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Los partidos políticos españoles suspenden en democracia interna

EQUO encabeza el tercer Ránking de Calidad Democrática elaborado por +Democracia mientras el PP obtiene la peor puntuación y el Pdcat escala a las posiciones de cabeza tras el cambio de sus estatutos en sustitución de los de la antigua Convergencia. La falta de contrapesos y controles internos, las reticencias a implantar primarias para el conjunto de las listas electorales, y baja calidad en la protección de los derechos de los afiliados, principales asignaturas pendientes

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante la rueda de prensa ofrecida en Bruselas, tras asistir a la reunión del Consejo Europeo / ()

Por segundo año consecutivo EQUO, con una puntuación de 6,6 vuelve a encabezar la clasificación elaborada por la organización +Democracia tras analizar 41 parámetros de calidad democrática de los partidos políticos españoles. De las quince formaciones analizadas, sólo aprueban cinco: Equo (6,6), Anova (6,1), el Partido Demócrata Catalán (5,2) que empata a puntuación con Podemos (5,2) seguidos por Compromís (5,1).

Rozando el aprobado se sitúan ICV e IU con una puntuación de 4,8 seguidos por el PSOE, el PSC y ERC que obtienen una nota de 4,3. En los tres últimos puestos de la lista encontramos a Ciudadanos con un 4,1, el PNV (3,7) y cerrando la clasificación como farolillo rojo el PP que sólo logra un 2,6.

La principal conclusión del informe sigue apuntando a la baja calidad democrática de los partidos políticos españoles en su funcionamiento interno, en comparación con las normas que rigen en países como Alemania o Gran Bretaña aunque sí mejoran en dos apartados: la información que incluyen en sus webs sobre documentos y resoluciones internas, donde se alcanza una nota de 6,9, y la publicidad de sus códigos éticos donde obtienen una puntuación de 6,0.

Sin embargo, el informe señala entre las asignaturas pendientes el largo tiempo que discurre entre los congresos de los partidos, de media tres o cuatro años, lo que obstaculiza la renovación de sus políticas e ideas, así como de sus dirigentes, e impide a las oposiciones internas plantear alternativas.

Además, +Democracia resalta también que las reuniones de los órganos de control (Juntas Directivas, Comités o Asambleas Federales, Nacionales o Regionales)son poco frecuentes y no controlan a sus órganos directivos o no tienen apenas capacidad para hacerlo. “Hay un elevado incumplimiento de los plazos de reunión de estos órganos previstos en los propios Estatutos. Esto hace que la función de contrapeso de las direcciones haya desaparecido en algunos partidos”, indica el informe.

En cuanto a los derechos de los afiliados, se destaca que estos están formalmente reconocidos en los Estatutos pero lamenta que no se hayan implementado sistemas eficaces para defenderlos. “Muy a menudo las propias direcciones tienen derecho a expulsar o suspender de militancia a sus afiliados, los cuales no suelen poder acudir a un órgano realmente independiente para recurrir la decisión”.

El informe da también “un tirón de orejas” a los partidos por seguir siendo reticentes a implantar las primarias en sus sistemas de selección de candidatos a cargos públicos, que continúan adoptando de forma preferente los órganos de dirección. Aunque el informe reconoce esfuerzos a la hora de elegir a los cabezas de lista mediante primarias, reclama que la adopción de las primarias llegue a la selección de todas las candidaturas electorales en los distintos procesos, nacional, autonómico y municipal. “En la práctica”, señala el estudio “la mayor parte de los cargos son elegidos entre la dirección y los potenciales candidatos. Este sistema refuerza el control de la dirección sobre los partidos y dificulta su renovación y la aparición de candidaturas alternativas”.

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