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Música en vena

Por primera vez en España, un estudio intenta demostrar científicamente que la música cura. El proyecto 'Músicos Internos Residentes' se está desarrollando en las unidades de Medicina Intensiva, Neonatología y Rehabilitación del 12 de Octubre

Que la música puede influir en nuestro estado de ánimo, que nos puede ayudar a conciliar el sueño o ayudar a relajarnos es algo ya sabido y que nadie, o muy pocos, ponen en duda. El paso que ha dado el Hospital madrileño 12 de Octubre es el de embarcarse en una investigación científica para medir, con parámetros fisiológicos y biológicos, las consecuencias que tiene la música en el cerebro de los enfermos con determinadas patologías.

La idea es de la 'Asociación Música' en vena que desde hace años 5 años trabaja para mejorar las estancias hospitalarias, a veces muy largas, de pacientes, familiares y hasta del personal sanitario. La forma de hacerlo es llevar a los hospitales la música, en este caso la música en directo. Tras 1.600 microconciertos a los que han asistido más de 30.000 personas se decidieron a dar un paso más. Plantear un proyecto de investigación para demostrar, desde un punto de vista clínico, el impacto positivo de la música en determinados pacientes.

El proyecto cuenta con la colaboración científica de investigadores del hospital 12 de Octubre y se ha iniciado ya en los servicios de medicina intensiva, neonatología y rehabilitación. Las próximas semanas se incorporarán también los de hematología y cardiología. El director de la Asociación 'Música en Vena', Juan Alberto García de Cubas, comentaba que esta investigación permitirá demostrar lo que los músicos que tocan junto a una cama de hospital ya saben, que la música tiene un poder curativo, y además ha servido para crear un centenar de puestos de trabajo entre jóvenes músicos que estaban en paro.

Uno de los impulsores del proyecto, el neurólogo, pianista y compositor Yerko Ivánovic, ha explicado que, debido a la plasticidad del cerebro, la música puede cambiar la estructura cerebral en los niños que se inician musicalmente antes de los seis años al aumentar el tamaño del cuerpo calloso o cerebelo. Si esos cambios se dan en personas sanas, decía Ivánovic, en los enfermos también puede haber modificación. La investigación servirá, también, para crear un vademécum, una guía sobre el repertorio musical más apropiado para cada patología.

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