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Gaza está al borde del colapso y su sufrimiento no trasciende

En los últimos meses UNRWA, el Comité Internacional de la Cruz Roja, la Organización Mundial de la Salud y distintos funcionarios de la ONU, han alertado de que la escasez de electricidad está generando una catástrofe humanitaria. Las instalaciones esenciales de salud, agua y saneamiento se están viendo colapsadas por la falta de electricidad.

Un grupo de niños de Gaza celebra un cumpleaños alumbrados con velas /

Los exámenes de selectividad del pasado mes de junio tuvieron que ser preparados bajo la luz de las velas o de las linternas, acentuando aún más el estrés que produce preparar los exámenes que determinarán el futuro ingreso en la universidad de los adolescentes de la Franja de Gaza.

Estudiar bajo estas condiciones se ha convertido en algo habitual para los niños y niñas, pero también en un riesgo más para sus vidas. Desde el año 2010 han muerto 29 personas (24 de ellos niños) por incendios generados en los hogares por el uso de velas para suplir la falta de corriente eléctrica. Los últimos en ser consumidos por las llamas fueron tres hermanos de dos, tres y seis años de edad del campamento de refugiados “Beach Camp” el pasado mes de mayo. Unos datos escalofriantes que indican que la crisis eléctrica tiene consecuencias catastróficas para los casi dos millones de personas que viven bloqueadas en la Franja de Gaza.

“Mis hijos duermen y estudian en función de la horas de luz. Suelen acostarse pronto, porque en la mayoría de las ocasiones la luz viene a media noche y tienen que levantarse para estudiar” dice Sabee, padre de 5 hijos que reside en la quinta planta de un edificio de la ciudad de Gaza. “En nuestro barrio tenemos solo 3 horas de luz diarias, a veces pasan más de 24 horas sin luz”, por ello señala: “intentamos planificar muy bien lo que necesitamos y sólo bajamos a comprar una vez al día. Subimos cargados 5 pisos y cuando llegas arriba sudando, ni siquiera tienes agua fría para calmar la sed”, añade.

Mis hijos duermen y estudian en función de la horas de luz. Suelen acostarse pronto, porque en la mayoría de las ocasiones la luz viene a media noche y tienen que levantarse para estudiar

La escasez de electricidad es un problema crónico en la Franja de Gaza. La infraestructura eléctrica ha sido atacada y destruida durante las múltiples ofensivas militares israelíes de los últimos 10 años. Éstas además no puede ser reparada debido a las restricciones israelíes sobre la importación de materiales y repuestos para Gaza. Las restricciones también afectan al combustible que, combinado con la falta de fondos durante los últimos años, ha generado una aguda crisis en Gaza.

La compañía eléctrica de Gaza afronta una enorme deuda, debida en gran medida a la dificultad de cobrar en un territorio empobrecido por el bloqueo y las recurrentes ofensivas militares israelíes. Alrededor del 70% de los hogares en Gaza no pueden pagar sus facturas. Las deudas pendientes suman mil millones de dólares según indican algunos informes. Desde mediados de abril, los apagones han llegado a ser de 20 horas al día después de que la única central eléctrica de Gaza se cerrara cuando agotó su suministro de combustible. El problema se ha agudizado por la disputa entre la Autoridad Palestina en Cisjordania y Hamas en Gaza en relación a los altos impuestos sobre el combustible diesel y las recaudaciones entre los consumidores. Esta situación, sumada al ya grave impacto humanitario sobre la población, hace que la vida en Gaza sea una vez más insoportable.

Gaza necesita entre 450 y 500 megavatios diarios, sin embargo ya en mayo de este año recibía aproximadamente 220 megavatios lo que equivalían a 8 horas de electricidad diaria, seguidas de cortes de 12 horas. En la actualidad únicamente dispone de unos 100 – 150 megavatios diarios, lo que se traduce en un máximo de 4 horas diarias de electricidad.

La reducción en el suministro eléctrico está creando un grave impacto en los servicios básicos a la población. El volumen de agua suministrada a los hogares, incluido el agua potable, ha disminuido de 90 litros por persona al día a 40-50 litros. Según la Organización Mundial de la Salud, el consumo mínimo debe situarse en 100 litros diarios.

Gaza necesita entre 450 y 500 megavatios diarios. Pero únicamente dispone de unos 100 – 150, lo que se traduce en un máximo de 4 horas diarias de electricidad.

Sí la central eléctrica de Gaza continúa cerrada, los suministros de combustible de emergencia se agotarán, por lo que los generadores dejarán de operar para bombear el suministro de agua a los hogares, reduciendo el abastecimiento a 1 vez cada 4 días para el 70% de la población.

“Tienes que organizar tu vida en torno a las 3 - 4 horas de luz” explica Sabee. “Estar en casa para poner la lavadora, llenar depósitos de agua y bañar a los niños, pues para bombear el agua hasta los hogares hace falta electricidad y después volver a calcular cuándo regresará la próxima vez. Hay veces que viene la luz y estás en el trabajo y pierdes la posibilidad de hacer lo que necesitas. Incluso duermes o estás despierto en función de las horas de luz ” añade con hastío.

