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La Liga

El Real Madrid golea al Celta en Balaídos y tiene media Liga en su mano

El equipo blanco cumple con creces en el partido que llevaba tres meses esperando y le vale ahora con empatar en Málaga en la última jornada para ser campeón y saldar su cuenta pendiente con la Liga

Isco y Cristiano celebran uno de los cuatro goles del Real Madrid al Celta para dejar la Liga casi sentenciada. / ()

El Madrid llega al desenlace del campeonato con medio título en la mano. Su victoria en Balaídos, con Cristiano como estrella, le conduce a la última jornada, donde visitará Málaga, con tres puntos de ventaja respecto al Barcelona. El equipo de Zidane depende de sí mismo. Solo si pierde y el Barcelona gana en casa al Eibar serán campeones los de Luis Enrique. Todo puede pasar, pero lo que probablemente pase, salvo milagro, es que el equipo de Chamartín salde su deuda pendiente con la Liga, un torneo que se le ha resistido en los últimos años.

Zidane afrontó el partido decisivo de la Liga -a falta de la jornada final- con la única novedad de Danilo en el lateral derecho. Dejó en el banco a Nacho pese a que Apelación le había levantado la sanción por su amarilla ante el Sevilla. Pero el protagonista llegó antes de que los espectadores pudieran fijarse en los 22 protagonistas. Cristiano los eclipsó a todos con su gol cuando solo se habían cumplido nueve minutos de encuentro.

La jugada fue de Isco, que avanzó por la izquierda para servir la bola en horizontal al portugués. Cristiano tocó la pelota por la derecha, se la colocó en la izquierda y armó un disparo imposible para Sergio. La bola entró muy ajustada al palo. De nuevo un Cristiano decisivo, como en la Champions, como tantas veces...

Cristiano arma el disparo para el primer gol al Celta. / MIGUEL VIDAL (REUTERS)

El Celta no dio por sentenciado el encuentro. No podía hacerlo por lo mucho que quedaba por delante. Y aprovechando que Berizzo había puesto un once muy jugón empezó a apoderarse de la pelota y a acercarse a la portería de Keylor Navas. Su problema es que sus ataques fueron trenzados pero no una amenaza inminente. De hecho, el segundo gol del Madrid estuvo cerca aunque Cabral salió bien al rescate cuando Cristiano quería completar un centro de Benzema.

Daba la impresión que los caracoleos de Pione Sisto por la izquierda o las apariciones de Iago Aspas por cualquier lado eran insuficientes para tumbar al equipo que estaba queriendo dejar casi sentenciada la Liga. Además, Guidetti no parecía esta noche demasiado conectado al juego de su equipo.

Así, las ocasiones del Celta no sirvieron para partir al Madrid. Para eso los blancos se apañan solos. Porque parte del dominio del equipo gallego se produjo por esas dificultades que a veces tiene el equipo de Zidane para parecer un bloque cohesionado. La amarilla que vio Casemiro también hizo que bajara su efectividad en su papel de enlace entre los de arriba y los de abajo.

Antes del descanso hubo una jugada para la polémica. Un balón que pegó en la mano de Varane. Parecía dentro del área, pero fue fuera. Protestaron los jugadores del Celta y Aspas terminó con amarilla. También llamó la atención Benzema por unas molestias que despertaron dudas sobre su continuidad en la segunda mitad. Por suerte para los blancos, tienen a Morata en el banquillo. Enfadado y todo, lleva más goles que el francés en este campeonato siendo un suplente de libro.

El inicio de la segunda mitad, con Benzema en el campo, descibió a la perfección lo que estaba pasando: Guidetti tuvo la primera y falló mientras que Cristiano marcó para el Madrid en cuanto miró a la portería de Sergio. Isco estuvo magistral en la conducción de la contra del líder de la Liga. También Cristiano acertó ajustando mucho el balón a la derecha del guardameta del Celta.

Balaídos no se enfadó con el delantero del Madrid, sino con Martínez Munuera. Porque el colegiado resolvió un posible penalti de Sergio Ramos a Iago Aspas con la segunda amarilla para el delantero gallego. La estrella del Celta se fue por una protesta y, según el árbitro, una simulación.

Y cuando menos se esperaba, el Celta recortó distancias. Primero falló Wass en el mano a mano ante Navas. Luego Guidetti se redimió con un tiro que entró rebotado en la portería del Real Madrid para darle algo de emoción al partido. Algo es decir mucho, ya que al minuto Benzema se encargó del tercero de los blancos. Gran jugada de Marcelo por la izquierda para servir un centro en boca de gol al francés. No era fuera de juego.

El partido se calentó al final. Prueba de ello, el rifirrafe entre el Tucu Hernández y Sergio Ramos a falta de cinco minutos para el final, un momento que Kroos aprovechó para hacer el cuarto y hacer soñar a los madridistas definitivamente con una Liga que no se le puede escapar.

El Real Madrid sale de Balaídos con los deberes hechos. Ahora afronta la última jornada con la tranquilidad de saber que un empate le vale para ser campeón independientemente de lo que haga el Barcelona. Pero es difícil que el Madrid salga a especular a La Rosaleda porque la historia le ha enseñado -y lo sabe bien- que la sombra de Tenerife es alargada.

Sergio Ramos y Casemiro felicitan a Cristiano por su segundo gol. / Lavandeira jr. (EFE)

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