrafo Alberto García-Alix, que parafrasea a Federico García Lorca para hablar de lo sublime, del escalofrío, de lo inmensurable y de lo heterodoxo, sus guías a la hora de seleccionar a los seis fotógrafos que forman parte de esa 'carta blanca' que le ha dado el festival PhotoEspaña, que ha titulado 'La exaltación del ser', y que acoge el trabajo de Anders Petersen, Paulo Nozolino, Teresa Margolles, Antoine D'Agata, Pierre Molinier y Karlheinz Weinberger, además de un laboratorio editorial.

Elliot Erwitt. National ballet, Cuba

García-Alix nos cuenta que ha tardado quince días en escribir las dos páginas y media de este texto que hoy ha leído en la presentación del festival, en el que habla de la obra de estos seis artistas. Quince días porque dice que "todo me cuesta mucho" y porque este trabajo para PhotoEspaña le ha coincidido con la preparación de la exposición individual que inaugura el próximo 31 de mayo en la sala Juana de Aizpuru. "Estaba planeada antes de esto, si no, me hubiera quitado de en medio", dice. La muestra, que lleva por título "La razón de ser", acoge una treintena de imágenes nuevas de García-Alix, realizadas en los últimos tres años, en las que vuelve a sumergirse en uno de su temas recurrentes: la moto, "la moto es una de mis grandes pasiones, voy en moto todos los días de mi vida desde que tengo 12 años y estoy intentando revisitar ese tema con una mirada más expresionista, como sacada de un imaginario de sueños".

© Estate Karlheinz Weinberger, courtesy galerie Esther Woerdehoff Paris, 2017

Pero volviendo a PhotoEspaña, esa reunión de heterodoxos que propone García-Alix es uno de los hitos de esta vigésima edición del festival, que acogerá hasta finales de agosto un centenar de exposiciones de más de 500 artistas y que busca sacar la fotografía de fiesta. ¿Una fiesta tranquila? ¿Más bien prudente? ¿Eufórica? María García-Yelo, directora del certamen, aclara: "Tranquila no porque es imposible para nosotros, nunca, jamás (risas). Eufórica sí. Hemos intentado no caer en la melancolía, que es lo natural cuando uno cumple años, y hemos intentado pensar en qué es lo que va a pasar en la fotografía en los próximos 20 años. A por los próximos 20, eso es lo que nos planteamos".

Una edición que comenzará el próximo 31 de mayo, sin lema, ni temática concreta, ni país invitado. Porque el festival parece querer decirse a sí mismo que ha sido capaz de llegar hasta aquí y para eso solo necesita las dos X romanas del número 20 en su cartel. PhotoEspaña cumple 20 ediciones este 2017 y amplía su cumpleaños hasta 2018. Porque un 3 de junio de 1998 se inauguró la primera edición del festival y se abrieron simultáneamente 70 exposiciones de fotografía en Madrid, con un autobús amarillo que recorría la ciudad llevando a los periodistas de una sala a otra, de una exposición a otra, después de que alguien preguntara cuántos fotógrafos españoles participaban en el festival y alguien respondiera que ni lo sabían ni les importaba. En esta edición, entre los españoles figuran Carlos Saura, Samuel Aranda, Chema Madoz o Cristina García Rodero.

Peter Fraser. Serie Mathematics

El saldo de PhotoEspaña en estas veinte ediciones es, en palabras de Alberto Anaut, presidente del festival y director de La Fábrica, de "mil quinientas exposiciones, seis mil autores de países de todos los rincones, cientos de fotógrafos españoles participando en condiciones de igualdad mostrando su trabajo a periodistas venidos de medio mundo y, el año pasado, casi un millón de personas visitando y disfrutando de las exposiciones. Eso es PhotoEspaña".

Alberto Anaut reconoce que "no ha sido fácil, pero tampoco difícil", que "son solo 20 escalones, todo el mundo... y casi nada, pero lo hemos conseguido". Anaut señala que "lo que entonces era una apuesta se ha convertido en uno de los festivales más respetados e importantes del mundo, con un modelo único que cada año une la voluntad, el talento y los esfuerzos de cientos de fotógrafos, comisarios, decenas de administraciones, instituciones y empresas convencidas de que apostar por la cultura, los creadores, el arte y la fotografía merece la pena y hace mejor a nuestra sociedad".

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