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Copa Rey Fútbol

La Copa de Messi

El argentino lideró la victoria ante un combativo Alavés con una nueva exhibición. Luis Enrique se despide con su noveno título

Los jugadores del Barcelona celebran el título copero / ()

El Fútbol Club Barcelona se proclamó campeón de la Copa del Rey por tercer año consecutivo. El equipo azulgrana se impuso con claridad a un aguerrido Alavés por 3-1 gracias un día más a Leo Messi. El argentino hizo el primer tanto y se inventó un pase mágico en el tercero. Luis Enrique cierra su ciclo como entrenador culé con nueve títulos bajo el brazo.

Desgraciadamente se cumplió la tradición de los últimos años en los instantes previos al comienzo del partido. Una vez más, los pitos deslucieron el inicio del encuentro más bonito del año en España.

Luis Enrique da instrucciones durante su último partido / David Ramos (Getty Images)

Una vez el balón echó a rodar, el Alavés dejó clara cuál era su intención: estar bien ordenados atrás e intentar salir a la contra con velocidad. El Barça, como siempre, llevaría el manijo del partido con el balón como compañero de viaje hacia la victoria.

La salida de ambos fue muy contundente, pero el choque entre Mascherano y Marcos Llorente rebajó la intensidad momentáneamente. El golpe de ambos fue muy duro, aunque el que se llevó la peor parte fue el argentino. Mascherano, además de lucir una brecha en la cabeza, cayó mal y su rodilla derecha quedó dañada.

André Gomes tuvo que hacer acto de presencia y como lateral derecho. Poco a poco los jugadores fueron recobrando el ritmo de partido y llegaron las ocasiones. Primero Deyverson, que se quedó sólo tras un error de Piqué, pero su remate se estrelló en ambos postes. Y como respuesta Iniesta se sacó un disparo que a Pacheco le costó parar por culpa de un desvío de Alcácer.

La final de Copa por fin cobraba el dinamismo que le correspondía. Y el mejor actor para iniciar el festín no podía ser otro que Leo Messi. El argentino, a la media hora de partido, realizó una de sus jugadas favoritas: pared en la frontal y disparo de primeras con rosca imparable. 1-0 y el Barcelona ya olía el título.

Pero tres minutos después el Alavés dejó clara su idea: si tenían que morir, lo harían de pie. El equipo vitoriano dispuso de una falta lateral y ahí Theo Hernández levantó la mano para pedirse el lanzamiento. El resultado fue inmejorable para su equipo, pues el golpeo del lateral fue sencillamente perfecto. Golazo a la escuadra de un Cillessen que no pudo hacer nada.

Parecía que con ese 1-1 moriría el primer tiempo, pero la recta final fue muy dolorosa para el Alavés y endiabladamente extraordinaria para el Barça. Primero fue Neymar el que marcó tras una jugada colectiva y tras asistencia de André Gomes, y luego fue Alcácer el que puso el 3-1 justo antes del descanso tras un pase incalificable de Messi. Hasta tres defensas del Alavés se quedaron pasmados con la calidad del argentino.

La segunda mitad fue otro cantar. La ilusión y las ganas del Alavés eran incapaces de surtir efecto ante el dominio azulgrana. Monopolizando la posesión del balón, el equipo de Luis Enrique controlaba a su antojo la final.

Por ello, Pellegrino quemó sus opciones haciendo un doble cambio: le llegaba el turno a Camarasa y a Rubén Sobrino. Con ellos, el equipo vitoriano creció y consiguió crear ocasiones de gol, pero ninguna de ellas terminó en gol.

La recta final quedó para ver cómo Aleix Vidal regresaba antes de tiempo a los terrenos de juego, con una merecida ovación, y para ver cómo la ilusión de los aficionados babazorros iba menguando poco a poco.

No hubo remontada final del Alavés y el Barcelona se proclamó campeón de la Copa del Rey por tercer año consecutivo. Luis Enrique se marcha del Barça como dueño absoluto de la Copa de su majestad.

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