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Los Pactos de la Moncloa: una cirugía ‘de urgencia' para sanear la economía

Adolfo Suárez logró el máximo consenso político y social para una nueva política fiscal que sirvió de base al Estado del Bienestar actual

 Fue el ministro de Hacienda de entonces, Francisco Fernández Ordóñez, quien reconoció, sin rodeos y con cierto dramatismo, el difícil momento que atravesaba la economía española poco después de las primeras elecciones democráticas.

Los Pactos de la Moncloa no son una fórmula milagrosa de curación sin dolor”, aseguró en una entrevista concedida a la Hoja del Lunes, en noviembre de 1977.

La ‘curación dolorosa' de la economía precisaba de medidas rápidas y radicales para contener una inflación desbocada, que iba camino del 30% anual debido a la dependencia española de los altos precios del petróleo; un déficit exterior cada vez más alto, una industria afectada por la continua subida de la factura energética y el paro , que estaba en el 6%, y amenazaba con dispararse. Desde el punto de vista político, la incipiente democracia estaba en proceso de consolidación frente a un ejército dispuesto al uso de la fuerza.

En esta situación, Adolfo Suárez, encarga a su vicepresidente económico, el profesor y economista Enrique Fuentes Quintana, la redacción de un documento base que deberá negociar con todas las fuerzas parlamentarias surgidas de las primeras elecciones democráticas de 1977.

En paralelo, el gobierno decidió explicar a los ciudadanos el sentido y la razón de las importantes medidas económicas que se iban a adoptar y el encargado de hacerlo fue el propio vicepresidente de Economía. Con un lenguaje directo y sencillo, Enrique Fuentes Quintana explicó, en poco más de 16 minutos, a través de una comparecencia en Televisión Española, la dramática situación que atravesaba la economía y las soluciones que se iban a poner en práctica.

Antes de que comenzaran formalmente los contactos políticos para acordar las nuevas medidas económicas y sociales que darían lugar a los Pactos de la Moncloa, el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, intentó ganarse la confianza de los sindicatos para 'neutralizar' la capacidad de movilización que tenían las centrales. El jefe del ejecutivo citó en el Complejo de la Moncloa a los representantes de Comisiones Obreras y UGT para intentar alcanzar 'un pacto de rentas', una vía para garantizarse la moderación salarial ante los altos niveles de inflación.

Nicolás Sartorius encabezó en aquel momento la delegación del Comisiones Obreras que acudió a reunirse con el presidente. El actual presidente de la Fundación Alternativas asegura que "lo que Suarez pretendía era lograr una 'paz social' para evitar un pacto político con los partidos". Durante una de las reuniones, Sartorius transmitió a los representantes gubernamentales que "el país no necesitaba un pacto de rentas sino un pacto político con la participación de todos lo partidos", recuerda este dirigente en conversación con la Cadena SER.

Según Sartorius, "los sindicatos no podían firmar el pacto político porque eso les correspondía a los partidos". Así que, en vista de la negativa de las centrales sindicales a suscribir un pacto de rentas, Adolfo Suárez cambia de estrategia y decide convocar a todas las formaciones políticas para abordar la grave situación económica y estudiar el nuevo programa de reformas.

El primer documento de trabajo se cerró el 7 de octubre a cargo de José Luis Leal, entonces director de política económica, y Ramón Tamames, en representación del PCE. Semanas más tarde quedaría ultimado el gran programa de concertación económica y social que fue respaldado por todos los partidos políticos, los sindicatos y la patronal.

Ese documento contenía la reforma fiscal, el control del gasto público, la participación de los sindicatos en el funcionamiento de la Seguridad Social, la lucha contra la especulación en materia de suelo y vivienda, la transformación del marco de relaciones laborales mediante el desarrollo de la acción sindical y un código de derechos y obligaciones de los trabajadores en la empresa, la reforma del sistema financiero, la modernización agraria y el estatuto de la empresa pública.