Uno de los impactos más peligrosos se produce en los hospitales donde trabajan bajo mínimos únicamente para mantener los servicios más críticos, como las unidades de cuidados intensivos, incluidas las de neonatales. Las cirugías sin embargo tienen que ser aplazadas, aumentando así el riesgo de complicaciones en la salud de los pacientes. Por otro lado, se están reduciendo los servicios de esterilización y limpieza, incrementando el peligro de mayores tasas de infección.

Cabe añadir que el aumento de los cortes de electricidad puede afectar el almacenamiento adecuado de los bancos de sangre y de suministros médicos vitales, tales como insulina, vacunas, reactivos y sustancias de laboratorio que deben mantenerse entre 2 y 8 grados en los refrigeradores.

Según OCHA de agotarse los suministros de emergencia de combustible, la situación podría poner en peligro la vida de los aproximadamente 100 recién nacidos en unidades neonatales de cuidados intensivos, de una media de 100 pacientes en las UCI y de los más de 600 pacientes que requirieron hemodiálisis 2-3 veces por semana, incluyendo una veintena de niños. Sí continúa la crisis eléctrica, el Ministerio de Salud advirtió que se cerrarán las salas de operaciones y quirófanos de ginecología y obstetricia, donde se llevan a cabo alrededor de 250 cirugías y cesáreas diarias.

La contaminación ambiental y los riesgos para la salud pública aumentarán, amenazando a los lugares y personas ubicadas cerca del mar y de las estaciones de bombeo de aguas residuales. El Servicio de Agua de los Municipios Costeros (CMWU en sus siglas en inglés) ha anunciado que la continuación de esta crisis reducirá el funcionamiento de los pozos de agua y las estaciones de bombeo al 60% y las plantas de desalinización al 80% de su capacidad. Según la CMWU, 4 horas de electricidad no son suficientes para completar los ciclos de tratamiento de las aguas residuales antes de ser bombeadas al mar, por lo tanto, más de 100.000 metros cúbicos de aguas residuales sin tratar están siendo descargadas a diario en el mar Mediterráneo. A ello hay que sumar que más de 55 estaciones de bombeo de aguas residuales ubicadas en zonas densamente pobladas, corren un mayor riesgo de inundaciones, desbordamientos y contaminación, debido al suministro de electricidad impredecible y la escasez de servicios.

La falta de electricidad afecta también a la agricultura. Los agricultores deben utilizar generadores, lo que representa una carga adicional para ellos. Esto significa un aumento del 40% de los costos de riego. Según el Ministerio de Agricultura, alrededor del 60% de las tierras agrícolas están en riesgo de convertirse en inutilizables debido a la crisis de la electricidad.

En un lugar donde el 85% de la población sufre inseguridad alimentaria, la crisis eléctrica también ha afectado al consumo de las familias. “Tenemos que comprar diariamente la comida que vamos a consumir y no podemos guardar las sobras para el día siguiente” señala Diba, una joven gazatí que indica que afortunadamente todavía no ha tenido hijos puesto que las madres con bebes están teniendo muchos problemas con la alimentación de sus hijos. “Tienes que comprar la cantidad exacta de comida que vas a consumir en el día. Aún así la semana pasada la temperatura rondó los 40 grados, por lo que la comida se estropeaba en el mismo día. Además, los precios se han disparado, puesto que las tiendas han tenido que comprar generadores eléctricos para mantener los frigoríficos y esto ha producido una subida en los precios. Todo ello supone un incremento en los gastos de unas familias ya de por si empobrecidas” apunta.

Normalmente, los cortes de suministro de Gaza se suplen con baterías o generadores, pero sólo para aquellos que pueden pagarlo. Sin embargo, los generadores no están fácilmente disponibles en el mercado local y cabe señalar que Israel ha impuesto una restricción completa a la entrada en Gaza de nuevos generadores para poder compensar la crisis en el suministro eléctrico.

UNRWA (la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados de Palestina) pronosticó hace ya años que Gaza sería inhabitable en el 2020. Esta frase se ha convertido en una especie de mantra que repiten los funcionarios de Naciones Unidas cada vez que le preguntan sobre Gaza. Sin embargo, ese temido momento ha llegado ya tras la destrucción de Gaza en el verano de 2014, la falta de reconstrucción por el bloqueo sumada a la falta de fondos y la reciente aceleración de la crisis humanitaria impulsada por Israel y las desavenencias entre la Autoridad Nacional Palestina y Hamas. Gaza está al borde del colapso sistémico. Una vez más su dolor y sufrimiento cronificado no trasciende y sufre el abandono de la comunidad internacional. Gaza es en definitiva una una bomba de relojería cuya cuenta atrás para explotar ha comenzado ya.

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