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¿Cocinar para tu perro es gastronomía?

Hay un pequeño 'boom' editorial en el sector de las recetas para comensales de cuatro patas

La portada de 'Dulces mascotas'. /

En 2015 llegaron un par de avisos. Primero, que el chef Paco Roncero, con dos estrellas Michelin, se convirtiera en la imagen de la marca de comida para mascotas Purina Gourmet. Y poco después, que la empresa Altudog promocionara un producto para perros elaborado con carne de buey wagyu. El titular de la nota de prensa del lanzamiento era: "Si tú comes carne, ¿por qué tu perro come pienso?".

Dos hechos que para algunos pasaron desapercibidos y que para otros no eran más que una anécdota o una excentricidad. Pero claro, dos años después se está produciendo un pequeño boom editorial en el sector de las recetas para comensales de cuatro patas: Dulces Mascotas (Planeta Cocina) y El chef canino (Brainbooks) acaban de hacerse hueco en una estantería que ya contaba con títulos como Nutrición y dietética animal (IC) o El perro gourmet (Mandala).

La nota de prensa que acompaña al recetario Dulces mascotas, de hecho, aporta un dato curioso: según el último CIS, en España hay ya más mascotas en los hogares que niños en edad escolar. Y tendemos a tratarles como a niños, al parecer.

Pero, ¿la cocina para perros y gatos es gastronomía? Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, la gastronomía es, en su primera acepción, el "arte de preparar una buena comida". No especifica para quién...

El experto en palabras Xosé Castro reconoce que, técnicamente, el hecho de cocinar para perros encaja en la definición de la RAE porque se trata de una explicación muy genérica redactada, probablemente, "cuando nadie pensaba que se pudiera cocinar para un perro". Pero también recuerda que ya hay psicólogos, expertos en coaching, homeópatas, acupuntores y hasta cementerios para perros. "Es un signo de los tiempos y algo muy primermundista", dice.

Al plantearle esa misma pregunta al antropólogo Francesc Xavier Medina, director de la Cátedra Unesco de Alimentación, Cultura y Desarrollo de la UOC, este responde que "entre el hecho de que los gatos y los perros tengan sentido del gusto y que a eso se le pueda llamar gastronomía hay todo un abismo".

Medina concede que haya cierta relación entre la gastronomía y la cocina para mascotas en tanto en cuanto el dueño "compra ingredientes, se interesa por el contenido y hasta se plantea si el animal en cuestión va a disfrutar", pero insiste en que la distancia entre una cosa y la otra es de "años luz".

El antropólogo catalán explica que, tradicionalmente, los animales han comido "sobras" o —en ambientes muy acomodados— una ración más del menú, como si se tratase de un miembro más de la familia. Lo de cocinar específicamente para los animales, sin embargo, tiene pocos precedentes históricos: "A las mascotas de ciertos reyes, por ejemplo, se les preparaba lo que le gustaba a su dueño. Pero creo que nunca se había estudiado qué le puede gustar a un animal determinado".

De hecho, a mucha gente le parece obsceno pensar en cocina para perros. Elia Fernández, directora del programa especializado en alimentación y vida sana Mañana empiezo (Podium Podcast), por ejemplo, cree que "es un error atribuir cualiades humanas a los perros". Y aunque ella, propietaria de un perro salchicha, se muestra partidaria de pensar en el bienestar de los animales, opina que destinar tantos esfuerzos y tantas materias primas a algo así resulta "poco ético".

Gente que pasa hambre vs. recetas para perros

La autora de Dulces mascotas, Ingrid González, piensa diferente. Ella niega que cocinar para perros en un mundo en el que mucha gente pasa hambre sea una frivolidad y, en todo caso, asegura que lo será "tanto como la alta cocina".

Su libro incluye recetas como las galletas de manzana y canela, los DogDonuts, los huesitos de tofu o los Pupcakes de frambuesa, y también cócteles como la piña percolada, el Dirty Pertini, el Sex on the park o el Perropolitan.

Preparaciones que, en todos los casos, son aptas para perros y también para humanos. Y no son ocurrencias improvisadas: además de haberse formado como nutricionista y dietista veterinaria en la Universidad Camilo José Cela, la autora se define como "repostera, panadera, chocolatera y periodista". De hecho, escribía en la revista Todo Perros y participó en el programa de Cuatro Deja sitio para el postre.

Ingrid González asegura que ella trato a su perro "como a un perro, no como a una persona", pero también reconoce que un día pensó: "Si a mi hijo le hago chuches artesanales, ¿por qué no a mi perro? También me gusta cuidarlo y darle algo más sano. No pretendo humanizarlo, pero son detalles divertidos. A mi hijo, por ejemplo, le gusta celebrar el cumpleaños del perro. ¿Por qué no prepararle algo?".

Al preguntarle por los piensos industriales, asegura que hay diversidad de opiniones, pero en todo caso detalla que el metabolismo de los perros es más lento y que, por ejemplo, no metabolizan bien la glucosa, por lo que no conviene darles azúcar, así como nueces, uvas o harinas refinadas: "En el mundo de las mascotas, sobre todo en el de los perros, los dueños trasladan su estilo de vida a los animales. Por eso hay perros veganos o vegetarianos. Y el otro día, hablando con la dueña de Miguitas, la primera tienda de repostería perruna de España, me decía que las alergias alimentarias de los perros habían aumentado".

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