Los llamados “Pactos de la Moncloa”, se tradujeron en dos grandes acuerdos: Acuerdo sobre el Programa de Saneamiento y Reforma de la Economía y Acuerdo sobre el programa de Actuación Jurídica y Política. El Acuerdo económico fue suscrito el 25 de octubre de 1977 en la sede del Gobierno por el presidente del Ejecutivo, Adolfo Suárez; Leopoldo Calvo Sotelo, por la UCD; Felipe González (PSOE), Santiago Carrillo (Partido Comunista de España), Enrique Tierno Galván (Partido Socialista Popular), Josep María Triginer (por la Federación Catalana del PSOE), Joan Raventós (por Convergencia Socialista de Cataluña), Julián Ajuriaguerra (PNV) y Miquel Roca ( Convergencia y Unió). Dos días más tarde, el 27 de octubre, se selló el Acuerdo político en el Salón de Miistros del Congreso de los Diputados pero Manuel Fraga , presidente de Alianza Popular, no lo apoyó porque suponía el desmantelamiento de los medios de seguridad del Estado.

En el debate parlamentario que siguió a la firma de los pactos, el secretario general del PCE, Santiago Carrillo, afirmó que lo que habían firmado no era un trágala.

El secretario general del psoe, Felipe González, dijo que no era el momento de protagonismos sino del consenso político. Los socialistas reconocieron que habían sido duros y reticentes durante el proceso de negociación pero González dijo "asumir responsable y personalmente la totalidad del compromiso establecido

El nacimiento de una nueva política fiscal

Nicolás Sartorius cree que el gran cambio de la política económica fue la ambiciosa reforma fiscal. "La presión fiscal durante el franquismo apenas llegaba al 18%. Tenía niveles similares a las de otros países sudamericanos. No había dinero para nada y el país estaba profundamente atrasado desde el punto de vista sanitario y educativo, recuerda el dirigente comunista.

Se acordó una fuerte contención salarial, con un tope del 20% sobre las subidas de los salarios y la introducción de un nuevo Impuesto sobre la Renta a cambio de un programa de reformas que incluía la redacción futura del Estatuto de los Trabajadores y la extensión de la enseñanza pública, entre otras muchas medidas.

"Por primera vez, se implanta un Impuesto sobre la Renta de verdad, asegura el presidente de la Fundación Alternativas. "Fue una conquista importantísima, de tal suerte que la presión fiscal pasa del 17-18% al 30-35%, que es lo que permitía empezar a implantar el Estado del Bienestar", remarca.

¿Sirvieron para el fin con el que se crearon?

Para la ex ministra socialista, Mercedes Cabrera, los Pactos de la Moncloa "vinieron apremiados por la urgencia de poner coto a las peores consecuencias de la crisis económica, que amenazaban con desestabilizar el proceso político. Las primeras medidas de política monetaria se iniciaron antes de que comenzaran las negociaciones, pero sus efectos se habrían agotado si no se hubieran emprendido medidas de más largo alcance que solo eran posibles mediante un gran acuerdo. No fue un simple ajuste. Fue un proceso político delicado que puso sobre la mesa las fortalezas y debilidades de la economía española, los efectos positivos de las transformaciones que había traído consigo el «milagro» económico de los años sesenta, pero también las rigideces y carencias de la herencia franquista y la necesidad de afrontar reformas de calado que acercaran la economía española a las de su entorno. Su gran éxito no fue solo detener el proceso inflacionista y los desequilibrios exteriores, sino afirmar que España sería una economía de mercado con voluntad de buscar un espacio competitivo dentro de la economía mundial. No cabían vueltas atrás ni añoranzas de otros tiempos de aislamiento y proteccionismo".

El entonces director de política económica, José Luis Leal, respondió hace algunos años a las críticas del actual ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, quien considera que los Pactos no sirvieron para nada porque la economía española tardó 10 años en recuperarse. En un artículo publicado en abril de 2009 en el diario El País, Leal afirma que "en otoño de 1977 la economía estaba muy comprometida por los desajustes que se habían producido en los últimos años del franquismo, agravado por el alza de los precios del petróleo y por las incertidumbres políticas que abren los caminos del régimen".

Nicolás Sartorius concluye que los Pactos fueron francamente positivos a pesar de que no se desarrollaron completamente. Al PCE le hubiera gustado que, en aquel momento, se hubiera formado un gobierno de concentración que hubiera hecho un seguimiento del cumplimiento de los acuerdos pero " los socialistas no estaban interesados en esta fórmula sino en sustituir al gobierno de UCD".

De lo que si está seguro este ex sindicalista es de que los Pactos de la Moncloa cumplieron un papel clave: fueron la base para elaborar la Constitución de 1978. "España estaba patas arriba. Era necesario alcanzar un clima de confianza y de estabilidad en el país para lograr una Constitución de consenso", concluye.

 

 

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